Empresas y finanzas

Vacaciones para evitar el 'burn-out'

  • Sólo uno de cada dos autónomos se va de vacaciones en verano
  • La falta de energía y motivación son algunos de los síntomas de estar quemado en el trabajo
Madrid

Las largas jornadas de trabajo, el estrés, las dificultades laborales del día a día, la imposibilidad de disponer de tiempo para desarrollar aficiones o disfrutar de familia o amigos... Esta situación ha llevado a muchos trabajadores a afirmar más de una vez eso de "estoy quemado". Si antes esto era simplemente una frase coloquial, lo cierto es que en mayo la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconocía que el burn-out (en definitiva, estar quemado con el trabajo) puede necesitar de atención médica y, por tanto, es un fenómeno con derecho a baja laboral.

Unas vacaciones pueden ayudar a prevenir este malestar. Descansar unos días alejado de las preocupaciones del trabajo y desconectar realmente de la rutina profesional es algo más que necesario.

Es habitual que los trabajadores por cuenta ajena, aprovechen los meses de julio y agosto para tomarse un descanso. Las oficinas y otros centros de trabajo ven como, en estos días, muchos son los que se ausentan y cambian los documentos o los ordenadores por las toallas y la crema solar. Los uniformes dan paso a los bañadores y las prisas se convierten en relajación y merecidos homenajes. Pero... ¿qué hay de los autónomos?

La Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios y Trabajadores Autónomos (ATA) señalaba el pasado año que uno de cada dos autónomos no se iría de vacaciones durante el verano. Este mismo año, además, la misma institución publicaba un informe que revelaba que estos profesionales se implican tanto en sus negocios que el 73% disfruta de menos de 20 días de vacaciones anuales. Y solo un 5% de los autónomos disfruta de más de 30 días al año de vacaciones.

Sin embargo, los expertos lo advierten: las vacaciones son más que necesarias para evitar el burn-out. Todo trabajador debe frenar de vez en cuando. También los autónomos, aunque ya sepamos que están hechos de otra pasta.

Causas y síntomas

Síndrome del trabajador quemado o burn-out; así se denomina al estrés originado en el contexto laboral. Su prolongación en el tiempo acaba por convertirlo en crónico y su influencia se extiende más allá del marco profesional, afectando también a la esfera personal del que lo sufre. La falta de control y unas expectativas poco definidas son las causas principales que pueden originarlo. También las largas jornadas de trabajo; algo que afecta especialmente a los autónomos, tal y como revelaba un reciente análisis de ATA.

Y es que un 28% de los trabajadores por cuenta propia asegura que pasa la mitad de su día trabajando y que su jornada laboral es de 11 o más horas diarias. El 29% asegura que su jornada no baja ningún día de las 10 horas diarias y el 21% pasa unas de 9 horas en su negocio o trabajando para él. La Federación también señalaba que para otro 15% la jornada laboral es de unas 8 horas. En definitiva, la jornada laboral para el 78% de los autónomos dura 9 o más horas.

Los síntomas propios del burn-out pasan por el cansancio extremo tanto físico como psíquico. La falta de energía es una constante entre los profesionales que sufren este problema. Además, se incrementa la irritabilidad y la pérdida de motivación. En última instancia esto puede desembocar en actitudes negativas con los clientes. La autoestima también decae cuando se está quemado en el trabajo y el profesional se siente frustrado.

La OMS advierte de la necesidad de buscar ayuda médica en el caso de sufrir estos síntomas de forma prolongada; pues la ausencia de tratamiento puede desembocar en dificultades para conciliar el sueño, dolor corporal e incluso desórdenes gastrointestinales.

Antes de llegar a estos extremos, qué mejor que dedicar unos días de esta época estival al descanso. Y que las altas temperaturas sólo nos acompañen en la playa. ¡Buen verano!

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