Empresas y finanzas

El cigarrillo sin humo: la salvación de las tabaqueras

  • El sector invierte 6.000 millones en vapeadores y tabaco sin combustión
  • El cigarrillo electrónico es un 99% menos dañino para la salud
La industria tabaquera está apostando tanto por el cigarrillo electrónico como por el tabaco sin combustión. // Reuters

¿Es posible un tabaco sin efectos perjudiciales para la salud? Consciente de que se juega su viabilidad futura, la industria del cigarrillo incorporó hace ya años a sus plantillas a cientos de científicos precisamente con este objetivo: el desarrollo de productos menos nocivos para el fumador. Y de este modo, y tras una inversión de más de 6.000 millones de euros, surgieron primero los vapeadores o cigarrillos electrónicos y, más recientemente, los dispositivos sin combustión, que a diferencia del cigarrillo tradicional se limitan a calentar el tabaco sin llegar a quemarlo.

Los primeros tienen ya el aval científico y la industria trabaja ahora por lograrlo también para el segundo. Aunque todavía no está claro cuál de los dos acabará por imponerse, en el sector apuntan ya que estas innovaciones facturarán en 2020 un total de 30.000 millones de dólares (25.500 millones de euros).

En el sector existen, por ahora, distintas posiciones. Mientras que Philip Morris, Japan Tobacco International (JTI) y British American Tobacco (BAT) han apostado por el desarrollo de ambos dispositivos, con artículos incluso híbridos, que combinan la tecnología del vapeo con el tabaco, Imperial, la dueña de Altadis, se ha desmarcado y apuesta únicamente, por ahora, por el cigarrillo electrónico.

Al margen, lógicamente, de que se logre convencer a los fumadores, para el desarrollo final de uno u otro producto es clave contar con el aval científico. En el caso de los vapeadores, parece que hay ya una cierta unanimidad y organizaciones científicas y médicas de todo el mundo reconocen que como se limitan a liberar la nicotina en forma de vapor y no contienen tabaco sus efectos sobre la salud son prácticamente nulos, con una reducción del riesgo de hasta el 99%. Pero no solo eso. Un estudio independiente de EY certifica, además, que casi seis millones de personas han dejado de fumar en Europa en los últimos cuatro años usando vapeadores, con lo que se trata de una vía idónea para abandonar de forma definitiva el tabaco.

Un 99% menos dañino

En el caso de los dispositivos sin combustión, también hay indicios de que el efecto es menos dañino y se habla también de una reducción del riesgo del 95%, pero al contener tabaco, existen sin embargo más dudas. A la espera de un respaldo científico claro, en la industria defienden sus beneficios, alegando que el principal riesgo para la salud radica en la combustión -se generan minúsculas partículas mezcladas con gases que contienen alrededor de 4.000 componentes químicos, muchos de ellos perjudiciales-, y eso es algo que con estos productos no ocurre.

El camino acaba de empezar, pero todo indica, en cualquier caso, que ya no hay marcha atrás. "Imaginar un mundo en el que los cigarrillos ya no creen o prolonguen su adicción y en el que los adultos que aún necesitan la nicotina puedan obtenerla a partir de fuentes alternativas y menos perjudiciales debe ser la piedra angular de nuestros esfuerzos", sentenció el pasado mes de julio la FDA, la agencia estadounidense encargada de la regulación de los alimentos, medicamentos, cosméticos y, por supuesto, el tabaco.

En este sentido, los pronunciamientos sobre los vapeadores o cigarrillos electrónicos se multiplican. Con Japón a la cabeza a nivel mundial en el consumo de estos dispositivos de nueva generación, en Europa el mayor número de vapeadores se concentra en Reino Unido, seguido de Francia.

Reino Unido, a la cabeza

Reino Unido es precisamente uno de los países donde existe un mayor consenso sobre los beneficios de usar los cigarrillos electrónicos frente a los tradicionales. "Las dosis de nicotina suministradas tienen muy poca probabilidad de causar efectos secundarios significativos a corto o largo plazo", dice la Cancer Research británica.

"A diferencia del humo que sale de los cigarrillos tradicionales -que se sabe que causa cáncer- no hay evidencia de que el vapor de los cigarrillos electrónicos sea peligroso", insiste esta organización, pionera en la investigación contra el cáncer. Y en la misma línea también, en Francia, la Federation Française de Cardiologie no tiene ninguna duda de que "la nicotina es la sustancia del tabaco que crea y mantiene la adicción y no la que supone un riesgo en el consumo de tabaco".

La industria se posiciona

Los cigarrillos electrónicos son un mercado en el que las cuatro grandes tabaqueras ya se han posicionado. Philip Morris con Solaris; Imperial Tobacco con Blu; Japan Tobacco Internacional (JTI) con Logic y BAT con Vype.

Aunque establecer porcentajes no es un tarea fácil, y menos en lo relativo a cuestiones médicas, hay quien incluso lo ha hecho. Así, la British Lung Fundation, la Fundación Británica del Pulmón, no ha dudado en ponerle cifras. "Vapear es mucho, mucho más seguro que fumar tabaco. La mejor evidencia disponible demuestra que el uso de un cigarrillo electrónico es solamente alrededor del 5 por ciento de perjudicial que el tabaco", explica esta organización.

