Empresas y finanzas

Siemens Gamesa atisba por primera vez los mil millones de caja para 2020

Foto: Reuters.

Hace ya año y medio que se hizo efectiva la fusión entre Gamesa y la división eólica de Siemens, que data del 3 de abril de 2017. La operación situó a la alemana como la principal accionista (con el 59%) de un nuevo grupo que capitaliza casi 7.000 millones de euros en el parqué y que está engordando su caja año tras año.

Si la compañía ya estimó alcanzar los 1.000 millones de euros de tesorería tras anunciarse la fusión, esa cifra vuelve a estar ahora en el radar del fabricante de aerogeneradores: los analistas del consenso que recoge FactSet estiman que en 2020 alcanzará los 933 millones de caja.

"Tiene sentido que el dato esté creciendo, ya que se trata de un sector que no requiere apalancamiento más que cuando inicia su actividad y adquiere inventario; a un fabricante de aerogeneradores es difícil que un banco le preste dinero, ya que no tiene un activo que respalde su negocio", explica Ángel Pérez, de Renta 4. La principal actividad de Siemens Gamesa es la fabricación de aerogeneradores, aunque también presta servicios de mantenimiento de los mismos (un negocio del que procederá un 12% de los ingresos este año, según los cálculos del analista) y, aunque de forma muy residual, desarrollan pequeñas plantas fotovoltaicas.

Siemens Gamesa ha cerrado con tesorería los cuatro últimos ejercicios y es, de hecho, la segunda cotizada del Ibex con más caja, sólo por detrás de Inditex, a la que se le estiman más de 9.100 millones en 2020. Para este año, el consenso calcula que la tesorería de Siemens Gamesa superará ya los 250 millones de euros y para 2019 la sitúan cerca de los 530 millones; es cierto, eso sí, que el dato es muy variable a lo largo del año debido a los movimientos del capital circulante.

La compañía prefiere una "posición cómoda de caja" para defenderse de fluctuaciones en los mercados

¿A qué podría destinar la compañía esa cantidad? "La caja es un buen colchón que permite protegerse de ciertos vaivenes en un momento en que el sector está definiendo qué quiere hacer de cara a 2020 o 2030, por lo que se espera volatilidad", reflexiona el analista de Renta 4. Esta industria ha virado hacia un modelo de subastas competitivas que condena a las tarifas de contratación a ser hasta un 50% inferiores, según explican fuentes cercanas a la compañía que prefieren no ser citadas. "No es descabellado que prefieran tener una posición cómoda de caja para defenderse de posibles fluctuaciones en los mercados", corrobora Alfredo del Cerro, de Sabadell.

Más, si cabe, tras el batacazo que sufrieron sus títulos tras la publicación, en septiembre, de un informe de Goldman Sachs que alertaba de los peligros en India, uno de los países más relevantes para la compañía. "Consideramos que la recuperación del mercado indio es fundamental para la estabilización de los precios de los aerogeneradores en 2018", explicaban los analistas de la entidad estadounidense, matizando que en los últimos meses "la preferencia por la energía solar frente a la eólica ha motivado la cancelación o la reducción del tamaño de las dos últimas subastas".

Una potencial ralentización del mercado eólico indio "podría convertirse en un viento en contra del sector eólico global", añadían desde el banco, apuntando que Gamesa sería "la primera compañía afectada, ya que podría afectar al 20% de los ingresos de la compañía". Como consecuencia de ello, los títulos del grupo español se desplomaron un 7,2% el pasado 13 septiembre, en la que fue su mayor caída desde el sí al Brexit en junio de 2016.

El informe de Goldman no sólo se dejó notar en la cotización, sino que también ha pesado en las previsiones para la compañía. Desde el 10 de septiembre (unos días antes de publicarse este análisis), el beneficio que los analistas del consenso estiman para este año ha caído un 7%, y ceden cerca de un 3% los de 2019 y 2020.

Superior es el rejonazo a la previsión de ganancias desde que empezó el año: los expertos han recortado la cifra un 56% para este año, un 26% para el próximo y un 16% para 2020. Todo apunta, en cualquier caso, a que el grupo, que acaba de cerrar su ejercicio fiscal (en septiembre) volverá a lograr números negros.

¿Un mayor dividendo?

Antes de la fusión, Gamesa solía retribuir una vez al año, en julio. Tras la fusión pagó un extraordinario en abril de 2017 y otro dividendo a cuenta en julio de ese mismo año, mientras que en 2018 no ha abonado ninguno. Desde la compañía se remiten a la política retributiva incluida en el plan estratégico, que contempla un payout del 25%. Del Cerro considera que, con los niveles de caja esperados, podría revisar ese porcentaje.

En cualquier caso, ambos analistas se muestran cautelosos; por la evolución de los precios, especialmente del onshore [parques en tierra], que no terminan de estabilizarse y que constituyen "una de las espadas de Damocles de este mercado"; y también por el impacto de los aranceles de EEUU, donde la compañía adquiere la materia prima para construir sus molinos.

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