Energía

Las energéticas reclaman más planificación y transparencia para acelerar la instalación de puntos de recarga

  • Creen que es necesario no solo saber dónde se necesitan, sino conocer la potencia que se dispone en ese punto

Las energéticas ya están a pleno rendimiento para que la transición se convierta cuanto antes en una realidad. Pero, desde el sector, indican que para lograrlo se necesita, además de tiempo, solucionar las dificultades actuales que existen para la instalación de puntos de recarga. Aquí, las voces del sector reclaman que sus grandes problemas pasan, primeramente, por conocer dónde está la necesidad de instalar estos puntos, pero sobre todo, se encuentran con la incertidumbre de no conocer qué capacidad de potencia van a disponer de ese punto hasta ya pasado parte del proceso burocrático de la instalación.

Este fue uno de los principales puntos que se trató en la mesa de debate "El gran reto de la infraestructura de recarga" que tuvo lugar en el III Foro Empresarial: La revolución sostenible de la movilidad y la logística, organizado por elEconomista.es. Aquí, David García Mancera, responsable de Desarrollo de Negocio de New Mobility de Cepsa, fue el primero en apuntalar que la clave para la instalación de puntos de recarga se debe basar en la planificación: "No podemos hacer una instalación sin saber la potencia que vamos a tener, y tampoco cuando la alternativa es el uso de baterías, que a día de hoy no son rentables ni hay un plan de ayudas claro", aclaró.

En esta línea, Oliver Fernández, director de Movilidad Eléctrica de Repsol, no entiende como aún no existe un mapeado de todo el territorio para conocer de cuánta potencia se dispone en cada lugar: "La transparencia debe de ser la clave del desarrollo de este negocio. Porque, para poner en contexto, los puntos de recarga ultrarrápidos equivalen a una potencia de entre 100 y 300 casas, por lo que planificar dónde será la instalación, pero para ello necesitamos saber de la potencia que disponemos en cada punto, sin tener que pedir solicitudes". Por ello, Fernández hizo una petición de "una ventanilla única real para priorizar la entrada de solicitudes de puntos de recarga, y que la respuesta sea en días, no en meses", explicó.

Infraestructura sin usar

Los representantes de las compañías energéticas en la mesa de debate también abrieron otro debate ¿qué va por delante, la demanda de puntos de recarga por parte de los usuarios, o la instalación de los mismos? Y es que actualmente, tal y como detalló García, "el uso de la infraestructura es bajo porque no hay suficiente parque eléctrico para ello". Sin embargo, tal y como apunta el interlocutor de Repsol, las dudas se generan, precisamente, por el escaso desarrollo de la instalación de puntos de recarga "a pesar de que sea más que suficiente para cubrir la demanda actual".

Por ello, tanto él como Ainhoa Garmendia, responsable de recarga pública de Smart Mobility de Iberdrola, creen que la clave pasa por "quitar los miedos relacionados con el coche eléctrico, porque la infraestructura está ahí y está infrautilizada", argumenta Garmendia, que junto a García, de nuevo, mandó un mensaje clarividente: "La movilidad eléctrica no es el futuro, sino que ya es presente", en referencia al estado actual de ventas de vehículos eléctricos en España, que ha sido uno de los pocos países donde se ha frenado por este miedo.

Sin embargo, Christian Revilla, country Manager Spain de Driveco y también participante de la mesa, opinó que esta baja demanda está más relacionada con el precio del eléctrico frente a uno de combustión, ya que la diferencia sigue siendo "amplia". Para él, esta transición pasa "por escuchar al cliente", ya que como expuso en la mesa, "el 95% de las cargas de vehículos ocurren en el hogar, pero el discurso de los puntos de recargar siempre van en línea con la carga rápida y ultrarrápida, y en una casa esto no es necesario".

Interoperabilidad y precios

Revilla abrió entonces el debate sobre la escucha activa a todos los clientes y conocer sus demandas, ya que apuntó que el foco de los puntos de recarga está muy implementado en los cascos urbanos, pero muy poco en zonas rurales, donde las flotas, por ejemplo, de camiones eléctricos, los necesitan para operar. Ahí, Garmendia señaló que, de momento, en este sector se están dando rutas ya programadas con paradas planificadas.

Otro de los puntos donde el cliente reclama una escucha activa es en la interoperabilidad, ya que al existir tantos operadores diferentes, el volumen de aplicaciones para el usuario cada vez es mayor. Aquí, todas coincidieron en que están trabajando para unificar la operabilidad y fidelizar al cliente también mediante programas de descuentos.

Respecto al precio, todos también concordaron que esa batalla de precios llegará, pero que de momento hay otros factores más determinantes, como un servicio acorde a la demanda del usuario y la fiabilidad. Estas ventajas, piensan desde el sector, que ahora mismo pesan más que el precio, ya que el mercado "aún no está suficientemente maduro".

Puede ver la jornada completa aquí:

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