Empresas y finanzas

Competencia acusa a las tabaqueras de pactar precios durante 20 años

Foto: Archivo

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) tiene indicios consistentes de que las cuatro grandes tabaqueras que operan en España -Philip Morris, Altadis, Japan Tobacco International (JTI) y British American Tobacco (BAT)- llevan pactando sus precios desde hace dos décadas.

El organismo que preside José María Marín Quemada abrió a finales del pasado mes de junio un expediente sancionador tanto a estas cuatro compañías como a la distribuidora Logista al sospechar que podrían haber intercambiado información y firmado acuerdos comerciales para repartirse el mercado. Son unas prácticas contrarias a la Ley de Defensa de la Competencia que, según los informes de la CNMC, se habrían producido, "al menos desde 1998, coincidiendo con la fecha en la que se liberalizó el mercado".

Competencia está analizando toda la documentación intervenida en los ordenadores y dispositivos móviles de las empresas, que se incautó en varios registros realizados a lo largo del pasado mes de marzo, para esclarecer porqué cada vez que el líder del mercado ha subido el precio de sus marcas, todas las demás lo han hecho a continuación exactamente en la misma proporción.

Señal de alerta

La voz de alarma saltó el pasado mes de diciembre. La decisión del Gobierno de subir un 2,5% el impuesto específico del tabaco a finales del año pasado provocó que la norteamericana Philip Morris, la mayor empresa del mercado, subiera todas sus marcas en 10 céntimos. La cajetilla de Marlboro pasó así de costar 4,85 a 4,95 euros; el precio de Chesterfield subió de 4,55 a 4,65 euros y el L&M, de 4,35 a 4,45 euros. El problema surgió cuando Altadis decidió mantener el precio del paquete blando de Fortuna en 4,45 euros.

Con el resto de la industria a la expectativa, Philip Morris volvió entonces a rebajar sus precios, lo que obligó a Altadis, ante la amenaza de que se abriera una guerra de precios, a corregir su movimiento inicial y subirlos, igual que la tabaquera norteamericana, en 10 céntimos. Es decir, en un importe similar. Japan Tobacco International (JTI), la dueña de Camel y de Winston, y British American Tobacco (BAT), la propietaria de Lucky Strike, decidieron entonces seguir el mismo camino e incrementar también sus precios en la misma proporción, tal y como habían venido haciendo en los últimos años.

Práctica habitual

En la Comisión Nacional de la Competencia entienden que fue un movimiento inusual y que la marcha atrás de Altadis certificó que podía haber hecho un amago de saltarse el presunto pacto de precios con el que se habría venido operando durante los últimos 20 años. Entre las cuatro grandes compañías controlan actualmente el 95,53% del mercado y nadie más ha conseguido hacerse hueco.

El liderazgo es de la compañía norteamericana Philip Morris, con una cuota del 33,85%, seguida de Altadis con el 29,97%. La tercera posición del mercado es para JTI con el 21,63% y la cuarta para BAT con el 10,08%.

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