Empresas y finanzas

El Gobierno confía en que España lidere el 5G como ya lo hace con la fibra óptica

  • La primera subasta de 5G llegará en las "próximas semanas"

El Gobierno confía en que España pueda mantener en 5G el liderazgo mundial que actualmente disfruta en despliegue de fibra óptica. Con esa ambición, el Ejecutivo ultima estos días dos iniciativas que marcarán el futuro inmediato del desarrollo de la nueva generación de banda ancha móvil.

Por un lado, prepara la primera convocatoria de subasta de frecuencias de 5G, correspondientes a las bandas de 3,5 y 1,5 GHz, con la intención de anunciar la licitación en "las próximas semanas". Y también, de forma inminente, el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital lanzará una convocatoria de ayudas para proyectos piloto de tecnología 5G. Ambos anuncios los desveló ayer Alberto Rodríguez Raposo, director general de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información, en la inauguración de la jornada empresarial Retos y Oportunidades del 5G en España, organizado por elEconomista en colaboración con Ericsson y Qualcomm.

El representante del Ejecutivo explicó ayer que su Ministerio "no quiere forzar al mercado a anticiparse al 5G, que llegará a partir 2020-2021", pero tampoco consentirá que el país "se quede de brazos cruzados". Por ese motivo, el Gobierno reconoce que está "tomando medidas regulatorias, de gestión del espectro y de promoción de proyectos piloto" para impulsar el nuevo estándar. A grandes rasgos, el empeño del Gobierno pasa por impulsar esta tecnología "para mantener en 5G el liderazgo mundial que España ya disfruta con sus accesos de redes de nueva generación, con 45 millones de accesos de este tipo y una cobertura de 4G superior al 95% de la población". De esa forma -añadió- "la amplísima red de fibra nos puede dar una ventaja competitiva en 5G".

Red más moderna del mundo

En opinión de Rodríguez Raposo, la tecnología de 5G y el fomento de estas redes serán "la base para la transformación de la sociedad", por lo que el alto cargo deseó que el país logre tener "las redes más modernas y avanzadas del mundo".

Desde el punto de vista regulatorio, Rodríguez Raposo ya recordó que "la Ley General de Telecomunicaciones de 2014 establecía un marco favorable para la inversión en redes fibra óptica y 4G, lo que ahora debería contribuir en el 5G".

También citó el reglamento de uso de espectro radioeléctrico que introduce medidas en favor de esta tecnología de banda ancha móvil, como "la mutualización frecuencias y la gestión eficiente del espectro", junto con la "simplificación en el despliegue redes con proyectos tipo y la eliminación de barreras para las small cells, que serán elementos muy importantes en el 5G". Además, la actual legislación también "flexibilizará el uso compartido de infraestructuras y facilitará el acceso a mobiliario público, como postes, farolas y marquesinas".

Respecto a la próxima convocatoria de financiación de proyectos piloto, el Ministerio "pondrá a disposición de los ganadores de licitaciones el espectro necesario para hacer pruebas en las bandas de 3,6-3,7 GHz y en la banda de 26 GHz, sin descartar la banda 700 Mhz, que me gustaría se pudiera utilizar, en este caso en los usos donde la televisión digital terrestre (TDT) y el Segundo Dividendo Digital no lo impida".

Rodríguez Raposo recalcó que el 5G es una de las "grandes prioridades" del Gobierno, motivo por el que se ha constituido "una oficina de seguimiento del Plan 5G para coordinar las iniciativas, divulgar la información para que las empresas puedan beneficiarse".

En la jornada empresarial de elEconomista se puso de relieve la intención de la industria para utilizar las nuevas frecuencias durante el primer semestre del año con el objetivo de que la banda ancha móvil sea una realidad comercial en 2020.

También se resumieron las cualidades de las redes 5G, que permitirán la conectividad de calidad y de forma concurrente de personas y objetos conectados, con ahorros de energía del 90% respecto a la tecnología actual, lo que permitirá mantener dispositivos sin recargar durante 10 años. Respecto a la latencia, el tiempo de respuesta de la red será de un milisegundo, lo que viene a ser 300 veces mas rápido que el parpadeo. La velocidad de conexión también será otra de las grandes virtudes, con tránsitos hasta 100 veces más rápidos que los que ofrecen las actuales redes de Cuarta Generación (4G).

No repetir errores del pasado

Los participantes de la mesa redonda que sucedió a la intervención de Rodríguez Raposo trataron con detalle las implicaciones del salto cuantitativo y cualitativo que supone la llegada del 5G.

