Energía

El Gobierno prepara una gran subasta para salvar del cierre a la cogeneración

  • Ofertará 1.200 MW para movilizar inversiones por cerca de 1.000 millones en la industria
  • El sector pide un periodo transitorio para las 50 plantas que pierden su retribución en enero
  • La nueva subasta permitirá el tránsito hacia los gases renovables y el hidrógeno

El Ministerio de Transición Ecológica prepara un nuevo marco retributivo para la cogeneración. El departamento que dirige Teresa Ribera ha fijado como una de sus prioridades mejorar la delicada situación en la que se encuentra la industria y, para ello, prepara ya una subasta para la cogeneración.

Según fuentes consultadas por elEconomista, Transición Ecológica quiere sacar antes de que acabe el año una subasta de 1.200 MW que permitiría ayudar a la industria a afrontar los desafíos de la transición ecológica mediante la renovación de sus instalaciones de cogeneración, una tecnología eficiente con la que reducir sus costes de energía. Esta medida, que beneficiaría a sectores como alimentación, papel, cerámica, química y refino, entre otros, facilitaría a su vez la reducción de emisiones y contribuiría a cumplir los objetivos marcados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

La nueva subasta facilitará el proceso de transformación de las plantas que todavía operan con fuel o carbón (Solvay en Cantabria) para adaptarse a nuevos carburantes como los gases renovables y el hidrógeno, así como avanzar en el autoconsumo de estas instalaciones.

El uso del hidrógeno en cogeneración es ya una realidad a nivel tecnológico, con proyectos en desarrollo en países de nuestro entorno. La cogeneración además está muy bien posicionada para emplear gases renovables, mediante la unión de los desarrollos del sector gasista con los de la industria y logrando así una mayor descarbonización. De hecho, las nuevas instalaciones son capaces de poder funcionar con mezclas de gases e incluso con hidrógeno cuando los precios de esta materia prima lo permitan.

Periodo transitorio

El sector requiere además una solución rápida tras casi ocho años pendiente de un plan renove, previsto en la Ley, que nunca ha llegado a desarrollarse pese a las constantes peticiones realizadas por el sector.

A partir de enero de 2021 un total de 46 plantas -con una potencia de 440 MW- se quedarán sin una retribución específica y en cinco años estarán en esta misma situación un total de 200 instalaciones con unos 2.000 MW de potencia.

Algunas de estas plantas podrán operar como autoconsumo, pero la mayoría de ellas podrían verse abocadas al cierre si no consiguen un régimen transitorio como el que ya se les concedió hace dos años hasta la entrada en operación de las nuevas plantas, que podrán movilizar una inversión de alrededor de 1.000 millones en un primer momento, pero posteriormente de una cantidad notablemente mayor por el consumo de materias primas y las constantes inversiones que los industriales realizan en mantenimiento.

Los cogeneradores españoles, explica, están tecnológicamente bien preparados para usar el hidrógeno en sus plantas, lo que traerá mayores sinergias en el desarrollo energético con la industria calorintensiva que necesita España.

Desde Acogen explican que es el momento de "aunar la colaboración de todos", y muy especialmente con el sector gasista, empresas energéticas, industrias y administraciones central y autonómicas, "para dotarnos de planes y marcos regulatorios que hagan realidad el suministro de hidrógeno en cantidad y condiciones competitivas en esta década y más allá".

Los gases renovables, y singularmente el hidrógeno, añaden desde Acogen, son la única alternativa para descarbonizar procesos industriales que requieren calor de alta temperatura, como los que emplea la cogeneración, "por lo que debemos apostar por su desarrollo -que no será fácil- y requerirá grandes esfuerzos de inversión económica y desarrollo tecnológico para aunar competitividad y descarbonización".

En la actualidad, la cogeneración ya es el factor de integración que une la producción del 20% del PIB industrial del país en sectores calorintensivos, con el 20% de la demanda nacional de gas y con la generación del 11% de la electricidad.

Durante marzo y abril y debido a la primera ola de Covid, la producción de estas plantas llegó a caer un 30%. Sin embargo, en apenas en cuatro meses se ha iniciado una senda de recuperación. Así, ya en mayo, junio, julio y agosto la producción fue, respectivamente, un -18,3%, -10,1%, -6,6% y -5,9% inferior a los mismos meses del año anterior.

Aunque la producción acumulada en este año a mitad de septiembre sigue siendo un 10% inferior a la de 2019, en septiembre se alcanzaron por primera vez datos de producción similares a los previos al inicio de la pandemia, pero en octubre esta evolución se ha dado la vuelta y ha retrocedido un 4% por culpa de los rebrotes del coronavirus.

El sector se mantiene también a la espera de la aprobación de los parámetros de retribución para el segundo semestre del año.

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