Empresas y finanzas

Campofrío reestructura su cúpula ante una salida masiva de directivos

  • Cerca de una veintena de altos cargos abandonan el grupo en los últimos meses
Madrid

Campofrío se enfrenta a una salida masiva de directivos. La compañía cárnica española, controlada por el grupo mexicano Sigma, se ha visto obligada a reestructurar su cúpula tras varios despidos y salidas voluntarias, según han confirmado fuentes próximas a la empresa, que ha declinado sin embargo hacer ningún tipo de comentario al respecto.

Entre otros, han abandonado el grupo Luis Montesinos, director de Tesorería y antigus responsable de Relaciones con los Inversores; Mónica Zai, directora de Operaciones; Jaime Lovera, director de Marketing; Javier Álvarez, director de Tecnologías de la Información; Luis Fernández, director de las grandes cuentas internacionales; Paulo Serra, director de Innovación; Arnaud Fontaine, director de Calidad en Francia, y Pilar Larrea, directora de Comunicación. Además, han dejado la empresa varios directivos del área de Compras, Recursos Humanos, Marketing y Jurídico.

Algunos de estos directivos han emprendido acciones legales contra la compañía denunciando un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) encubierto y están pendientes de juicio. Al frente de la compañía cárnica, controlada por el grupo mexicano Sigma, sigue como consejero delegado Paolo Soares, que se enfrenta a una de las situaciones más complicadas de la empresa en los últimos años.

Campofrío asegura que sigue "disfrutando de una sólida posición financiera en 2018, situando su deuda neta en 277,5 millones de euros , frente a los 308,8 millones de euros en 2017"

Campofrío registró el año pasado unos números rojos después de impuestos de 68 millones de euros, frente a los 78,3 millones de beneficio que había tenido un año antes. La compañía explica que esto es debido "a los impactos extraordinarios relativos al efecto negativo de las diferencias de cambio, así como a las pérdidas provenientes del deterioro de determinados activos fijos y créditos por bases imponibles negativas".

La empresa ha registrado, en concreto, deterioros en Benelux e Italia. En el primer caso, se ha cerrado en este sentido la fábrica de Deventer (Holanda). Los ingresos del grupo se incrementaron, en cambio, un 2,5%, hasta los 2.052 millones de euros.

Tal y como publicó el pasado jueves elEconomista, el grupo ha encarecido un 60% el coste de su deuda tras una refinanciación de la misma. Si en 2017 la compañía pagaba un interés del 3,37% por una emisión de bonos, tras la cancelación de la misma abona ahora un 5,34% a una sociedad del grupo, domiciliada en Holanda.

En 2015, la compañía efectuó una emisión de bonos no convertibles por un importe nominal de 500 millones de euros, reembolsando el total de los emitidos en 2009. Los nuevos bonos, que cotizaban en la Bolsa de Luxemburgo, devengaban en concreto un tipo de interés fijo anual del 3,375%, pagadero por semestres y con vencimiento el 15 de marzo de 2022.

En 2017 Campofrío procedió a la amortización anticipada de 100 millones y en abril del año pasado canceló los 400 millones restantes.

Para llevar a cabo esta última amortización la empresa firmó un préstamo con la firma Sigma Finance Netherlands, por importe de 495,4 millones de dólares (433 millones de euros), que se suma a otro de 103 millones concedido por otra sociedad de la matriz mexicana.

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