Especial medio ambiente

COP26: Consenso y compromiso, pero sin vinculación real

  • La Conferencia sobre el Cambio Climático, la COP26, cierra con acuerdos sobre bosques, innovación y reducciones de metano, pero con debates abiertos sobre responsabilidades y compromisos.
La COP 26 cierra con el llamamiento a todos los países a unirse a la siguiente cumbre con proyectos más sólidos

Fueron menos de los necesarios, pero más de los esperados. El regreso de EEUU a la Cumbre sobre el Cambio Climático, la COP26, celebrada en Glasgow este mes, es una buena noticia para la lucha contra el deterioro medioambiental y la crisis climática. Sin embargo, la ausencia de Rusia y China debido a las restricciones frente a la Covid-19 implantadas por Reino Unido inclinaba la balanza hacia lo negativo.

Un total de 197 países acudieron a la cita para debatir, dialogar y negociar planes y medidas para combatir el cambio  climático. En la agenda, un tema principal: la disminución de gases de efecto invernadero, como el metano y el dióxido de carbono. Durante dos semanas se presentaron propuestas, pero también se pidió la relajación de otras. Todo sin perder de vista los Acuerdos de París de 2015.

Se puede ver el vaso medio lleno o medio vacío, depende de las expectativas generadas. Porque si bien es cierto que los acuerdos a los que se ha llegado no son legalmente vinculantes, es decir que los países pueden cumplirlos o no en función de sus circunstancias y, sobre todo, de su voluntad, lo que sí es evidente es que hay un interés en esta lucha y en alcanzar consensos. Parece que gobiernos y actores sociales y económicos han abierto por fin los ojos a que transitar hacia modelos energéticos más verdes es la única salida. 

Los éxitos

Prueba de ello son las nuevas promesas de alto impacto para el clima presentadas por los jefes de Estado y por los titanes de la industria; o que el sector financiero se muestra dispuesto a dejar de trabajar con auditoras que no analicen el cambio climático. Y el secretario general de la ONU, António Guterres, ha anunciado que se estudiará en profundidad el esfuerzo de las entidades privadas por adoptar estrategias de sostenibilidad, diferenciándolo del greenwashing

Ha habido también promesas concretas, como los acuerdos alcanzados en materia de deforestación y de reducción de emisiones de gases como el metano. 

Los líderes de 100 países, incluido Brasil, se comprometían a frenar la deforestación de los bosques tropicales en 2030, para "detener e invertir la pérdida de bosque y la degradación de la tierra", en una declaración que  incluye un compromiso de Financiación Forestal Global según el cual 11 países y la Unión Europea se han comprometido a desembolsar 10.000 millones de euros para financiar la ayuda a liberar el potencial de los bosques y el uso sostenible de la tierra. 

Con respecto a las emisiones de metano,  más de un centenar de países han acordado reducir sus emisiones en un 30% a finales de esta década. Una promesa que se debe en buena medida al impulso de Joe Biden. El presidente estadounidense afirmó además que la Agencia de Protección Ambiental limitaría el metano de Estados Unidos proveniente de cerca de un millón de plataformas de petróleo y gas en Estados Unidos.

Otro motivo de optimismo es el anuncio del acuerdo conjunto entre Estados Unidos y China, los dos países más contaminantes del mundo, a favor de reducir más las emisiones en esta década, con el compromiso de China, por primera vez en la Historia, de desarrollar un plan para reducir el metano. Un acuerdo que ha pillado al mundo por sorpresa, teniendo en cuenta que se trata de dos potencias rivales.

Y otra noticia positiva: India prometió alcanzar las emisiones netas cero, aunque su horizonte para lograrlo se aleja del que se han marcado la mayoría de naciones. Plantea su objetivo de descarbonización para 2070.

Los fracasos

Las voces críticas, que son muchas, fundamentalmente de ONG y activistas como la joven Greta Thumberg (que en declaraciones a la BBC afirmaba que la Cumbre de Glasgow no era más que "blablabla") afirma que los resultados de la cumbre son papel mojado. Tienen razones para creerlo. 

Las voces críticas afirman que los acuerdos alcanzados son "papel mojado".

Para empezar, el objetivo común de alcanzar la neutralidad en carbón en 2050, reduciendo el consumo de este combustible para lograr frenar el calentamiento global en 1,5 ºC,  sufrió la oposición en el último momento de China e India, dos de los principales emisores de gases de efecto invernadero. Otro ejemplo: tras el acuerdo para frenar la deforestación en el planeta Indonesia se desmarcaba, y su ministra de Medio Ambiente, Siti Nurbaya, afirmaba en una red social que "Obligar a Indonesia a (alcanzar) la deforestación cero en 2030 es claramente inapropiado e injusto. El desarrollo, continuó, "no debe detenerse en nombre de las emisiones de carbono o en nombre de la deforestación". 

Esto pone de manifiesto la necesidad de un debate que se ha extendido a lo largo de varios días durante la COP: Estados Unidos, Canadá, Japón y gran parte de Europa occidental, representan solo el 12% de la población mundial, pero emiten el 50% de todos los gases de efecto invernadero. Llevan 170 años haciéndolo. ¿Deberían compensar a los países más pobres y menos desarrollados en compensación?

Los más ricos siguen exigiendo a países como Indonesia que aceleren su cambio energético, y estos afirman no tener dinero. Y la COP26 no  les otorga la financiación que necesitan. Hace una década, las economías más poderosas del mundo prometieron destinar 100.000 millones de dólares anuales al financiamiento climático de los países más pobres para 2020. Pero todavía deben decenas de miles de millones de dólares al año. 

Conclusiones

La COP26 se ha cerrado con la adopción por parte de los representantes internacionales  de un documento final que refleja los intereses, las contradicciones y el estado de la voluntad política en el mundo actual, en palabras de António Guterres. Un documento que llamaba a todos los países a participar en la próxima Cumbre y presentar ideas y planes más sólidos. A pesar de todo, el mensaje es en positivo: "Sé que están decepcionados", afirmaba Guterres, "pero el camino del progreso no siempre es una línea recta. A veces hay desvíos. A veces hay zanjas. Pero sé que podemos conseguirlo. Estamos en la lucha de nuestras vidas, y esta lucha debe ganarse. Nunca hay se rindan. Nunca retrocedan.  Sigan empujando hacia adelante".

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