Especial medio ambiente

Los bancos impulsan el uso de tarjetas de crédito ecológicas

  • BBVA, Banco Santander o Caixabank son algunas de las entidades financieras que apuestan por la sostenibilidad en sus productos

El avance hacia un planeta más sostenible pasa por todos los sectores. Así, en el caso de las entidades financieras, afrontan el reto de adaptar sus productos y servicios bancarios a una nueva forma de operar más respetuosa con el entorno. Un ejemplo de ello son las tarjetas de crédito ecológicas.

BBVA se convirtió en junio del 2020 en la primera entidad bancaria europea en lanzar tarjetas de plástico reciclado, realizadas en un 86% en PVC (policloruro de vinilo), que procede de desechos de otros materiales plásticos. Asimismo, la entidad ha comunicado que ofrecerá tarjetas recicladas en todos los países donde opera antes de finalizar este año, mientras que a partir de 2023 solo emitirá este tipo de tarjetas. Y es que, según un estudio interno de la entidad financiera, el 93% de los clientes jóvenes consideran que todas sus tarjetas deberían ser sostenibles.

Así, BBVA ya ofrece a sus clientes en España la posibilidad de reciclar sus viejas tarjetas entregándolas en sus oficinas. En esta línea, el banco ha anunciado recientemente el reciclaje de 90.000 tarjetas de crédito y débito de sus clientes en tres meses, una iniciativa que ha permitido reaprovechar 450 kilos de residuos plásticos, que supone reutilizar el 90% de las materias primas que las componen para producir nuevos productos.

Tal y como señalan desde el blog de BBVA, el foco de acción se dirige en estos momentos a implementar mejoras dentro del propio proceso de confección de estas tarjetas ecológicas (por ejemplo, hallar un modo de retrasar el momento en que las bandas magnéticas pierden sus propiedades). Avances que se conseguirán mediante la modificación de los procesos que participan en la fabricación de una tarjeta, ya que se considera que puede reducirse a la mitad el actual nivel de emisiones de dióxido de carbono (CO2) implicado en su producción.

Del mismo modo, Banco Santander está acelerando el lanzamiento de las tarjetas sostenibles en la región de Europa y en 2025 todas las tarjetas de débito, crédito y prepago en Polonia, Portugal, España y Reino Unido estarán fabricadas con materiales sostenibles, como el PVC reciclado y ácido poliláctico (PLA), un sustituto derivado del maíz.

Las nuevas tarjetas All in One, asociadas a la cuenta Santander One, están fabricadas con poliácido láctico (PLA), un material que se obtiene a partir del almidón de maíz. Este compuesto proviene de biomasa renovable y no requiere, por tanto, el uso de petróleo en su producción. De la misma manera, se trata de un material que no produce toxinas cuando se incinera al final de su vida útil.

El banco ha explicado, además, que dichos materiales usan menos energía que las de plástico tradicionales para su producción, por lo que el cambio a las tarjetas ecológicas evitará la emisión de más de 1.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año, lo que equivale a un consumo de energía de casi 1.000 hogares.

Por parte de Caixabank, a través de su filial CaixaBank Payments & Consumer, ha iniciado la sustitución del plástico por materiales reciclados en la fabricación de sus tarjetas para reducir el impacto ambiental. De este modo, se estima que a lo largo de 2021 el 85% de las nuevas tarjetas se emitan con materiales sostenibles.

Con esta decisión de pasar a emitir exclusivamente con materiales reciclados y biodegradables, CaixaBank culmina un proceso que inició en 2019, con la introducción, por primera vez en España, de tarjetas regalo fabricadas con materiales sostenibles; a la que le siguió en agosto de 2020, el lanzamiento de la tarjeta Visa & Pay reciclada. Asimismo, Caixabank se sitúa como el séptimo banco más sostenible del mundo, según el informe 'Sustainability Yearbook 2021', publicado por S&P Global y que analiza a más de 7.000 compañías de todo el planeta. De esta manera, la entidad ha mejorado su puntuación -85 puntos, frente a los 81 conseguidos en la evaluación de 2020- y su posición en el ranking dentro del sector de la banca, siendo el séptimo de 612 en sostenibilidad.

Del mismo modo, Kutxabank da también un paso más en su apuesta por desempeñar un papel activo en la transición energética y en la aceleración del proceso de descarbonización de la economía, renovando sus tarjetas de pago, que serán sustituidas por un nuevo modelo más sostenible y respetuoso con el medioambiente, ya que estarán fabricadas de PVC con huella de carbono neutral.

Desde 2020 Kutxabank es una entidad con huella de carbono negativa, ya que la masa forestal que gestiona absorbe ampliamente las emisiones de dióxido de carbono que genera por su actividad. Su huella negativa de carbono es de 12.000 toneladas.

Además, ha explicado que la totalidad de las sucursales bancarias y todos sus centros de trabajo se abastecen solo de electricidad generada por energía solar, lo que evita emitir cada año más de 6.000 toneladas de dióxido de carbono.

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