Especial medio ambiente

La 'Fit for 55' tensionará aún más el precio del gas y la electricidad

  • La transformación digital y ecológica se convierten en palancas clave para seguir potenciando la competitividad de la industria a nivel global. Pero las medidas propuestas por la Comisión Europea necesitan una conjugación completa para evitar el aumento del precio en el mercado de CO2

La transformación digital y ecológica se convierten en palancas clave para seguir potenciando la competitividad de la industria a nivel global. Pero las medidas propuestas por la Comisión Europea necesitan una conjugación completa para evitar el aumento del precio en el mercado de CO2.

¿Es posible lograr que la Unión Europea sea punta de lanza en digitalización, reindustrializar la Eurozona con tejido industrial verde, sostenible y digital, en un contexto de competencia globalizada? A diferencia de la crisis anterior, esta vez, la UE parece haber reaccionado a tiempo. El programa Next Generation EU con una dotación de 750.000 millones de euros que, junto con el presupuesto del marco financiero plurianual hacen un total de 1,8 billones de euros, el mayor paquete de estímulo jamás financiado, concebido para impulsar la recuperación pospandemia a largo plazo hacia una Europa más ecológica y digital. Y de los que España será uno de los grandes beneficiarios, pues tal y como refleja el último informe de S&P Global Ratings, los fondos de recuperación europeos harán crecer el Producto Interior Bruto (PIB) de España entre un 2,9% y un 10,1%, en el mejor de los escenarios, por lo que comparado con los 27 socios de la Unión, España será la séptima economía que más crezca.

Los fondos de recuperación europeos harán crecer el PIB de España entre un 2,9% y un 10,1%

Un impacto mucho mayor que entre los grandes socios de la UE, como Alemania, Francia o Países Bajos, que en el mejor de los casos apenas sumarían entre un 1% y un 3% a su PIB hasta finales de 2026 con la inyección de Bruselas.

Sin embargo, el nuevo paquete de medidas propuesto por la Comisión Europea para reducir en un 55% las emisiones de CO2 en 2030, aunque beneficioso para Europa, es un objetivo bastante ambicioso. Y aunque la cumbre del clima celebrada en octubre, la COP26, puso de manifiesto la necesidad de actuar de manera decisiva para "mantener vivo el objetivo del Acuerdo de París de los 1,5 grados", como señaló el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres. De acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), alcanzar dicha meta exige empezar a reducir ya las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) y lograr el cero neto en 2050. Pero ¿está la UE preparada para ello?

El Pacto Verde Europeo es la nueva estrategia de crecimiento para ello, cuyo objetivo es transformar la UE en una sociedad más justa y próspera, con una economía moderna, eficiente en el uso de los recursos y competitiva, con el fin de lograr la neutralidad climática para mediados de siglo. Sin embargo, lograr una economía circular y climáticamente neutral requiere la movilización total de la industria. Todas las cadenas de valor industriales, incluidos los sectores intensivos en energía, tendrán un papel clave que desempeñar. En un momento en el que Europa se prepara para hacer una doble transición: ecológica y digital, y que afectará a todos los componentes de la economía, la sociedad y la industria. Esta transición no solo requerirá nuevas tecnologías, sino que creará nuevos mercados, productos y servicios: un motor de cambio e innovación que sienta sus bases en la ecología y la sostenibilidad.

La industria, pilar clave

Con un papel de liderazgo excepcional, la industria se enfrenta, a la vez, al mayor desafío y oportunidad de nuestro tiempo. Todas las cadenas de valor industriales tendrán que trabajar para reducir su huella de carbono, pero también para acelerar la transición ofreciendo soluciones tecnológicas limpias y asequibles, y desarrollando nuevos modelos de negocio.

Para ser más competitiva, al mismo tiempo que se vuelve más verde y circular, la industria necesitará un suministro seguro y asequible de energía limpia y materias primas. Fundamental para el progreso y la prosperidad futuros de Europa, la industria representa más del 20% de la economía de la UE y genera unos 35 millones de puestos de trabajo. Con el 80% de las exportaciones de bienes es uno de los principales destinos de la inversión extranjera.

Pero, qué sucede en el caso de España ¿está capacitada la industria para ser "verde"? "En cuanto a medios, sí. Principalmente porque España dentro de la UE es quien tiene mayor potencial de renovables, con un mix de generación más estable", explica Javier Díaz Carmona, responsable del área de Energía de la consultora Ayming.

