Empresas y finanzas

Luis Aires (AOP): "El 85% de los vehículos seguirán con motores de combustión en 2040"

  • "El marco regulatorio europeo ha sido una amenaza a la competitividad"
  • "Veremos biocarburantes de algas y combustibles líquidos sintéticos"
Luis Aires, presidente de la AOP.
Madrid

La Asociación Española de Operadores petrolíferos (AOP) celebra hoy su 25º aniversario. La patronal del sector, presidida en estos momentos por Luis Aires, máximo responsable de BP en España, se encarga de representar los intereses de sus asociados (Repsol, Cepsa, BP, Galp y Saras) ante las instituciones, un papel que en los últimos días se ha convertido en esencial ante las medidas de transición energética que está preparando el Gobierno.

A lo largo de estos 25 años de AOP, ¿cuál ha sido la aportación de la organización al sector?

AOP se constituyó en 1993 para defender los intereses generales de las compañías asociadas. Desde entonces, la asociación ha venido cooperando estrechamente con las autoridades competentes, aportando su visión y conocimiento técnico en aquellos asuntos que son de la incumbencia del sector. Aquí podemos incluir cuestiones relativas al mercado nacional e internacional, el medio ambiente, la distribución de productos petrolíferos, así como la seguridad de los mismos para los consumidores, entre otros temas.

También colaboramos activamente con otras organizaciones empresariales en materias que interesan a la industria o al conjunto del tejido económico nacional. Participamos en diferentes grupos de trabajo de CEOE, por ejemplo, así como en iniciativas multisectoriales como la Alianza por la competitividad de la Industria Española o el Pacto por la Economía Circular. En estos foros se llevan a cabo discusiones de tipo técnico, que permiten a las Administraciones diseñar normativas eficaces, y debates sobre asuntos que preocupan a la sociedad y a las empresas, que buscan identificar los problemas y plantear soluciones de forma consensuada.

En AOP los operadores contamos con un interlocutor solvente, una voz común que se ha convertido en una fuente de información fiable para las administraciones y organismos y para la opinión pública, a través de los medios de comunicación.

¿Qué aportan las petroleras a la economía española y cómo han avanzado en la sostenibilidad del sector durante estos 25 años?

Según se pone de manifiesto en el reciente estudio elaborado por AOP y KPMG, el sector del petróleo es uno de los motores del desarrollo económico de nuestro país, con una contribución total al PIB del 2,5%. Nuestros productos suponen más del 50% de la energía final consumida en España y aseguran el desarrollo de actividades clave como el transporte y la pesca, que dependen en más del 95% de sus necesidades energéticas de los productos petrolíferos; o la agricultura, en la que suponen más del 70% de su demanda de energía.

La industria del refino suministra asimismo la materia prima para el sector petroquímico, clave en la fabricación de multitud de productos de gran consumo. En cuanto al impacto sobre el empleo, las actividades de refino, petroquímica y estaciones de servicio generan en España más de 270.000 puestos de trabajo, sumando los impactos directos, indirectos e inducidos.

La implementación del marco regulatorio europeo ha supuesto una notable carga para el sector en el conjunto de la UE y una amenaza para su competitividad global, como se ha señalado por parte de la Comisión Europea, que cuantifica este impacto entre 2002 y 2012 en 47 céntimos de euro por barril de materia procesada, lo que supone un 25% de la pérdida neta de competitividad del sector en este periodo.

A pesar de estas dificultades y de la crisis económica, que hundió la demanda de productos petrolíferos en España hasta niveles de los años noventa, la industria española del refino realizó entre 2008 y 2012 inversiones por un importe de más de 6.500 millones de euros, con el fin de modernizar las refinerías españolas y situarlas a la cabeza del sector en Europa. Nuestras refinerías han demostrado su capacidad para adaptarse a los vaivenes de la demanda, invirtiendo en talento humano, en tecnología y en eficiencia para consolidar su competitividad en un mundo cada vez más global. Así, desde el año 2012 la contribución del sector a la balanza comercial ha sido positiva, con saldos netos exportadores en el comercio de productos petrolíferos para todo el periodo.

Asimismo las inversiones y las mejoras en la eficiencia han permitido que entre 2005 y 2016 las emisiones de GEI se hayan reducido un 7,6% mientras la producción ha aumentado un 7,7%, demostrando que es factible conjugar la reducción de emisiones con el progreso económico.

