Especial medio ambiente

CaixaBank, modelo de banca socialmente responsable

Tras los Acuerdos sobre el Clima de París y la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas en 2015, el cambio climático se convirtió en uno de los ejes principales de la agenda global de inversores y reguladores. Para los inversores, los temas relativos al cambio climático son un nuevo hito en sus agendas.

Hace unos meses, Blackrock y Vanguard empezaron a votar a favor de temas climáticos; este año el índice Russell 3000 ha revelado que la mayor parte de propuestas de accionistas para las juntas generales de las empresas tiene que ver con temas sociales y ambientales. Las agencias de rating tradicionales no se quedan al margen y empiezan a lanzar índices sostenibles: Standard & Poors ha creado la Global Ratings Green Evaluation y anuncia que también ofrecerá, junto al rating financiero, el volumen de emisiones de gases de efecto invernadero de las corporaciones.

Pero los reguladores no se quedan atrás. La Unión Europea avanza iniciativas como la Estrategia sobre Finanzas Sostenibles como parte de la Unión de Mercados de Capitales o la Directiva Europea 2014/95/UE del Parlamento Europeo y el Consejo de Información no Financiera, que incluye el medioambiente en el reporting de las compañías. También amplía el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas para incluir una mayor variedad de sectores, así como medidas relacionadas con el clima.

El G20, por su parte, crea en 2016 un grupo de trabajo en finanzas climáticas y recientemente publica recomendaciones voluntarias para que las empresas informen sobre su gestión del riesgo de cambio climático a los mercados. E incluyen recomendaciones específicas para los bancos.

La banca no ha sido ajena a la preocupación creciente por el planeta y por un desarrollo sostenible y socialmente inclusivo. Podemos remontarnos a antes de esa Cumbre de París y la aprobación de los ODS para encontrar iniciativas en bancos españoles en esta línea. Por ejemplo, desde 2009 CaixaBank comienza una reducción progresiva de sus emisiones de CO2, y ya en este 2018 ha compensado el 100% de la huella de carbono generada por su actividad.

CaixaBank es una de las entidades financieras líderes en la lucha contra el cambio climático a nivel global. Este compromiso llevó a CaixaBank a formar parte desde 2007 del grupo de entidades financieras adheridas a los Principios de Ecuador para garantizar que los proyectos a los que presta financiación y asesoramiento se lleven a cabo de forma socialmente responsable.

Asimismo, desde 2016 forma parte de la junta directiva del Grupo Español de Crecimiento Verde, que potencia el crecimiento económico ligado a una economía baja en carbono. Además, en julio de este año, se unió a la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP FI), que cuenta con tres objetivos principales: el compromiso con el desarrollo sostenible, la gestión de la sostenibilidad y la concienciación pública.

El banco trabaja para potenciar su modelo de Banca Socialmente Responsable, el cual se basa en el firme compromiso con todos sus grupos de interés y en la adopción de las mejores prácticas. "Solo así se contribuye a la solución de los retos en materia económica, social y ambiental", afirman desde el área de Responsabilidad Corporativa de CaixaBank.

Uno de los cinco ejes prioritarios de dicho plan es el medio ambiente. La organización medioambiental CDP ha incluido a la entidad, por cuarto año consecutivo, en el índice Climate A List, una selección de las empresas que han obtenido las mejores valoraciones en todo el mundo. El banco gestiona el negocio y sus productos y servicios en el marco de este compromiso con el respeto del entorno y las personas.

"De forma coherente, apoyamos las iniciativas y los proyectos más respetuosos con el medio ambiente y que contribuyan a prevenir, mitigar y dar respuesta al cambio climático", reiteran. Y eso comienza por el ejemplo en primera persona de un banco que cuenta con 30.000 empleados: con los 929 millones concedidos en proyectos de financiación de energías renovables que contribuyen a la sostenibilidad del planeta.

A través de AgroBank, la línea de negocio de CaixaBank para el sector agrario, que dota de financiación a proyectos sostenibles en el campo, además de contar con líneas de bonos y préstamos verdes. También llegando a esta cifra: el 99,31% de la energía eléctrica que se consume en los servicios centrales y en todos los edificios y red de oficinas de CaixaBank proviene de fuentes de energía renovables.

Otra de las acciones destacadas es la dotación a los gestores comerciales de dispositivos móviles -tabletas- para el trabajo, que junto al desarrollo de la firma digital, ha inducido en una drástica reducción del uso de papel con las consecuencias positivas que esto tiene para la sostenibilidad. Recientemente, CaixaBank ha sido incluido por séptimo año consecutivo en el Dow Jones Sustainability Index (DJSI), el principal índice mundial que valora el comportamiento de las empresas bajo criterios sociales, medioambientales y de gobierno corporativo.

Iniciativas verdes

Para compensar el 100% de la huella de carbono generada por su actividad, CaixaBank ha tomado acciones sobre el terreno: el banco ha compensado toneladas de CO2 a través de la reforestación en una zona incendiada de un bosque en Montserrat (Barcelona).

Por otro lado, ha participado en el proyecto de instalación de 30 generadores de turbina eólica de 1.65 MW en la India. La electricidad generada a partir del proyecto se está suministrando a la red regional del sur de la India, ayudando a dinamizar la economía local y a crear puestos de trabajo. Una prueba palpable de que el compromiso no se queda dentro de las empresas.

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