Energía

Rusia levanta la prohibición de exportar diésel a nivel mundial

  • Con ciertas condiciones como un gravamen a la reventa al exterior
  • Los productores deben garantizar que un 50% se quede en Rusia
  • Putin teme que una venta acelerada suba la inflación en Rusia

Rusia ha anunciado el fin de la prohibición de exportación de diésel, acabando así con la mayor parte de restricciones emprendidas por el Kremlin el 21 de septiembre. Esta medida provocó fuertes movimientos en los mercados mundiales, en particular, en el mercado energético europeo. A pesar de que la medida, en teoría no afecta a los países de la UE, donde los envíos ya estaban 'cortados antes', la realidad es que una vuelta al mercado internacional de un productor clave puede provocar un alivio en los precios internacionales. Rusia es el cuarto productor mundial solo por detrás de Estados Unidos, China e India.

En principio el Gobierno de Vladimir Putin emprendió esta medida excusándose en problemas de escasez en su propia economía en el marco de una lucha agresiva contra la escalada de precios. Un problema de inflación a las puertas de las elecciones eran demasiado para el Ejecutivo ruso, que decidió cortar por lo sano y asegurar los precios locales cortando los envíos al resto del mundo, a excepción de sus aliados, Bielorrusia, Kazajistán, Armenia y Kirguistán. Tras la noticia los futuros del gas europeo (TTF) se mantienen estables con un alza del 1,89% en los 36,89 dólares.

Las restricciones hicieron subir los precios europeos en un mercado ya ajustado. Las refinerías de todo el mundo están luchando por producir lo suficiente después de que Rusia y Arabia Saudita recortaran el suministro de petróleo. Concretamente, el país de Oriente Medio recortó en 1 millón de barriles diarios su producción, mientras que Rusia hizo lo propio con 300.000 barriles, unas medidas que empezaron a comienzos de verano y que han refrendado esta semana.

Aunque haya acabado el fin del corte al diésel, hay matices. A pesar de que las exportaciones exportaciones ahora pueden volver, los productores deben garantizar que al menos el 50% de su producción de diésel permanezca en el país.

Además, los exportadores que no producen su propio diésel pero envían volúmenes comprados en el mercado interno ahora tendrán que pagar un arancel de exportación muy alto, 50.000 rublos (casi 500 dólares) la tonelada, cerca del precio actual del diésel ruso entre estaciones en la bolsa de productos básicos. "Así, el Gobierno reprime los intentos de los revendedores de comprar combustible por adelantado para su posterior exportación una vez que se levanten las restricciones actuales", ha indicado el Gobierno ruso.

Si se cumplen todas estas condiciones, los envíos pueden reanudarse siempre que el combustible se entregue a los puertos del país a través de oleoductos, según un comunicado en la cuenta Telegram del gobierno. 

Uno de los motivos detrás de esta decisión podrían ser problemas económicos derivados de perder uno de sus grandes productos de venta al extranjero. El beneficio de convertir crudo en diésel cayó hasta 23,89 dólares el barril, una caída de 2,28 dólares respecto al jueves, antes de cotizar a 24,42 dólares. Los mercados hasta ahora se habían mostrado escépticos sobre cuánto tiempo Rusia podría mantener la medida sin quedarse sin espacio en sus inventarios. El gobierno también está restableciendo por completo sus subsidios a las refinerías para garantizar que se satisfaga la demanda interna.

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