¿Cómo ve en estos momentos de transición energética al sector petrolero?

Desde la industria europea del refino compartimos el compromiso comunitario de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al menos un 40% en 2030 respecto a 1990 y queremos ser parte activa de su consecución. Sabemos que será necesaria la contribución de todos los sectores implicados y que se precisan medidas ambiciosas.

Esperamos que la demanda se reduzca en Europa, donde ganará peso la petroquímica y el uso de otros productos, pero, según la Agencia Internacional de la Energía, en 2040 cerca del 85% del parque mundial de vehículos seguirá utilizando motores de combustión interna. Dadas las ventajas que presentan los hidrocarburos líquidos en cuanto al transporte y consumo de energía, y teniendo en cuenta las previsiones de incremento de la población mundial, amplios sectores del transporte y la industria seguirán demandándolos.

Nuestro compromiso con los consumidores es suministrarles los productos que satisfacen sus necesidades. A la vez, debemos articular el camino hacia un futuro bajo en carbono, que requerirá importantes inversiones en nuevas instalaciones y en investigación y desarrollo de nuevos productos, así como seguir creando riqueza y empleo de calidad.

El desafío es de enormes proporciones. El papel de las empresas es el de seguir innovando y desarrollando tecnologías para que la transición energética sea eficiente desde el punto de vista de costes, que es lo que nos demanda la sociedad a todos los actores implicados, para mantener la competitividad de la economía española y el bienestar de los ciudadanos.

El año pasado la electricidad recibió más inversión que el sector del petróleo y del gas en conjunto, tal y como indica la Agencia internacional de la Energía. ¿Cree que habrá una recuperación del nivel de inversión?

La caída de precios que se produjo en 2014 supuso un freno a la inversión a nivel global en el sector, por la incertidumbre sobre la rentabilidad de los proyectos, que pone en entredicho la recuperación de lo invertido.

En nuestro sector, los plazos de recuperación son largos. Por eso necesitamos marcos regulatorios estables, con señales claras que permitan tomar decisiones de inversión a largo plazo. Como sociedad, nos enfrentamos hoy a un cambio de paradigma energético donde es fundamental la contribución de todos los sectores económicos, y es preciso asegurar las condiciones para que el desarrollo tecnológico se produzca, configurando un entorno de reglas de juego claras, estables y predecibles, donde puedan desarrollarse todas las alternativas.

Más que prohibición, el desarrollo tecnológico necesita promoción. Requiere de fuertes inversiones que solo podrán acometerse si existe certidumbre sobre su retorno. Consideramos que la introducción de un precio para el CO2 aplicable a todos los sectores de la economía puede jugar un papel muy relevante en las decisiones de inversión, incentivando el abatimiento y favoreciendo el progreso técnico bajo en carbono. Se catalizarían opciones de bajo carbono, se aumentaría la concienciación, se incentivaría la eficiencia energética, ayudando a las tecnologías emergentes bajas en carbono a convertirse en opciones comercialmente viables.

¿Qué papel jugarán en el futuro los biocombustibles?

El Parlamento europeo acaba de respaldar el objetivo - todavía pendiente de aprobación por el Consejo- de alcanzar una cuota de contribución de las fuentes renovables al mix energético europeo del 32% en 2030, que incluye la propuesta de que el 14% de la energía para el transporte proceda de fuentes renovables en dicho año. Actualmente, las refinerías tienen potencial para procesar materias orgánicas y obtener biocarburantes avanzados con tecnologías similares a las que se utilizan para el refino de crudo, de manera que es posible utilizar o adaptar las instalaciones existentes y aprovechar los actuales canales de distribución. Los biocarburantes sostenibles pueden desempeñar un papel muy relevante para una movilidad de bajas emisiones de CO2, no solo en el transporte de pasajeros, sino también en el transporte de mercancías o para su uso en aviación, que son segmentos donde será difícil la sustitución de los combustibles líquidos. Además, existen desarrollos muy avanzados para obtener biocarburantes a base de residuos urbanos o de residuos plásticos, lo que puede contribuir a reducir el coste de su tratamiento, y supone un planteamiento de economía circular, con la que nuestra industria también está plenamente comprometida.

A un plazo más largo, veremos la llegada de biocarburantes de tercera generación, elaborados a partir de algas, por ejemplo, así como combustibles líquidos de origen sintético.

¿Cómo afronta el sector el proceso de digitalización de la economía?

