Energía

La profunda Cuenca Roja: el secreto de China para extraer gas natural y aumentar su soberanía energética

  • Sinopec produce 26.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año
  • Alberga tres billones de metros cúbicos de reservas
Cuenca de Sichuan. @PDChina / Twitter

China es el país más contaminante del mundo. Sin embargo, también es el país que más invierte en tecnologías limpias. El gigante asiático tiene claro que el futuro de la energía pasa por las fuentes renovables, por lo que está desplegando una estrategia para lograr las cero emisiones de CO2 netas en 2060 que le permita, paralelamente, garantizar su estatus de potencia mundial y arrebatarle la hegemonía a EEUU. En este plan, la extracción de gas natural de la Cuenca de Sichuan, también conocida como Cuenca Roja, juega un papel importante. Allí, para obtener el codiciado hidrocarburo, se están empleando plataformas de extracción capaces de llegar a los 9.000 metros de profundidad.

Denominada Cuenca Roja por el color rojizo de la arenisca que cubre su suelo, esta depresión geográfica se encuentra al suroeste del país asiático, extendiéndose a lo largo de la región oriental de la provincia de Sichuan y de la mayor parte del territorio del municipio de Chonqping. Atravesada por el río Yangtsé y considerada como el granero de China, la cuenca de Sichuan no solo es rica en la producción de arroz, caña de azúcar, naranjas y aceite de tung: también posee importantes reservas de acero, azufre, magnesio, sal, carbón, petróleo y gas natural.

Concretamente, se estima que las reservas de gas natural detectadas por Sinopec en la Cuenca de Sichuan ascienden a los tres billones de metros cúbicos de gas natural. El gigante petrolífero propiedad del estado chino posee numerosos proyectos de extracción en diversos yacimientos de gas natural en dicha región, con los cuales obtiene una producción anual de 26.000 millones de metros cúbicos de gas.

Algunos de los proyectos de extracción de Sinopec se han desarrollado en los ámbitos de extracción del gas amargo, el cual posee altas concentraciones de ácido sulfhídrico, y del gas de esquisto, para el que se utiliza la técnica del fracking. En el primer caso, destacan los yacimientos de Punguang, el yacimiento de gas amargo más grande de China con 100.000 millones de metros cúbicos de reservas y el de Yuanba, el yacimiento de gas amargo ubicado en aguas subterráneas (marine-phase en inglés) más profundo del mundo con 7.000 metros de depresión.

En el caso del gas de esquisto, Sinopec opera con éxito el yacimiento de Fuling, que produce 8.400 millones de metros cúbicos de gas anualmente y el de Weirong, el primer yacimiento de gas de esquisto de China con reservas de 100.000 millones de metros cúbicos. También descubrió recientemente reservas de gas superiores a ese volumen en el yacimiento de Hexingchang, hallazgo descrito por Sinopec como un "avance" en el desarrollo de su Proyecto Tierra Profunda (Deep Earth en inglés).

Otro éxito de este proyecto se produjo el pasado mes de marzo, cuando Sinopec anunció que comenzaba las operaciones de extracción en el yacimiento de Sichuan Oeste, el cual alberga 100.000 millones de reservas de gas en aguas subterráneas. Se estima una producción anual de 2.000 millones de metros cúbicos de gas natural, así como 130.000 toneladas de azufre, elemento químico utilizado como fertilizante, y para refinado de crudo, fabricar baterías para coches o elaborar pólvora.

Para poner en marcha el proyecto de Sichuan Oeste, Sinopec empleó nuevos métodos de perforación para hacer frente a la baja porosidad y permeabilidad del yacimiento, obteniendo un mayor rendimiento de extracción, utilizando menos pozos. Una de estas novedosas técnicas fue la aplicación de un "sistema de extracción fluido anticolapso (anti-collapse, en inglés), así como el uso de tecnologías avanzadas para el control, así como tecnologías para el control de pozos superiores a los 8.000 metros de profundidad. En este sentido, PetroChina anunció en 2022 que su pozo Shuangyu 001-H6, ubicado en el suroeste de la Cuenca de Sichuan, se convirtió en el pozo más profundo en territorio chino en aquel momento al superar los 9.000 metros de depresión.

La firma asiática se ha visto obligada a desarrollar este tipo de mecanismos de extracción ya que el gas se encuentra a gran profundidad, mucho mayor que los hidrocarburos localizados en yacimientos como los de la Cuenca Pérmica de EEUU. Hace años, China no tenía la capacidad técnica para acceder obtener el gas de la Cuenca de Sichuan, e incluso Shell y BP abandonaron la idea de ejecutar proyectos de extracción en la zona sur de dicha depresión. Sin embargo, Pekín ha logrado los avances tecnológicos precisos para ello, llegando a niveles de perforación de 12 km de profundidad. Con todo ello, el gigante asiático ahora está dispuesto a disminuir su dependencia energética externa.

En este sentido, la dependencia externa de China en relación con el petróleo y al gas en 2021 fue del 72% y del 44,9% respectivamente, según la Oficina de Estadísticas Nacional de China. El Gobierno de Xi Jinping considera que estos datos suponen un peligro para la seguridad energética nacional, y ve en el gas de la Cuenca Roja una vía para incrementar su soberanía en ese ámbito. Para ello está desplegando, paralelamente, una política de desarrollo de tecnologías limpias que le ha llevado a ser el principal vendedor de coches eléctricos y de placas fotovoltaicas a nivel internacional.

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