Empresas y finanzas

Bristol-Myers más Celgene: nace un gigante para combatir el cáncer... y más allá

  • La nueva entidad que surja supone más de 2.000 millones de sinergias
Célula sanguínea con leucemia. //Getty Images

2019 ha empezado con una sorprendente noticia para el sector farmacéutico: Bristol Myers Squibb (BMS) ha anunciado la compra de Celgene por unos 74.000 millones de dólares.

Se trata de la segunda mayor adquisición de la historia del ámbito del medicamento, tras la de Warner-Lambert por Pfizer en los 90, y con ella el sector recupera una vieja constumbre: que un laboratorio adquiera una compañía biotecnológica para ampliar su arsenal terapéutico y de terapias en desarrollo. Aunque, en este caso, se trata de una fusión que tendrá como consecuencia una multinacional que, de inicio, tendrá 1.000 millones de dólares de facturación por solo nueve productos en el mercado y un gran potencial de crecimiento.

BMS ejecuta esta operación en un momento delicado, pero muy adecuado. La compañía americana, a pesar de que posee uno de los medicamentos contra el cáncer más vendidos del momento, la inmunoterapia nivolumab (Opdivo), ha perdido en los últimos años la patente de varios de sus superventas, como Plavix – más conocido como clopidogrel-y Reyataz y Sustiva, contra el VIH. Esto y un pipeline –terapias en desarrollo pero no comercializadas- que no termina de dar con sustitutos que permitan suplir la facturación de estos productos han provocado que la compañía haya tenido un año particularmente duro en Wall Street, con una caída del valor de sus acciones del 18%.

La adquisición de Celgene puede suponer un punto y final para esta situación en BMS. Solo en costes, la nueva entidad que surja de la fusión permitiría optimizar más de 2.000 millones de euros. Y las sinergias potenciales son numerosas. La biotecnológica es líder en el cáncer hematológico gracias a Revlimid, tratamiento estándar para el mieloma y un blockbuster –medicamentos superventas- con todas las letras de presente y con mucho futuro: se espera que este producto permita unos ingresos de 11.900 millones de dólares para 2024, según los cálculos de la consultora Evaluate Pharma.

Además, la cartera de desarrollo de Celgene permitirá a BMS acceder a uno las grandes esperanzas del negocio farmacéutico actual: la terapia CART, en este caso para cánceres hematológicos. Así mismo, podrá disfrutar de la experiencia de la empresa biotech en esta área para probar nivolumab en este tipo de tumores.

La operación busca entrar en nichos de negocio, donde la competencia es más baja y el rendimiento económico puede ser superior

Pero las ventajas de adquirir Celgene no terminan en un acceso inmediato al liderazgo del área del cáncer hematológico. Esta compañía ha procurado mantener una cartera, si bien no diversificada, sí variada, permitiéndole indagar en nichos de negocio que ya están dando beneficios económicos, como el de las enfermedades inflamatorias relacionadas con el sistema inmunológico –como la psoriasis o la artritis psoriásica, cada vez más comunes entre la población-, ámbito en el que ya está comercializado Otezla, y otros que no tardarán en dar réditos monetarios, como el de la esclerosis múltiple, en el que se está desarrollando Ozanimod.

La operación ratifica, además, la apuesta de los laboratorios por invertir en nichos de negocio y áreas con necesidades médicas no cubiertas, a pesar de que no tengan un número de pacientes elevado. Es en ellas donde la competencia es más baja y el rendimiento económico puede ser superior, si se da en el clavo en la I+D. Esta fue la intención de Takeda cuando el año pasado adquirió a la europea Shire, una compañía farmacéutica especializada en enfermedades raras, una compra que rondó cifras superiores a los 51.000 millones de euros.

Todavía queda que las autoridades regulatorias den el visto bueno a la operación. No hay que olvidar que, cuando ya se daba por hecha la adquisición de Allergan por Pfizer, la compra embarrancó por las medidas aprobadas por el Tesoro americano para evitar el desvío de impuestos en 2016. A la Presidencia de Barack Obama no le gustó un pelo que la multinacional que dio luz al famoso Viagra pretendiera tributar en Irlanda.

Sin embargo, todo parece indicar que unos meses nacerá un nuevo gigante farmacéutico, con especial dominio en el campo del cáncer. ¿Qué nombre acogerá? ¿Mantendrá BMS sus clásicas siglas o habrá que añadir alguna para Celgene? En unos meses se conocerá la respuesta.

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