Desde siempre, la vocación por la mejora continua forma parte de nuestra manera de trabajar. La digitalización nos va a brindar nuevas oportunidades de ahorrar energía e incrementar la productividad, y también traerá nuevas ventajas para los consumidores. La tecnología digital nos ayuda a tomar decisiones más acertadas, anticiparnos a los problemas técnicos, reducir los tiempos de los procesos, gestionar los riesgos e incluso ofrecer al consumidor servicios de mayor valor añadido.

La mayoría de las compañías están ya trabajando en soluciones innovadoras para nuestra industria, con vocación de gestionar, en toda la cadena de valor, un futuro de soluciones multi-energéticas. Esperamos que tengan un importante protagonismo tecnologías como la inteligencia artificial, el Internet de las cosas y el big data, tanto en el plano operacional como en la relación con el mercado. Se prevé que, para 2030, la industria x.0 sea una realidad donde los usuarios interactúen vía app con sus proveedores energéticos y de transporte, o vean cómo sus aparatos conectados a Internet se anticipan a sus necesidades, lo que permitirá asimismo un consumo de energía mucho más eficiente. Del lado de los operadores, veremos cómo la digitalización permite la explotación óptima de los yacimientos, la supervisión de pérdidas en la red de distribución o el mantenimiento predictivo de instalaciones, por citar algunos ejemplos.

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dabla868
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En Contra

Jajajajaa Lo del 85% de coches de combustión en 2040 se lo cree él y sus amigos del petroleo. Credulos e ignorantes o solo credulos?

Puntuación -7
#1
etasa
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En Contra

Y el 15% serán los coches oficiales?? jaja

Sr. ocupa wili fox, deje de dar vueltas al mundo en avión y cojan la bicicleta para ir al congreso, que hay mucho tripón!! jaja

Puntuación 8
#2
Razonable
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En Contra

Aunque está claro que el motor de combustión no desaparecerá nunca del todo, creo que, para esas fechas, la cifra no será tan elevada.

Posiblemente entre un 40-50 % sean de combustión teniendo en cuenta todo tipo de híbridos y los eléctricos de tipo "Range Extender" o de "autonomía extendida".

Estos últimos vehículos que ya existen (p.e. Chevrolet Volt/Opel Ampera o el futuro Audi A1 e-Tron), son eléctricos que usan un pequeñísimo motor de combustión que actúa como generador de electricidad para recargar sus baterías. Ese motor de gasolina no tendría que moverel coche por lo que su uso suele sería para casos puntuales o de emergencia. Lo que significa con un consumo y emisiones mínimas (casi 0) y se solventarían en parte los problema de las autonomías y los tiempos de carga.

Aparte el motor de combustión, que genera electricidad para la batería en estos coches, funciona a un régimen de giro constante lo que hace que tenga un rendimiento muy superior a los motores térmicos de los vehículos de combustión tradicionales. Lo que implica que en el coche de autonomía extendida tendremos más autonomía en modo 100% EV y la potencia total del coche está siempre disponible (a diferencia de híbridos y enchufables que cuando se acaba la batería sólo va con el motor de combustión).

Se podría pensar que no tiene sentido si vamos a utilizar el motor de combustión contaminaremos igualmente, pero esto no es así.

En la realidad puede circular en modo 100% eléctrico la mayor parte del tiempo con la carga de la batería y si necesitamos recorrer más distancia, no te va a dejar tirado como haría un EV puro, entrará en funcionamiento el motor de combustión, haciendo de generador recargando la batería y permitiéndo recorrer unos buenos cientos de km sin repostar.

Una vez recorridos si necesitas más paras unos minutos en una gasolinera, (más fácil y más rápido que recargar en electrolinera), llenaría el pequeño depósito como en cualquier coche y sigo mi camino en modo EV.

Yo sólo les veo ventajas porque, como los híbridos sirven para TODO y lo hacen a día de hoy pero son mejores que los híbridos.

Por lo tanto un eléctrico de "autonomía extendida" es una buena solución, AHORA MISMO, todo en uno porque vale para cortas distancias del día a día de la mayoría de la población pero también es adecuado para hacer largos viajes tanto ocasionales como frecuentes.

Esto permite conjugar protección al medioambiente y hacia esa dirección debería ir la industria del automóvil para que no se pierdan valiosísimos puestos de trabajo de los que tantas familias españolas dependen.

Puntuación 13
#3