Empresas y finanzas

BBVA asciende a la vicepresidencia al consejero cuestionado por el 'caso FG'

Algunos accionistas habían pedido la dimisión por su papel en la investigación

F. Tadeo madrid.

BBVA anunció ayer la promoción del consejero José Miguel Andrés Torrecillas a vicepresidente, uno de los vocales que ha sido cuestionado por la investigación interna del caso FG. Algunos accionistas y antiguos directivos habían pedido su dimisión, un reclamo que la entidad ha respondido con un premio al que ostentaba la presidencia de la comisión de auditoría y control y coordinador del órgano rector.

Estos socios, vinculados al llamado clan Neguri, habían reprobado su actuación en el análisis de lo sucedido, ya que no solicitó información hasta que saltó el escándalo a mediados de enero y la investigación interna comenzó en junio del año pasado. Torrecillas ya tuvo que dar explicaciones en la junta. Ante la falta de concreción por parte de la cúpula, estos accionistas enviaron recientemente una carta al presidente Carlos Torres para solicitar su cese.

Fuentes del banco manifiestan que el cargo de vicepresidente no tiene ninguna función ejecutiva y que sólo sustituirá al presidente en caso de ausencia. Además matizan que su nombramiento se ha hecho por cuestiones de Gobierno corporativo y se estaba trabajando en la designación desde el pasado ejercicio, ya que Andrés Torrecillas tenía que dejar sus puestos tras cumplir cuatro años de mandato. Este aspecto fue puesto de manifiesto por el consejero delegado, Onur Genç, durante la presentación de resultados del primer trimestre, quien desvinculó el ascenso con el caso que sigue su curso sin novedades y remarcó que fue reelegido consejero con el 98 por ciento de los votos.

En la junta del pasado marzo el hoy vicepresidente de BBVA informó que convocó la Comisión de Auditoría para el día 18 de enero dicho órgano, en el que "se nos informó de los hechos hasta la fecha". Entonces se conocía que supuestamente Villarejo había interceptado comunicaciones y había realizado seguimientos masivos contra importantes personalidades del mundo de la política y la empresa con el fin de frenar la operación de asalto de Sacyr sobre la entidad a finales de 2004. También en aquel momento se había destapado ya la investigación que el expolicía había realizado para el grupo sobre Ausbanc. Por aquel entonces, el banco llevaba meses con unas pesquisas internas para recabar toda la información posible sobre los contratos con las compañías del expolicía.

Andrés Torrecillas señaló que fue en ese momento, a mediados de enero, cuando la comisión que él preside asumió la supervisión de la investigación interna, que fue reforzada en esos días con la contratación de Uría y PwC para que ayudaran a Garrigues.

El también consejero coordinador, una figura vital para el contrapoder del presidente en el consejo, añadió que dicha comisión había sido puntualmente informada de todos los avances en dicha investigación y que seguiría trabajando para que se esclarezcan los hechos y se puedan elevar las propuestas que sean oportunas al órgano rector en función de las conclusiones. "Es un hecho esencial", destacó Andrés Torrecillas.

El consejero ascendido pertenece a la era de Francisco González, expresidente del banco hasta finales de 2018 y con cargo honorífico hasta mediados de marzo, cuando dejó su cargo de manera voluntaria ante la presión de accionistas, supervisores, Gobierno y BCE. González está a las puertas de una imputación judicial y estudia personarse para tener información.

Pi Llorens y Caruana

En el papel de coodinador del consejo, una figura fundamental para controlar la gestión de la cúpula y hacer de intermediario entre todos los vocales con independencia, el banco ha propuesto a Juan Pi Llorens. Otro cambio significativo es la elección del exgobernador del Banco de España, Jaime Caruana como presidente de la comisión de auditoría.

El grupo anunció estos cambios en su cúpula al tiempo que publicaba que había ganado en el primer trimestre del año 1.164 millones, lo que supone un descenso del 9,8 por ciento. Las cuentas de la entidad estuvieron marcadas por la inestabilidad de Turquía y la desaceleración en algunos mercados. México sigue siendo el bastión de los resultados del grupo presidido por Carlos Torres.

El banco destaca que el beneficio sería un 16,2 por ciento superior si se excluye el efecto de los tipos de cambio. Además, informa que si no se tiene en cuenta el impacto de la venta de su negocio en Chile, el resultado hubiera sido un 7,7 por ciento menor.

En el primer trimestre del 2019, la entidad hace hincapié en su tranformación digital y en el crecimiento generalizado de los ingresos de carácter más recurrente, con una evolución positiva en términos de margen de intereses en la mayor parte de las áreas de negocio. Pero sostiene que ha tenido que hacer frente a un mayor deterioro de activos financieros (un 24,4 por ciento interanual), principalmente como consecuencia las necesidades de dotación por carteras específicas y la actualización de los escenarios macroeconómicos en Estados Unidos y Turquía, que no han sido compensadas por las menores necesidades en España.

En España, filial que ya integra la actividad inmobiliaria por el traspaso de los activos a Cerberus, las ganancias de BBVA se redujeron un 14,9 por ciento, debido a unos márgenes por intereses que cayeron un 5 por ciento por los tipos negativos.

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