Especial Ecoaula

98 millones de niños no tienen acceso a la educación en África Subsahariana

  • Los sistemas nacionales de educación están saturados al máximo
Madrid

Más de 260 millones de niños y niñas de entre 6 y 17 años en todo el mundo no tienen acceso a la educación formal. Esta es una de las conclusiones que ha publicado la Cumbre Mundial de la Innovación para la Educación en un informe con motivo del Día Internacional de la Educación. Ya sea por desplazamientos, pobreza, desigualdad y muchas otras causas, de los 262 millones, 64 niños y niñas en edad escolar primaria, 61 en edad escolar secundaria inferior y 138 en edad secundaria superior, no pueden acudir al colegio. Esta situación provoca la convicción de que el acceso a una educación de calidad, inclusiva y equitativa es un gran reto hoy en día. En muchos casos, aquellos que tienen la oportunidad de estudiar se acaban enfrentando a importantes retos como instalaciones inadecuadas, falta de material, escasez de profesores y pocas escuelas.

África Subsahariana es la región más sufridora en este campo y la que tiene las tasas más altas de exclusión educativa. Del total del que se hablaba, 97,3 millones están en África Subsahariana. Según entreculturas, más de una quinta parte de los niños de entre 6 y 11 años de edad no asiste a la escuela, seguidos de un tercio de los jóvenes entre 12 y 14 años. La UNESCO ha afirmado que la cifra de los jóvenes entre 15 y 17 años que no van a la escuela asciende a prácticamente el 60%. Además, la barrera a la que se enfrentan las niñas en esta zona es mayor que en otras regiones, de hecho, las niñas de todas las edades tienen más probabilidades de ser excluidas de la educación que los niños: por cada 100 niños en edad de asistir a la escuela primaria, a 121 niñas se les niega el derecho a la educación.

Calidad deficiente

En un informe realizado por el Banco Mundial sobre la educación se distinguen cuatro grupos de países africanos: los avanzados (Sudáfrica, Kenia, Zimbabue o República del Congo, entre otros), los emergidos (Camerún, Tanzania, Ruanda o República Democrática del Congo), los emergentes (Mauritania, Angola, Etiopía o Nigeria) y los atrasados. En el primer grupo se observa que tienen prácticamente universalizada la educación primaria y los primeros cursos de secundaria, con una escolarización casi del 100%, en comparación con el último grupo que tiene un 80% de escolarización en primaria y se reduce a entre el 40 y el 60 en el comienzo de secundaria. Por su parte, los países que se encuentran en el medio tienen un grave problema de abandono, por lo que el reto es conseguir que los alumnos permanezcan en las aulas, a pesar de que la calidad de educación en el conjunto es extremadamente deficiente: ningún docente de matemáticas o lengua consigue sacar la nota máxima en un examen de una clase de cuarto curso.

En países como Burkina Faso, Camerún, Chad, Malí, Níger, Nigeria o la República Centroafricana el aumento de las amenazas y los ataques contra los propios estudiantes, maestros y las escuelas, están creando un sentimiento de aprensión entre la población. La oposición ideológica de estos países que pide una educación de estilo occidental es una de las principales causas de estas disputas. Como resultado, los niños en edad escolar, los maestros, los administradores y la infraestructura educativa son el blanco de ataques deliberados. Esta continua amenaza crea la sensación de miedo en las comunidades locales, y obliga a las escuelas a cerrar.

La consecuencia directa de esto es que los niños tienen que hacer frente a muchos peligros, como el de ser reclutados por grupos armados. Por su parte, las niñas tienen un riesgo elevado de sufrir actos de violencia por motivos de género y se ven obligadas a contraer matrimonio en la infancia con mayor frecuencia.

Los jóvenes sirios más afectados en cuanto a educación tienen entre 15 y 17 años

A pesar de que el aula es el lugar adecuado para el aprendizaje, por falta de medios y locales, no tiene por qué ser el único. UNICEF y Children`s Radio Foundation han estado colaborando desde 2016 en el diseño y la puesta en marcha del primer programa de educación radiofónica en situaciones de emergencia de este tipo. También han estado creando centros de aprendizaje temporales, que ofrecen un espacio reducido y seguro donde los niños aprenden matemáticas básicas y lectura. Además, apoyan los esfuerzos de las autoridades educativas de toda la región para mejorar las destrezas de los maestros.

Escuelas para África es una iniciativa de UNICEF y la Fundación Nelson Mandela para financiar la construcción de escuelas sólidas y seguras para la provisión de servicios básicos. Los fondos también se destinan para la formación del profesorado. Su objetivo principal es conseguir que el mayor número posible de niños de África vayan a la escuela y reciban una educación de calidad. Se centra principalmente en países como Angola, Malawi, Mozambique, Ruanda o Sudáfrica y, en el año 2010 se recaudaron 50 millones de dólares, lo que significó que un total de 3,6 millones de niños puedieran ir a la escuela.

Situación crítica en Siria

No obstante, África no es la única perjudicada en este problema. El conflicto sirio ha dejado fuera de la escuela a cerca de tres millones de niños y adolescentes en Siria y en los países de acogida de la región, un tercio de la población en edad escolar. Según el informe "Invertir en el futuro: protección y enseñanza para todos los niños y jóvenes sirios", publicado el año pasado por No Lost Generation, los más afectados son los jóvenes entre 15 y 17 años, que representan más del 40% del total.

Según este informe, en las zonas donde se concentran principalmente los refugiados, los programas de dobles turnos han contribuido a dar cabida a los nuevos alumnos. No obstante, los sistemas nacionales de educación están saturados al máximo, lo que hace visible la necesidad de una mayor infraestructura y servicios.

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