Energía

París 2024 aspira a crear un nuevo modelo de sostenibilidad olímpica

  • El comité organizador se compromete a celebrar los primeros Juegos Olímpicos neutros en carbono de la historia mediante la implementación de una estrategia pionera centrada en predecir, evitar, reducir y compensar emisiones
  • Se pretende reducir a la mitad la huella de carbono en comparación con la media de los anteriores encuentros deportivos
  • El objetivo es diseñar un patrón que inspire a futuros eventos internacionales
La llama olímpica llegó al puerto de Marsella el pasado 8 de mayo transportada desde Grecia en un mítico velero. Alamy

El mundo se asomaba al futuro desde París. Era 1889 y la capital francesa abría la puerta a la nueva era de los materiales constructivos y los proyectos arquitectónicos. Y París no abrió cualquier puerta: el ingeniero Gustave Eiffel había logrado erigir la torre más alta del mundo, y la bóveda que conformaban sus cuatro enormes pilares de hierro sirvieron de acceso a los más de 30 millones de visitantes de la Exposición Universal celebrada en 1889.

Casi un siglo y medio después de aquella gran reunión que proyectaba los próximos pasos del planeta desde la hoy desaparecida Galería de las Máquinas, aquel inmenso pabellón de hierro, acero y vidrio, París aspira a servir de nuevo como escenario para adelantar el mundo del mañana que ya hoy debería estar configurado. Los franceses quieren que sus Juegos Olímpicos sean los más sostenibles de la historia.

La capital de Francia da nombre a los Acuerdos que obligan a limitar el aumento de la temperatura global al grado y medio en comparación con la era preindustrial y, en línea con esta responsabilidad, se ha fijado como objetivo principal reducir a la mitad la huella de carbono de los Juegos en comparación con la media de los anteriores encuentros deportivos celebrados hasta ahora.

Así, la organización ha leído los 3,5 millones de toneladas de CO2 emitidos de media en Tokio 2020 pero, sobre todo, en Río 2016 y en Londres 2012, por no contar los primeros con apenas público a causa de la pandemia, y ha fijado su compromiso de emisiones en 1,6 millones de toneladas. Los organizadores, en colaboración con el Ayuntamiento de París, aspiran entonces a sentar un nuevo precedente y promocionar los Juegos Olímpicos y Paralímpicos más ecológicos de la era moderna.

Asumen que los más de 800 eventos deportivos no sólo deben reducir las toneladas de CO2 emitidas a la atmósfera, sino que la misma celebración debe convertirse en un motor de acciones que compensen las que, inevitablemente, serán emitidas.

Un plan de objetivos previo

Por primera vez unos Juegos Olímpicos cuentan con una planificación definida de antemano en materia de sostenibilidad que recopila las pautas para controlar, reducir y compensar las emisiones contaminantes. Se parte de un gran cambio de paradigma: París no aspira a quedarse con una nueva "Torre Eiffel" que recuerde la celebración de sus Juegos. Es más, ha decidido que en esta ocasión, el 95% de las actividades se celebren en edificios que ya existen, como el Stade de France, el Castillo de Versalles y el Campo de Marte, o en infraestructuras temporales que serán desmontadas cuando finalice el evento. De esta forma, la organización evita las emisiones asociadas a la construcción de nuevas instalaciones.

El único espacio proyectado de cero es el Centro Acuático de Saint-Denis, que albergará las competiciones de natación artística, saltos y waterpolo. La sede funciona con energía solar, está equipada con elementos reciclados y construida con materiales naturales de origen biológico. Los más de 10.000 atletas y sus equipos residirán en una Villa Olímpica que también se alimentará de energía geotérmica y solar. Los tejados de los pabellones cuentan con espacios para albergar insectos y pájaros, y el entorno ha sido salpicado de 9.000 árboles para atraer aves y otras especies. Al término de los Juegos, los apartamentos serán reconvertidos en un nuevo distrito residencial que podrá albergar a 6.000 habitantes y que contará con dos escuelas, un hotel, un área de oficinas y espacios comerciales, así como seis hectáreas de zonas verdes.

Pensando en los más de 13 millones de visitantes, en los 45.000 voluntarios y los más de 26.000 profesionales acreditados, se han construido más de 1.000 kilómetros de carril bici. Además, la Oficina de Turismo de París tiene previsto reforzar el servicio de bicicletas públicas con 3.000 adicionales.

Detalles para sentar precedentes

Para evitar la generación de residuos, París 2024 contempla también apostar por alimentos de origen vegetal y de proximidad que necesiten menos cantidad de plásticos y envases. Más allá, se ha optado por no recurrir a los plásticos de un solo uso, vetando tanto las botellas monodosis como otros envases y promocionando el consumo de agua del grifo. Para facilitar el llenado de los vasos y otros recipientes reutilizables, se instalarán 1.200 fuentes y 900 puntos habilitados en diferentes establecimientos. También se va a prescindir de objetos promocionales y, en todo caso, los que se ofrezcan no vendrán envueltos o tendrán un embalaje fabricado con materiales alternativos.

Los más de 11.000 asientos diseñados para dos de los estadios principales, el Adidas Arena y el Centro Acuático, han sido realizados con plástico reciclado. Y, siguiendo esta tendencia, el mobiliario de los apartamentos de la Villa Olímpica en los que descansarán los deportistas y sus equipos, cuentan con materiales innovadores; los colchones han sido fabricados con redes de pesca recuperadas y recicladas y los somieres, con cartón reforzado. Asimismo, los podios desde los que los ganadores de las competiciones celebrarán sus triunfos van a ser ecológicos en París: están realizados con madera francesa y plástico reciclado. Incluso el elemento más icónico de los Juegos Olímpicos, la antorcha que encenderá el pebetero y dará inicio a las competiciones y encuentros, es de acero reciclado.

París, ante su gran oportunidad

La capital francesa, dirigida desde 2014 por Anne Hidalgo, lleva años aspirando a ser la gran ciudad más verde de Europa, y ha encontrado en la celebración de los Juegos Olímpicos su ocasión definitiva. Si bien la búsqueda de una vida urbana sostenible se pretende implantar a través de los 22 proyectos que contempla el programa Réinventer Paris, aprobado por Hildago poco después de llegar a la alcaldía, la voluntad de que los Juegos sean neutros en carbono regalará a la ciudad unas infraestructuras que acelerarán la consecución de estos objetivos.

No obstante, el legado más significativo va a ser el proceso de descontaminación del Sena, que después de un siglo volverá a ser apto para el baño y los deportes acuáticos. De hecho, la misma ceremonia de apertura de las Olimpiadas se celebrará en el cauce del mítico rio, con 205 delegaciones desfilando en 80 barcos. Con una inversión de 1.400 millones de euros, y con intención de que acoja pruebas olímpicas, el río parisino está viviendo un complejo proceso de recuperación que contempla, también, un nuevo depósito de agua cerca de la estación de tren de Austerlitz, con capacidad para 50.000 metros cúbicos de agua de lluvia.

Así, en la celebración de los Juegos ha encontrado París la palanca para procurar su transformación definitiva. Y ha querido la propia organización que los elementos más apreciados de este encuentro, las mismas medallas olímpicas, cierren la historia haciendo un guiño a esta sostenibilidad que la capital francesa busca desde hace décadas: todas las distinciones presentan un fragmento hexagonal acuñado con herrajes originales de la Torre Eiffel, el símbolo eterno de aquella Exposición Universal de 1889 en la que París se colocó, por primera vez, a la vanguardia en el respeto al planeta.

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