Empresas y finanzas

El deporte femenino despega gracias al impulso privado

Mireia Belmonte es una de las deportistas españolas más laureadas de la historia. Cuenta en su palmarés con más de 40 medallas conquistadas en campeonatos internacionales. Entre éstas destacan un oro, dos platas y un bronce olímpicos. Además, ha sido 13 veces campeona de Europa y otras 7 del mundo (en piscina corta). Sin embargo, tras los Juegos Olímpicos celebrados el año pasado en Río de Janeiro, donde Belmonte se colgó dos medallas, confesó que había estado a punto de abandonar la práctica deportiva porque "pensaba que todo el esfuerzo no merecía la pena".

Ésa es la realidad del deporte femenino en España, que no genera los suficientes recursos económicos para que una deportista de élite pueda dedicarse en exclusiva a entrenar y competir sin preocuparse por llegar a final de mes. Son las empresas quienes, a través de diferentes convenios y acuerdos de patrocinios, ya sean directos a las propias atletas o mediante las distintas federaciones, sostienen el deporte femenino.

En el caso de la nadadora catalana, cuenta con el apoyo de San Miguel 0,0 -marca para la que ha realizado una campaña publicitaria-, Santander y Plátano de Canarias. La marca platanera también presta su apoyo a otra medallista olímpica: Carolina Marín. La andaluza ha sido tres veces campeona de Europa, dos del mundo y fue Oro en los pasados Juegos de Río. Entre el plantel de empresas que figuran en su portfolio de patrocinadores también se encuentran Meliá, Iberia, Toyota y la Liga de fútbol profesional. Sin el apoyo de estas empresas no podría dedicarse a la práctica profesional del deporte.

Éstos son solo dos ejemplos que ilustran el papel que el capital privado desempeña para la promoción del deporte femenino. Tanto es así que el propio Consejo Superior de Deportes reconoce que "el deporte femenino consiguió despegar el año pasado en España gracias a las empresas".

No sólo por sus vínculos con las atletas de elite -casos de Mireia Belmonte y Carolina Marín- sino también por su colaboración a través de planes de actuación federativos como el que llevó a cabo el año pasado el Consejo Superior de Deportes con un presupuesto de 1,4 millones de euros. Este programa sirvió para realizar un total de 312 actuaciones en 53 federaciones deportivas españolas. Las ayudas se destinaron a programas de formación universitaria, gestión deportiva de alto nivel, tecnificación y aportaciones en concepto de maternidad a deportistas de alto rendimiento.

Desde el máximo organismo regulador del deporte en España confían en que el apoyo de las empresas a través de distintos programas de patrocinio ayude a impulsar el deporte femenino y a consolidar el despegue que experimentó durante el año pasado. Para muestra, los resultados de los Juegos Olímpicos de Río, que contaron con la participación de 144 mujeres (el 46 por ciento de la delegación española). Éstas consiguieron 9 medallas del total de 17 preseas logradas por los atletas españoles, igualando el mayor número de oros logrado hasta la fecha, que se remontaba a los Juegos Olímpicos de 1992. Ruth Beitia, Carolina Marín, Maialen Chourraut y Mireia Belmonte fueron el relevo generacional de las judocas Miriam Blasco y Almudena Muñoz, la regatista Theresa Zabell y la selección femenina de hockey sobre hierba.

Universo Mujer

En este marco, el año pasado el Consejo Superior de Deportes aprobó el programa Universo Mujer. Se trata de "una herramienta idónea para promover el deporte femenino", según explicó el presidente de este organismo, Miguel Cardenal. Conscientes del papel que las empresas realizan en este sector, el Gobierno decidió impulsar este programa declarándolo de excepcional interés público, lo que conlleva desgravaciones fiscales de hasta el 90 por ciento de las aportaciones realizadas.

"A pesar de que la brecha en la práctica deportiva entre hombres y mujeres se ha reducido un 50 por ciento, aún queda un trecho importante que recorrer. Es un desafío del CSD y este programa tiene que servir de impulso para invertir esta tendencia", valoraba Cardenal durante la presentación del proyecto, cuyo fin es "desarrollar iniciativas que contribuyan a la mejora y transformación social a través de los valores de todo el deporte femenino".

El principal vehículo para llevar a cabo el programa Universo Mujer es la empresa privada. "Es una apuesta muy valiente que pone en valor lo que hacen nuestros deportistas para las nuevas generaciones. Es un proyecto para apoyar al deporte femenino y al deporte de base, no sólo en un campeonato puntual sino a nivel general", continuaba el presidente del CSD.

El programa Universo Mujer consta de varios proyectos que buscan la difusión y promoción del deporte femenino a través de seis pilares, donde las empresas juegan un papel trascendental no solo mediante aportaciones económicas, sino también mediante el desarrollo de eventos, planes formativos y acciones sociales.

Una de las empresas implicadas en el programa es Iberdrola. La compañía energética es uno de los grandes mecenas del deporte femenino en España. En virtud del acuerdo con el Consejo Superiorr de Deportes, la entidad que preside Ignacio Galán presta a poyo a 10 federaciones deportivas para la promoción y fomento del deporte femenino, tanto en la élite como en la base.

Iberdrola es patrocinador de la Primera División Femenina de fútbol, de la selección nacional y la División de Honor de rugby femenino y del Circuito Iberdrola, un campeonato de gimnasia rítmica por equipos que enfrenta a los mejores clubes femeninos de cada comunidad autónoma. Además, tiene también una presencia muy destacada en otros deportes minoritarios como el triatlón, balonmano, bádminton, hockey, natación, piragüismo y voleibol.

En cuanto a las actuaciones a través del programa Universo Mujer, hay dos proyectos destacados. Por un lado está el plan Mujer, Salud y Deporte, una iniciativa de apoyo al deporte femenino con el objetivo de revalorizar el papel de la mujer en la sociedad a través de los valores del deporte, promoviendo la igualdad de género y los hábitos de vida saludables desde edades tempranas. Las cuatro primeras embajadoras de este programa son la campeona de bádminton Carolina Marín, la nadadora Ona Carbonell, la exjugadora de waterpolo Jennifer Pareja y la tenista Sara Sorribes.

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