Empresas y finanzas

El Banco de España pide a la banca vigilar el crédito inmobiliario ante la desaceleración

  • Avisa de que el capital del sector es bajo para absorber pérdidas
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos.

El Banco de España pone en el foco la concesión de crédito al sector inmobiliario. El organismo pide a las entidades mantener la vigilancia en este mercado tras su elevado ritmo de crecimiento y ante una desaceleración de la economía. No obstante, el supervisor nacional señala en su informe de Estabilidad Financiera publicado hoy que, de momento, no ha observado una relajación de las condiciones de la concesión de los préstamos nuevos. En lo que respecta a los créditos al consumo, el Banco de España mantiene por segundo año consecutivo la alerta de aumentar la vigilancia en las condiciones de concesión de este segmento.

A pesar de que estos préstamos han vivido una desaceleración significativa en la segunda mitad de 2018, los créditos para la adquisición de bienes han crecido desde diciembre de 2015 a diciembre de 2018 un 40%, con la concesión de 90.000 millones de euros en el ejercicio anterior. Este ritmo también ha implicado un alza de la mora en este segmento "a tasas de dos dígitos y acelerándose, lo que pone de manifiesto una cierta fragilidad de la demanda de crédito en un contexto macrofinanciero muy benigno". Según el organismo, de momento, no suponen un riesgo para la estabilidad del conjunto del sistema financiero español ni reclaman la adopción de medidas macroprudenciales, aunque sí requieren un aumento de la vigilancia en las condiciones de concesión de operaciones crediticias y el seguimiento a las entidades más dinámicas en este segmento.

El documento señala tres factores del riesgo para la estabilidad del sistema financiero. De un lado, destaca la desaceleración económica mundial, que se ha concentrado en Europa y China, lo podría generar un aumento de la volatilidad de los mercados financieros y un incremento de las primas de riesgo. Asimismo, asegura que, concretamente en España, aún persiste la incertidumbre sobre el futuro de las políticas económicas.

La rentabilidad de la banca

Además, advierte de que en un contexto de tipos de interés bajo, la rentabilidad de los bancos españoles se verá sometida a una presión adicional por las consecuencias de la desaceleración económica. Finalmente, apunta a que las entidades españolas afrontan un riesgo legal derivado del potencial incremento de las demandas judiciales contra ellas.

En este último aspecto recuerda que el sector español ya ha afrontado la devolución de 2.200 millones de euros en los últimos años por las cláusulas suelo, sin embargo apunta a un nuevo frente judicial: el del IRPH (Índice de Referencia de los Préstamos Hipotecarios). El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) se pronunciará en el segundo semestre del año sobre la idoneidad de referenciar los préstamos a la vivienda bajo este índice, lo que podría tener "un impacto material sobre el beneficio de las entidades". Además, el organismo alerta que los litigios por este índice, si finalmente Europa decide determinarlo abusivo, puede tener una extensión temporal significativa.

Alta exposición en Reino Unido

Otro de los aspectos que puede tener un impacto relevante en las entidades financieras españolas es el Brexit. El supervisor señala que las entidades españolas son las que mayor exposición tienen de toda la Unión Europea a Reino Unido por la actividad de filiales con autonomía financiera y con un modelo de negocio orientado al sector minorista. Por tanto, el informe determina que un Brexit desordenado podría influir negativamente en la economía británica e impactar de lleno en el negocio de las filiales españolas en el país.

Finalmente, en materia de solvencia (medida por el ratio de capital CET 1), el Banco de España destaca que "solo ha aumentado de manera moderada" entre 2014 y 2018, con 42 puntos básicos más, a pesar de la evolución favorable de la economía española. El organismo avisa de que la generación orgánica de capital de la banca "no parece ser la suficiente" para que las entidades pudieran dar respuesta a un aumento de la demanda de crédito o hacer frente a la necesidad de absorción de pérdidas en caso de materialización de riesgos.

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