Empresas y finanzas

El presidente de Zinkia insiste en que la empresa es viable

José María Castillejos, presidente de Zinkia. Foto: Archivo

El presidente de Zinkia, José María Castillejo, defiende que la productora de Pocoyó es viable y acusa al grupo de accionistas liderado por el mexicano Miguel Valladares de lanzar rumores para pretender controlar la compañía, mientras estos denuncian su mala gestión y piden su salida.

En declaraciones a Efe, Castillejo, dueño del 64,7% de Zinkia, ha asegurado que la compañía, en concurso de acreedores desde el año pasado, cuenta con los fondos necesarios para hacer frente a sus deudas.

Zinkia, según Castillejo, cuenta con unos activos de 82 millones (la mayoría de ellos derivados del valor de la marca Pocoyó) y un pasivo de 13 millones, a lo que añade que el administrador concursal estima que sus acciones valen 6 veces más de lo que marca el mercado.

En la propuesta anticipada de convenio, remitida el año pasado al Juzgado Mercantil 8 de Madrid, Zinkia propone devolver toda su deuda sin quitas y en un plazo máximo de 20 años con un calendario distinto para cada tipo de acreedor. Así, propone pagar a sus bonistas y proveedores entre el primer y tercer año, a las entidades financieras y administraciones públicas desde el tercero al décimo y a partir de entonces y hasta el vigésimo devolver la deuda subordinada.

Accionistas díscolos

Por su parte, los accionistas "díscolos" liderados por Valladares, segundo máximo accionista de la firma con el 11% del capital, consideran que Castillejo, cuya deuda personal cifran en 33 millones, es un lastre para Zinkia y piden su salida de la compañía, que en 2014 multiplicó por cuatro sus pérdidas. En su opinión, con la valoración que Castillejo otorga a la marca "Pocoyó" no se pagan las deudas y advierten de que todas sus acciones en la compañía -en la que participa a través de Jomaca 98, también en concurso- están "en fase de ejecución".

Los accionistas denuncian que Zinkia ha tenido que dotar provisiones de 4,6 millones por unos ingresos que supuestamente se iban a generar tras la firma de un contrato con la estadounidense Carears Diapers para fabricar pañales con la imagen de Pocoyó y sobre "la que no existe actividad conocida". Por su parte, Castillejo defiende que han decidido dotar provisiones por "prudencia" y asegura que dicha empresa ya está empezando a producirlos después de que durante la crisis no encontrara fábrica para ello.

Respecto a la creación de una filial en Panamá, Castillejo asegura que se ha creado por razones "operativas" y que tras su constitución cerrarán la filial que tienen en México. A su vez, los accionistas contrarios a su gestión critican que esta decisión no haya sido tratada en la Junta de Accionistas y temen que ésta se utilice para desviar activos y fondos de la compañía, por lo que han impugnado su creación ante el juzgado Mercantil 8.

Preguntado por la posibilidad de contar con un socio inversor, Castillejo ha explicado que en su día pensó en que éste podría ser Valladares, "que ha resultado ser el demonio". Valladares compró a Bankia un préstamo de 19 millones de euros con un descuento del 90% y después alcanzó un acuerdo de financiación con el presidente de Zinkia "que ahora no reconoce".

Además, Castillejo le acusa de lanzar rumores sobre la compañía para rebajar su valor en bolsa "e intentar ejecutar el préstamo para ir a por el 33%" de la productora. "Él da por supuesto que no voy a pagar pero debemos decidir primero qué se debe y luego pagaré", ha afirmado Castillejo, quien asegura que con el concurso se ha puesto de manifiesto que Zinkia está "perfectamente bien gestionada y que su negocio funciona muy bien".

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