Energía

Los placas solares podrían causar un desastre ambiental: el inconveniente del que nadie habla

  • "En 2050 podríamos terminar con más de 200 millones de toneladas de residuos"
Casas con paneles solares. Foto: Alamy

Los paneles solares son el futuro de la energía. Su expansión supone la disminución de las emisiones de carbono, uno de los principales problemas medioambientales del planeta. Sin embargo, se están conociendo algunos datos que muestran que quizá esta tecnología no es tan 'verde' como puede parecer.

Los expertos han señalado que la vida útil de las placas es de un máximo de 25 años. Así, pasado este tiempo los usuarios deben deshacerse de ellas y reemplazarlas. El reciclaje de este artículo es complejo dado que está compuesto por plata y cobre, dos elementos muy difíciles de extraer.

Según cálculos hechos por el doctor Rong Deng, experto en reciclaje de paneles solares de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia) para la BBC, actualmente hay alrededor de 2.500 millones de paneles solares en todo el mundo.

De hecho, en 2022, la demanda aumentó un 22% en el mundo, según el informe Estadísticas de capacidad renovable 2023. Gobiernos como el de Reino Unido ya han reconocido que no cuentan con la infraestructura necesaria para llevar a cabo el proceso de reciclaje de estas.

En concreto, se necesita una tecnología que permita sacar ambos elementos para usarlos en nuevos paneles solares. De no disponer de ella, los expertos vaticinan un desastre ambiental a nivel global. Ute Collier, directora adjunta de la Agencia Internacional de Energía Renovable, señala: "Para 2050, vamos a tener una montaña de desperdicios a menos de que empecemos desde ahora con las cadenas de reciclaje".

A finales de este mes, se va a inaugurar la primera factoría dedicada al reciclaje de placas solares en Francia. La compañía que lleva a cabo este proyecto es ROSI, que quiere reutilizar el 99% de los componentes de estas. El futuro de esta empresa es prometedor debido a que actualmente la instalación de paneles sigue creciendo y, ahora, se ha visto impulsada por el incremento del precio de la luz. 

El problema se agrava en las situaciones donde los usuarios cambian las placas antes de que termine su vida útil. Esto se debe a los ahorros que suponen las innovaciones que se van aplicando. De esta forma, los residuos crecen. "Para 2030, estimamos cuatro millones de toneladas de desechos, lo cual todavía es manejable, pero para 2050 podríamos terminar con más de 200 millones de toneladas a nivel global", explica Collier.

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