Energía

El sector energético exige reglas del juego similares a las de Europa

De izda. a dcha: José Luis López de Silanes (CLH), Carlos Solé (KPMG), Rubén Esteller ('elEconomista'), Teresa Rasero (AEGE) y Javier Sáenz de Jubera (EDP).

El sector energético reclama un marco regulatorio en España que permita competir a las empresas en las mismas condiciones que el resto de países europeos y acotar así la diferencia del coste de la energía que impacta negativamente en la competitividad de la industria. Así lo han expresado distintos expertos durante el V Foro Industrial Reindustrialización y Formación, organizado por elEconomista con la colaboración de KPMG, Ferrovial y Caser Seguros.

En el segundo panel sobre Energía, el consejero director de EDP, Javier Sáenz de Jubera, abordó la necesidad de que las condiciones del mercado en España y Portugal, donde la firma lusa tiene la mayor parte de su negocio, "fueran las mismas". "Aquí hay impuesto a la generación y en Portugal no", recordó. En este sentido, incidió en cómo Portugal cuenta con 18.000 instalaciones solares y España solo con 500, lo que responde a que "hay una regulación diferente". Y va más allá al demandar "un mundo ideal" en el que sean las mismas que en Europa y el resto del mundo, aunque admite que "eso ya nos parece más difícil".

Mientras, Carlos Solé, socio de Regulations&Economics de KPMG en España, hizo hincapié en la "profunda transformación" que están experimentando los mercados energéticos "motivada fundamentalmente por la evolución tecnológica, que va a una velocidad de vértigo", pero también por "las decisiones de política energética", que "no van tan rápido". Y sobre este punto, cuestionó "cuánto tiene que correr la regulación y hasta dónde tiene que llegar", porque, según dijo, "muchas veces tenemos exceso de regulación. En este punto, lamentó la diferencia de precio entre España y otros países como Francia a pesar del camino que se está recorriendo hacia el mercado único de la energía. Ese gap responde precisamente, según explicó, a las interconexiones y a las decisiones nacionales que se pueden tomar y que encarecen el precio de la energía, como ocurrió con el impuesto del 7% a la generación en 2012.

En cualquier caso, Solé valoró la capacidad de las empresas para reaccionar. En este sentido, se refirió a los contratos de largo plazo (PPA), una figura que ha estado siempre en los mercados energéticos, fundamentalmente en el gas, y que ahora se ha extendido al eléctrico. Un movimiento que desde el lado de la industria se refleja en otras situaciones. Es el caso de la tradicional aversión al riesgo de contratar a más de dos o tres años, que se está reconduciendo hacia "una visión de más largo plazo", con periodos de 10 a 15 años, lo que "está transformando las decisiones a la hora de contratar" energía.

Teresa Rasero, presidenta de la Asociación de Empresas de Gran Consumo de Energía (AEGE), que engloba a 26 empresas industriales con 186.000 empleados y una facturación de alrededor de 20.000 millones de euros, alertó de que son precisamente las compañías que representa "las que estamos sufriendo" los elevados precios eléctricos que hay en España. Es por ello que "necesitamos reinventarnos cada día para seguir produciendo cuando existe un diferencial de precios tan importante como el que tenemos", apuntó. En este sentido, las empresas han apostado "claramente por ser más eficientes" para enfrentar que los costes eléctricos sean en España un 30% superiores que en Alemania, por ejemplo. Esta diferencia se cuantifica en 450 millones de euros que no han podido invertir.

Rasero indicó que las empresas de AEGE miran no solo a Europa, sino a todo el mundo. A este respecto, expuso cómo una de las asociadas, del sector químico, ha de hacer frente a una producción que incluyendo el transporte soporta un 50% menos de emisiones que sus competidores chinos. del transportela comparación con sus competidores chinos, que generan una 50% más de emisiones.

El presidente de CLH, José Luis López de Silanes, por su parte, sostuvo que el sector del petróleo "seguirá jugando un papel muy importante en las próximas décadas para garantizar el suministro energético que se necesita para cualquier proyecto industrial con un mínimo de solidez". Admitió, no obstante, que la demanda de combustibles de automoción "probablemente no alcance el máximo que tuvimos en 2007 -se recortó en la crisis el 25% y ya se han recuperado casi 14 puntos-".

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