Empresas y finanzas

Escándalo en Barclays: Cameron quiere la cabeza de Bob Diamond, el poderoso CEO

  • Cameron anuncia una investigación parlamentaria por la manipulación del Libor
  • "El Gobierno ha puesto un cuchillo sobre la mesa", dicen en la City
  • El primer ministro maniobra para conseguir que "dimita de forma honorable"

El escandaloso caso de manipulación de los tipos de interés interbancarios en Reino Unido se ha cobrado su primera víctima en la persona de Marcus Agius, presidente de Barclays durante los últimos cinco años y medio. Sin embargo, la cabeza de Bob Diamond, el poderoso CEO del banco y verdadero responsable operativo del mismo, será el trofeo más codiciado de un proceso de imprevisibles consecuencias que no ha hecho más que empezar.

La dimisión de Agius se produce después de que autoridades británicas y estadounidenses multaran a Barclays con 450 millones de dólares por manipular la tasa Libor (London Interbank Offer Rate), que es la referencia para los préstamos en Reino Unido.

Pero se espera que más entidades sean salpicadas por un escándalo que ha empeorado la ya deteriorada imagen del sector bancario, ampliamente rescatado tras la crisis de 2008. Además, las peticiones de nuevas investigaciones por parte de legisladores y políticos, que podrían acabar afectando a los mismos reguladores por no haber hecho bien su trabajo, prometen una larga saga de informaciones al respecto.

La investigación, a finales de año

De hecho, hoy mismo el primer ministro británico, David Cameron, ha anunciado la apertura de investigación parlamentaria respecto a las prácticas y estándares de calidad de la industria financiera británica tras el escándalo por la manipulación del Libor.

"Necesitamos adoptar las medidas oportunas", ha dicho Cameron en una intervención ante la Cámara de los Comunes, donde ha afirmado que el "escándalo bancario" hace necesario un comité parlamentario para investigar la situación que estaría encabezado por el presidente del Comité del Tesoro, Andrew Tyrie, que podrá llamar a declarar a testigos bajo juramento.

Por su parte, el ministro británico de Finanzas, George Osborne, ha añadido que los resultados de las pesquisas sobre los bancos se conocerán a finales de este año para permitir al Gobierno cambiar las leyes e impedir que se produzcan escándalos similares.

Así las cosas, la dimisión de Agius no reduce la presión sobre Bob Diamond. "La responsabilidad en Barclays recae en Bob Diamond, y es Bob Diamond quién debe asumirla", clamaba John Mann, un político laborista que forma parte del grupo de legisladores que interrogó al CEO del banco el pasado miércoles tras conocerse la multa.

"Diamond tiene que irse. Agius sólo es un pasajero. Era Diamond quien conducía durante el accidente de Barclays", puntualiza el exportavoz del Tesoro, Lord Oakeshott.

El Gobierno británico ha evitado pedir expresamente la renuncia del banquero mejor pagado del país. Pero que no lo digan publicamente no quiere decir que no estén haciendo lo posible para depurar responsabilidades. Y es que un caso tan sensible para la City debe gestionarse con sumo cuidado.

"La decisión sobre Diamond es cosa de la junta del banco, pero su posición podría ser insostenible si el primer ministro y otros políticos exigen un cambio", señala un destacado accionista al Financial Times. Sin embargo, una persona cercana a la junta de Barclays dice que "el Gobierno ha puesto un cuchillo sobre la mesa", lo que quiere decir que David Cameron quiere que Bob Diamond "dimita de forma honorable".

La dimisión de Agius no es suficiente

Por su parte, Ed Miliband, el líder de la oposición, dijo hoy que la dimisión de Agius no es suficiente y reiteró que el consejero delegado debe renunciar. "Creo que hay necesidad de un cambio más general de liderazgo, incluido el consejero delegado, Bob Diamond", apuntó.

¿Y qué está pasando dentro del banco? Pues según las fuentes del citado diario británico no habría unanimidad en la junta, que está dividida sobre si debe seguir apoyando o no a Mister Diamond. Y el motivo es que algunos creen que el actual CEO es el hombre adecuado para seguir gestionando Barclays, a lo que se suma la falta de un sucesor solvente que pueda continuar con las trasformaciones emprendidas en los últimos años.

Por contra, el bando que defiende que Diamond se marche alega que la actual directiva se ha preocupado más de su bonus que de los beneficios de los accionistas y que la cultura corporativa se ha deteriorado hasta límites insostenibles. Y es que prefieren una salida anticipada que una dimisión posterior en el caso de que las investigaciones demuestren que el CEO estaba al tanto de las manipulaciones del Libor.

Diamond ha culpado de la manipulación del Libor "a un pequeño número de empleados" y ha renunciado a su bonus de este año.

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