Iván Rejón, director de Estrategia de Ericsson España, profundizó en los aspectos que deben aclararse en torno a la irrupción de la tecnología 5G, para no repetir errores del pasado: "Tenemos muy cercanas las malas experiencias del 3G". Así, explicó que es necesario incrementar el contacto con los usuarios finales para identificar mejor sus problemas y encontrar las soluciones más adecuadas, algo en lo que su grupo lleva trabajando desde el año 2014. Esa colaboración es relativamente fácil con grandes empresas, como Volvo, Audi o Mercedes -con las que ya mantiene una intensa relación-, pero debe incrementarse "en relación a las empresas locales".

Eloy Fustero, director de Desarrollo de Negocio de Qualcomm España, llamó la atención sobre la importancia de los chips que permiten integrar las diferentes tecnologías y frecuencias, a la par que se optimiza el rendimiento de las baterías. Qualcomm tiene su tecnología de microprocesadores instalada en uno de cada tres smartphones y desde hace años encara el tránsito hacia el 5G, que no considera una evolución adicional del actual 4G: "Las redes van a converger y se va a expandir el uso, por lo que hace falta una integración como la que ofrecemos".

Javier Gutiérrez Álvaro, director de Estrategia y Desarrollo de Red de Telefónica España, retomó el hilo argumental sobre la necesidad de desarrollar el 5G emparejado con la demanda: "No puede ocurrir como con el 3G; no puede haber tecnología desarrollada, pero sin uso". Además, el 5G exige una nueva arquitectura de toda la red, "de extremo a extremo", que exige recursos, por lo que los operadores y sus ecosistemas deben avanzar paralelamente al desarrollo de los servicios, y la Administración debe eliminar barreras al despliegue masivo de las redes.

Tomás Alonso Marcos, director de Ingeniería de Producto de Orange España, insistió en el cambio de magnitud que conlleva el 5G, pero desde la perspectiva de la evolución, no desde la expectativa de la disrupción: "Podremos construir cosas que hemos empezado a adivinar". Y para ello, por otro lado, debe acometerse un proceso de estandarización que ha de culminar con el cambio de década, en el momento en que habrá que multiplicar por 10 el número de nodos. "Esto exige ponernos de acuerdo para tener un plan". A su juicio no será difícil, porque la compartición de redes ya es un éxito en España.

Adaptarse a las demandas

Didier Clavero, director de Ingeniería de Red de Vodafone, incidió en la importancia de la demanda. "El 5G supone pasar del smartphone al Internet de las Cosas, a la robótica, a la telemedicina... Va a transformar la sociedad". Pero ese cambio no va a suceder de un modo automático, ni rápidamente, como sucedió con el tránsito del 3G al 4G, sino de un modo gradual, en el que tendrá mucha importancia el modo en que se adaptan las redes a las exigencias de esa nueva demanda.

Anna Martínez Rebordosa, responsable de Conectividad y Servicios Online de Seat, abundó en la transformación hacia el Internet de las Cosas, poniendo como ejemplo una de aplicaciones con más proyección: la movilidad. "El coche tiene que ser un smartphone con ruedas", afirmó gráficamente, indicando que el grado de conexión del vehículo con el entorno tiene que ser muy superior al que ya existe en la actualidad, sobre todo en el ámbito de la seguridad: "El coche tiene que intercambiar información con las marquesinas, las señales de tráfico, los párkings...".

Las preguntas lanzadas al panel de expertos se centraron en casos concretos y en pruebas piloto, como la que acomente Telefónica en Talavera de la Reina y Segovia, con Seat y Ericsson como colaboradores, así como en la necesidad de implicar a toda la industria para cosechar el mayor éxito cuando el 5G se halle en una escala comercial. En este último punto, la disponibilidad de los grandes operadores es total.

Lo anterior no impide que cada uno tenga su propia estrategia para abordar el período de transición de tres o cuatro años que se dará antes de esa implantación comercial. Ericsson, por ejemplo, analiza las necesidades de los sectores verticalmente: agricultura, fabricación, servicios de emergencias, salud, turismo... "Cada caso tiene su propio modelo de negocio -afirmó Rejón- y queremos comprenderlo", y sin olvidar el emprendimiento y el sistema académico.

En cualquier caso, como subrayó Fustero, aunque el salto comercial se prevé para la próxima década, "la tecnología ya está y contamos con que haya dispositivos comerciales con 5G a lo largo del año que viene". Naturalmente, habrá un salto de magnitud, sobre todo en áreas como el de la realidad virtual, "pero las primeras versiones de la tecnología ya existen".

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pastor
A Favor
En Contra

Y siempre con el regulador en contra de los que hagan inversiones porque todos deben ser iguales aunque no inviertan, y salgan guapos en la foto las no contribuyentes en el despliegue

Puntuación 7
#1