Especial medio ambiente

No hay tiempo que perder: es el momento de la transición hacia una economía verde

  • Banco Santander muestra su compromiso con iniciativas como el impulso de las energías renovables, la preservación de los bosques o la reducción de su huella medioambiental

El 64% de las personas cree que el cambio climático es una "emergencia global", según la mayor encuesta de opinión sobre el cambio climático realizada por la ONU y publicada a principios de este año. Y es que, si el mundo sigue así, terminará el siglo XXI con un aumento de la temperatura de 3 grados centígrados, el doble de los 1,5º centígrados fijados como límite en los Acuerdos de París. Por ello, es la hora para que agentes influyentes y de cambio social, como son las grandes empresas, jueguen un papel clave en la lucha contra el cambio climático.

Como miembro fundador de la Net Zero Banking Alliance, Banco Santander viene desde hace años plasmando su compromiso con la transición hacia una economía verde a través de distintas iniciativas y políticas sostenibles. Entre sus objetivos, figuran metas concretas en materia de impulso de las energías renovables, preservación de los bosques o la reducción de su huella medioambiental – la entidad es neutra en carbono en su propia actividad desde 2020-. Todo ello con el fin último de alcanzar las cero emisiones netas en 2050 tanto en su propia actividad como para todas las emisiones de sus clientes derivadas de cualquiera de los servicios de financiación, asesoramiento o inversión que ofrece.

Santander participa o lidera proyectos vinculados al cuidado de ecosistemas y la conservación de la biodiversidad

En España, por ejemplo, destaca el acuerdo alcanzado con Fundación Repsol y Grupo Sylvestris para impulsar el proyecto Motor Verde, una iniciativa de compensación de emisiones de dióxido de carbono, centrada en la reforestación y la regeneración de bosques, que pretende convertir a nuestro país en referente europeo en el sector de la compensación.

Asimismo, la entidad cuenta con el proyecto Natura, que incluye diferentes actividades en las que tanto empleados voluntarios de Santander como ciudadanos que quieren sumarse, se dedican a la reforestación de bosques, limpieza de playas y riberas de ríos o a la colocación de cajas nido para el cuidado y conservación de especies.

Asimismo, Santander participa o lidera diversos proyectos de carácter sostenible y vinculados al cuidado de ecosistemas y la conservación de la biodiversidad alrededor del mundo. Proyectos como Generacja ("regeneración"), en Polonia, dedicado a regenerar uno de los mayores ecosistemas protegidos del país. O como el proyecto Parque el Durazno, en Chile, que persigue restaurar áreas degradadas, proteger el ecosistema y controlar la erosión e implementar corredores biológicos para la fauna nativa de este ecosistema.

Santander también forma parte de una alianza con los bancos brasileños Bradesco e Itaú Banco para el desarrollo sostenible y la preservación del Amazonas. A través de un paquete de 10 medidas, el proyecto basa sus acciones en los cultivos sostenibles, la bioeconomía, la ganadería y la regularización de tierras. Y es que, la pandemia del coronavirus ha ayudado a acelerar la conciencia de lo importante que es vivir en un mundo sostenible y menos contaminante.

Financiación de renovables

Banco Santander ocupa una posición de liderazgo en financiación de renovables: "Solo desde 2020, los proyectos de renovables que hemos financiado han creado energía suficiente para abastecer una ciudad tres veces el tamaño de Londres", apuntó Botín durante la Conferencia Internacional de Banca, organizada hace unas semanas por la entidad.

Sin embargo, ha advertido de que todavía queda mucho esfuerzo por hacer. "Para ayudar a nuestros clientes, personas y empresas, en todo el mundo en esta transición, necesitamos datos mejores y comparables. Sobre todo, las empresas necesitan directrices y políticas de los gobiernos que establezcan planes de transición e incentivos para cada sector", añadió.

La entidad se ha comprometido a facilitar o movilizar 220.000 millones de euros en financiación verde para 2030

En este sentido, Santander Asset Management lleva más de 25 años comprometidos con la inversión sostenible y responsable (ISR), hasta el punto de ser la primera gestora de activos en España en integrar los factores ASG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo) en sus análisis, plataforma de inversión y gama de productos.

En paralelo, también el año pasado, la entidad emitió su tercer bono verde por un valor de 1.000 millones de euros dentro de su Marco Global de Bonos Sostenibles como continuación de un plan global sobre emisiones sostenibles. En el caso de este último bono, ha estado destinado, principalmente, a la refinanciación de proyectos de energías eólica y solar. Seguir en esta línea es, precisamente, uno de los grandes objetivos del banco en su camino hacia las cero emisiones netas. Un camino en el que la entidad se ha comprometido, entre otros objetivos a facilitar o movilizar 120.000 millones de euros en financiación verde entre 2019 y 2025 y 220.000 millones para 2030.

Santander, líder mundial en financiación de energías renovables según datos de Dealogic a cierre de 2020, respaldó el pasado año, proyectos de energías renovables de nueva creación (greenfield) con una capacidad total instalada de 13.765 megavatios (MW), suficiente para suministrar energía a 10,3 millones de hogares y evitar la emisión de 60 millones de toneladas de CO2. Además, también contribuyó a la ampliación, mejora y mantenimiento de proyectos de infraestructura de energías renovables existentes (brownfield) con una capacidad instalada de 8.106 MW. Juntando tanto el greenfield como el brownfield, la cartera de financiación de energías renovables ascendía a 11.600 millones de euros a finales de 2020.

Otro de sus grandes objetivos en el trayecto hacia las cero emisiones netas, es dejar de prestar servicios a clientes con más del 10% de sus ingresos procedentes del carbón térmico y eliminar toda exposición a la minería de carbón térmico para cumplir con los compromisos de París para 2030; eliminar el 100% del plástico innecesario de un solo uso de sus oficinas y edificios corporativos para finales de 2021; y que en 2025 el 100% de la electricidad que emplea la entidad proceda de fuentes renovables en todos los países en los que opera, un objetivo que ya es una realidad en países como España.

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