Al margen del cigarrillo electrónico, en España el primer dispositivo para calentar el tabaco que se ha lanzado es el iQOS, propiedad de Philip Morris, la dueña de Marlboro y Chesterfield, que está convencida que con el paso de los años se acabará apagando el cigarrillo tradicional.

Inversiones

Tras una inversión en su centro de innovación en Suiza de más de 3.000 millones de dólares (unos 2.840 millones de euros), el máximo responsable de la compañía en España, Mario Masseroli, explicó tras el lanzamiento que "IQOS es el primero de una gama de productos alternativos que calienta el tabaco a temperaturas de alrededor de 300 grados, a diferencia de los cigarrillos, que superan los 800 grados". Al hacerlo, se genera un vapor, diferente del humo, y aunque es cierto que contiene nicotina, según los estudios realizados por la compañía, "no afecta de manera adversa a la calidad del aire en espacios cerrados". Es decir, que no perjudica a terceros.

En JTI, la empresa propietaria de Winston y Camel, están convencidos de que todos los productos acabarán, sin embargo, conviviendo. Daniel Torras, máximo responsable global de Productos Emergentes de la multinacional japonesa, y el único español en el comité de dirección global, explica que "queremos ofrecer un abanico de alternativas para que sea el consumidor el que finalmente elija, y por eso apostamos tanto por el cigarrillo convencional como por los productos de tabaco calentado, sin combustión, y los cigarrillos electrónicos".

JTI ha invertido en los dos últimos años 850 millones de dólares (720 millones de euros) con el objetivo, entre otras cosas, de cuadruplicar la capacidad productiva del tabaco sin combustión a finales de 2018. Torras, sin embargo, está convencido de que "el futuro dependerá del consumidor y de la regulación de estos productos, pero por el momento no hay una respuesta global y única sobre qué producto será el principal".

Innovaciones

JTI ha lanzado de momento dos productos distintos para entrar en estos nuevos mercados. Por un lado está Logic, su cigarrillo elecrónico, y por el otro el tabaco sin combustión, que vende bajo la marca Ploom Tech, pero que aún no se distribuye en nuestro país. BAT, la empresa que comercializa Lucky Strike y que cuenta ya con el vapeador Vype, prepara por su parte también el lanzamiento en España de Glo, un dispositivo similar a IQOS. "Llevamos 2.500 millones de dólares (2.100 millones de euros) invertidos en productos de nueva generación en los últimos seis años y en 2018 nuestros productos serán comercializados en, al menos, unos 14 mercados europeos", aseguran en la compañía. Y es una presencia que se triplicará en 2019. "En BAT somos conscientes de los riesgos de fumar y trabajamos para minimizarlos y sensibilizar sobre ello, ofreciendo diferentes propuestas".

Frente a esta apuesta por el tabaco calentado, Imperial Brands marca, sin embargo distancias. La empresa dueña de Fortuna, Nobel o Ducados, asegura que su apuesta es firme por el cigarrillo electrónico con la marca Blu, que tiene una presencia muy fuerte en EEUU, y en el que lleva invertidos más de 500 millones. "Los entornos regulatorios e impositivos a menudo no están preparados para hacer frente a estos nuevos productos que aparecen en los mercados a un ritmo creciente y esto puede crear incertidumbres legales con respecto a las advertencias sanitarias aplicables, reglas publicitarias o clasificaciones de impuestos especiales", aseguran en la compañía.

Los estancos lo aplauden

Para Imperial Brands, todos los productos de tabaco calentado, y los dispositivos, deben ser definidos y regulados como productos de tabaco y no debe aplicarse ninguna excepción. "Los productos de tabaco calentado deben estar sujetos a los impuestos que gravan el tabaco a niveles comparables con los productos tradicionales equivalentes", dice la empresa que dirige Alison Cooper, que no descarta lanzar también dispositivos de tabaco calentado.

Tanto el cigarrillo electrónico como el tabaco sin combustión han tenido una buena acogida en los estancos. "Los estanqueros damos la bienvenida a estos nuevos productos que dan respuesta a las demandas de nuestros clientes que, en muchos casos, buscan nuevos productos, tecnología y, por supuesto, menor riesgo para su salud", asegura Mario Espejo, presidente de la Unión de Estanqueros de España.

Las expendedurías defienden la llegada de la tecnología y la innovación al sector y la convivencia de todos los productos.

El presidente de los estanquero asegura que "los cigarrillos electrónicos ya llevan algún tiempo en el estanco y, tras la etapa de ascenso y caída inicial, están encontrando su espacio entre algunos clientes que han optado por ellos", reconociendo que los nuevos dispositivos que incorporan tabaco sin combustión están generando también mucha expectación.

"Inicialmente, el cliente los confundía con el cigarrillo electrónico. Sin embargo, poco a poco se han ido entendiendo las diferencias y apreciando sus características, especialmente su potencial menor riesgo para la salud". El tabaco entra así en una nueva generación gracias a la tecnología y la innovación.

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