Energía

¿Por qué España no alcanza el mismo nivel de fabricación de coches eléctricos que el resto de Europa?

  • Países de la UE apoyan políticas gubernamentales para expandir la venta de este tipo de vehículos

Precios elevados y una red de electrolineras limitadas son los principales frenos para el parque automovilístico eléctrico en España, según ha explicado el expresidente de Tesla Motors y actual director general de la plataforma de inversiones DVx Ventures, Jon McNeill. McNeill ha señalado a Noruega, Dinamarca o China como "casos de éxito" en el "aumento de la compra de este tipo de vehículos" debido al incremento y mejora de sus redes de carga, mientras que en España "no hay suficientes cargadores, no son cómodos o fiables".

En cuanto al precio, "en Noruega el 70 % de los coches vendidos son eléctricos porque no hay impuestos ni tasas de matriculación y los peajes son gratuitos [...] Han creado una política gubernamental de apoyo a su despliegue", que echa en falta en otros países. Para rebajar el precio de estos vehículos, ha apuntado que Tesla Motors "fabricará en Berlín un automóvil de 25.000 euros, asequible para muchas más personas".

Otras medidas pasan por cerrar acuerdos con grandes empresas de coches de alquiler, como hizo su antigua compañía en EEUU, para que los consumidores "puedan probarlos estando de vacaciones" ya que, en su opinión, cuando un consumidor prueba un coche eléctrico "nunca vuelve al de combustión porque van como un cohete, son seguros y divertidos de conducir".

McNeill ha insistido en la importancia del apoyo de las administraciones a la hora de aplicar la sostenibilidad al sector. Así, por ejemplo, cree que "los gobiernos pueden ayudar instalando carriles seguros para que los vehículos de micromovilidad circulen en casi todas las zonas de la ciudad" y limitar el uso del vehículo privado.

"La electrificación debe llegar cuanto antes", plantea, en un escenario en el que "las empresas deben ser sostenibles y beneficiosas para la Tierra" como requisito previo para ponerse en marcha. Desde su actual compañía, DVx Ventures, enseña a organizaciones y empresas "cómo escalar exponencialmente los negocios e impulsar la innovación disruptiva" empleando además criterios de sostenibilidad.

La innovación disruptiva "empieza con una idea muy simple, respondiendo a preguntas básicas" y explica como ejemplo: "A la hora de encender la calefacción, ¿va a haber alguien en esta habitación hoy o no? Si no, podemos ahorrar hasta un 40 % en el consumo de energía en el edificio".

Por ello, una de las características que debe tener una empresa "disruptiva" es la simplificación tanto de su producto como del propio proceso de compra, como afirma que sucedió durante su presidencia en Tesla Motors donde para comprar un vehículo "se necesitaban 30 'clicks' del ratón y pudimos reducir esta cifra a sólo 10".

Esta sencilla medida, junto con otras mejoras como la creación de una "cultura de la confianza entre los empleados" permitió multiplicar hasta diez veces las venta y pasar en sólo tres años de 2.000 a 20.000 millones de dólares de beneficios.

"Hay que hacerse preguntas, aunque sean incómodas", defiende McNeill, quien apuesta por esta estrategia para conseguir mejores resultados en todas las empresas en cuyo consejo de administración participa actualmente, como General Motors, Lululemon y Stash Financial. Respecto al impacto que tendrá la Inteligencia Artificial "aún es imposible saber el alcance que tendrá, aunque las pérdidas de puestos de trabajo ocurren con cada ciclo económico" y además "las tecnologías ayudan a crear empleos que antes no existían".

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