Y es que España ocupa el tercer puesto entre los países de la Unión Europea en los que la energía solar ha superado este verano la cuota del 10% de la producción eléctrica total, según un análisis del grupo medioambiental británico Ember.

Con la transición de Europa a la neutralidad climática, algunos sectores tendrán que realizar un cambio más grande y transformador que otros. Las industrias intensivas en energía son indispensables para la economía europea, porque otros sectores dependen de ellas. Por tanto, la modernización y descarbonización de las industrias intensivas en energía debe ser una prioridad absoluta.

Mercado de CO2

Bautizada como Fit for 55, la propuesta de la nueva normativa europea en materia de emisiones apuesta, por ejemplo, por revisar el mercado del CO2 "en un sentido que podría encarecer el precio del combustible y el gas del que se abastecen empresas y hogares", según afirma Díaz Carmona.

"Se puede conciliar perfectamente ese movimiento de descarbonización con mantener un nivel de competitividad de la industria europea"

En este contexto, "entendemos que se puede conciliar perfectamente ese movimiento de descarbonización con mantener un nivel de competitividad de la industria europea. Sobre todo porque no olvidemos que estamos hablando de que hay componentes de la situación actual del mercado, como es el precio del gas, que lo compartimos a nivel mundial", explica el experto, "pero luego hay un añadido, que es responsable de un incremento importante de nuestra electricidad y que es únicamente a nivel europeo, el mercado del CO2 y el incremento que está suponiendo", sentencia.

Actualmente, existen mercados de emisiones que operan en distintos países y que afectan a diferentes gases. No obstante, el que está influyendo en el precio de la electricidad no solo en España, sino en la mayoría de países del viejo continente, es el que la UE puso en marcha en 2005, y en el que participan la autorización de emisión, el derecho de emisión, el máximo de emisiones, la asignación de derechos, el cumplimiento, el seguimiento de las emisiones y el registro de derechos.

"La nueva normativa europea y el plus que va a estructurarse en los próximos 10 años, están presionando el precio al alza del mercado de emisiones de CO2"

Partiendo de esta situación, comenta Díaz, "entendemos que sin tener que tocar puntos importantes que se han marcado, sí sería interesante analizar la situación en la que se encuentra la industria europea y aceptar que la situación en el mercado de CO2 se ha descontrolado totalmente", lo que conlleva, también, a lastrar la industria europea en favor de otras zonas competidoras como China o EEUU. Un mercado financiero en el que "los inversores están encontrando ratios muy altos de rentabilidad desde finales del año pasado, que apoyados por la nueva normativa europea y por el plus que va a estructurarse en los próximos 10 años, están presionando el precio al alza del mercado de emisiones de CO2".

En el caso concreto de la industria, debemos tener en cuenta dos riesgos fundamentales: cómo impactan en su productividad los precios (megavatio-hora) de entre 80 y 100 euros en un contexto de globalización como este, "donde competimos con mercados que pagan muchísimo menos al no tener que asumir el coste de las emisiones de CO2".

"Competimos con mercados que pagan muchísimo menos al no tener que asumir el coste de las emisiones de CO2"

Y en este sentido, señala Díaz: "Es muy complicado conciliar ese encarecimiento del mercado con el impulso a la actividad". "Tanto en la recuperación pospandemia como en los nuevos objetivos verdes, porque la industria española en este momento lo que está haciendo es subsistir". "No estamos hablando de nada excepcional, simplemente de utilizar algunos de los mecanismos que ya existen en el mercado para poder minorar este encarecimiento del precio. Porque si no va a ser muy complicado, ya no solamente este cambio hacia una reindustrialización verde, sino a la propia supervivencia", detalla el experto en energía. De hecho, según indica: "podría darse una fuga de carbono y que determinadas empresas trasladen su producción a otros países con límites de emisión menos estrictos".

A las puertas de la mayor crisis energética de los últimos 50 años, el experto en energía asegura que si se llega a dar un invierno "duro", Europa tendrá un problema de suministro importante, "sobre todo si Rusia deja de inyectar flujos de gas", mientras que en España "tendremos un problema no de suministros, pero sí de precios".

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