Especial medio ambiente

Renfe impulsa el uso del tren para combatir el cambio climático

  • Los usuarios conocen la huella de carbono que genera su viaje
Contenedores del 'Tren de Noé'. Foto: eE.

"Cuando viajas con Renfe cuidas el medio ambiente". Con la confirmación de la compra de su billete, cualquier usuario de los servicios AVE y Avant de la compañía recibe este mensaje en su correo electrónico. Junto a él, una comparativa de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que produce cada medio de transporte en el trayecto adquirido. Así, por ejemplo, de la mano de Renfe y EcoPassenger podemos conocer que un viaje Madrid-Barcelona realizado en avión supone una emisión de 115,5 kilogramos a la atmósfera. En coche, 65,6 kilogramos. El tren, en cambio, emite 17,9 kilogramos de CO2. Otro ejemplo: en un trayecto en Ave Madrid-Sevilla las emisiones son de 13 kilogramos aproximadamente, una diferencia de 42 o 83 kilos menos de CO2 al compararse con la utilización del coche o el avión respectivamente.

Sin duda alguna, esta iniciativa implantada en abril de 2019, sirve para concienciar a los usuarios de su implicación en el cuidado de nuestro entorno, conociendo las consecuencias a la hora de elegir un medio de transporte u otro. No hay que olvidar que minimizar las emisiones de un gas de efecto invernadero (GEI) como el CO2 se revela imprescindible para luchar contra el calentamiento global.

Esta acción forma parte del Plan Director de Lucha contra el Cambio Climático 2018-2030 de Renfe, que recoge las líneas generales de actuación para contribuir desde el sector ferroviario a evitar que el incremento de la temperatura media global supere los 2 grados respecto a los niveles preindustriales. Como informan fuentes de la propia compañía, "el transporte es el sector del que procede el 26% de las emisiones de GEI en España y el ferrocarril es, con diferencia, el modo menos emisor respecto a la carretera y la aviación, de ahí que el cambio modal hacia los trenes sea uno de los objetivos generales del Plan, sobre la base del Libro Blanco del Transporte de la Unión Europea". Renfe asegura que los objetivos de esta transferencia modal hacia el ferrocarril, tanto de mercancías como de viajeros, "señalan una paulatina reducción de emisiones en la próxima década hasta alcanzar una reducción del 2% en 2030 para el sector del transporte en España. Dado que Adif y Renfe contribuyen a un uno% de las emisiones del sector, esta transferencia conseguiría reducir casi el doble de lo que se emite".

El Tren de Noé, considerado la obra de arte más larga del mundo, pide aumentar el transporte de mercancías por tren

Precisamente, el Plan Director mencionado está elaborado conjuntamente con Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias). Este documento es el eje de la estrategia de Renfe en relación con la sostenibilidad y, por eso, enmarca numerosas iniciativas que persiguen una mejor gestión de la energía, la eficiencia energética, la descarbonización y la cultura de sensibilización ante distintos grupos de interés dentro y fuera de las organizaciones. Además de la iniciativa ya mencionada -comunicar al viajero su huella de carbono a la hora de adquirir un billete de tren-, este año Renfe ha presentado el denominado Tren de Noé, con el objetivo de "llamar la atención sobre la necesidad de lograr en Europa un incremento de la cuota modal del tren en el transporte de mercancías"; sin duda, menos contaminante.

Durante septiembre se celebraron jornadas de puertas abiertas en la madrileña estación de Príncipe Pío (los días 5 y 10) y en la Estación de Francia de Barcelona (13 y 15 de septiembre). Así, la población podía visitar este convoy que, con sus 200 metros de longitud, está considerado como la obra de arte más larga del mundo. Y es que prestigiosos artistas urbanos de diferentes países -como los españoles Sabek y Misterpiro- han pintado imágenes de numerosos animales (de ahí la referencia al personaje bíblico en el nombre de la obra) en los muchos contenedores que forman el tren. El Tren de Noé se trata de una campaña que ha sido impulsada por la alianza Rail Freight Forward (RFF) de la que Renfe forma parte, y cuenta también con la colaboración de Transfesa Logistics y Captrain España.

Los beneficios del ferrocarril

El transporte del Tren de Noé a España fue realizado por Renfe Mercancías, aprovechando para comunicar el objetivo de lograr que, en territorio europeo, se pase de 18% actual en la cuota modal del tren en el transporte de mercancías al 30% en 2030. Cabe destacar que, en España, apenas se supera el 4%. Renfe demuestra con esta iniciativa que su política de Responsabilidad Social Corporativa se encuentra alineada con la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible auspiciados por la ONU, en especial los relativos a energía asequible y no contaminante y Acción por el clima.

Tal y como se informa desde la propia compañía, el transporte por ferrocarril -ya sea de mercancías o de viajeros- "lleva aparejados ahorros por costes externos", es decir, monetización de las consecuencias que el transporte genera: emisión de gases contaminantes a la atmósfera, consumo energético, siniestralidad, contaminación acústica y menor congestión de tráfico.

Quiere conseguir una reducción acumulada del consumo energético de unos 5.300 GW/h hasta el año 2030

Según los datos ofrecidos por Renfe, el total de ahorros por costes externos sería de 100.000 millones de euros en diez años si en Europa se incrementara hasta el 30% la cuota en el transporte ferroviario de mercancías. Además, se emitirían 290 millones de toneladas de CO2 menos a la atmósfera y se consumiría seis veces menos de energía. También se reducirán las muertes por accidentes de tráfico ya que el ferrocarril ocasiona 85 veces menos accidentes que la carretera.

Las ventajas del uso del tren para el transporte de mercancías se ejemplifican en las cifras aportadas por Renfe Mercancías en relación al pasado año 2018. Como informa la compañía, al transportar 18,4 millones de toneladas de carga se consiguió un ahorro de costes externos de 258 millones de euros y se evitó la circulación de 4.800 camiones diarios, lo que hubiese supuesto una emisión a la atmósfera de 404.924 toneladas de CO2. Todo un logro que repercute en el beneficio de todos.

De cara al futuro

La eficiencia energética, la descarbonización progresiva del sistema y la operación ferroviaria son los otros principales objetivos del Plan Director de Lucha contra el Cambio Climático 2018-2030 de Renfe. Las medidas recogidas en esta materia están dirigidas a poder conseguir una reducción acumulada del consumo energético de unos 5.300 GW/h hasta el año 2030. Además, la reducción de emisiones de GEI acumuladas por estos tres factores que definen el Plan (cambio modal, eficiencia y descarbonización) podrían superar las 9,9 millones de toneladas de CO2 también en 2030, es decir, una reducción de emisiones superior al 30% de las que genera el ferrocarril en España. Por su parte, en términos de ahorro económico, la estimación supera los 250 millones de euros.

El logro de estos objetivos se sumaría a otra serie de hitos que se vienen consiguiendo desde años anteriores. Es el caso de la reducción de la huella de carbono de la compañía en un 56% desde 1990, año base del Protocolo de Kioto de las Naciones Unidas, acuerdo internacional para aminorar las emisiones contaminantes. Con esta reducción, la huella de carbono de Renfe se sitúa en 24,2 gramos de CO2 por unidad transportada. La empresa también informa que, desde hace años, "mantiene activas prácticas de consumo y ahorro de energía en trenes e instalaciones y proyectos de innovación para analizar la tracción mediante gas natural licuado o pilas de hidrógeno como potenciales sustitutos del combustible fósil".

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