Empresas y finanzas

Los depósitos de las entidades, en caída libre: captan un 20% menos

  • Consiguieron 390.799 millones de euros en 2011, casi 100.000 millones menos
  • El resto de productos y el menor ahorro de las familias explican la tendencia

La caída del negocio de las entidades financieras no sólo se nota en el desplome de la concesión de créditos. También tienen cada vez más dificultades para recabar financiación de sus clientes, según los datos publicados por el Banco de España. El agotamiento de los recursos de las familias y empresas y la competencia con otros productos financieros, en muchos casos lanzados por las propias entidades, hace que la captación de depósitos presente una tendencia decreciente desde 2008, cuando la captación ascendió a más de 612.000 millones de euros.

La caída, más que notable, en la captación de depósitos por parte de las entidades ascendió al 19,6% en relación a la cifra obtenida un año antes. Las entidades consiguieron con estos productos atraer 390.799 millones de euros, mientras que en 2010 percibieron 486.090 millones. Esta tendencia a la baja se mantiene desde el año 2008, por lo que, calculadora en mano, desde ese año, han caído un 36%.

¿Cuáles son los factores que influyen en esta caída tan acusada? Se deben a dos circunstancias principalmente. La primera de ellas es que, los datos del Banco de España demuestran que la denominada "guerra del pasivo", mediante la cual las entidades intentan captar el mayor volumen posible de pasivo de sus clientes mediante los "jugosos" intereses que aplican a sus depósitos, están chocado frontalmente con las dificultades económicas que están sufriendo actualmente las familias y, también, la gran parte del tejido empresarial español, que en momentos de crisis, se está apretando el cinturón para dedicar todos sus esfuerzos a ahorrar.

Los datos hechos públicos por el supervisor en la captación de depósitos comienzan su descenso más acusado justo después del verano. Precisamente en el mes de julio, entró en vigor una nueva normativa que penaliza los "superdepósitos" y obliga a las entidades que apliquen intereses excesivamente altos a sus depósitos a realizar contribuciones adicionales al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), por lo que las entidades comenzaron a llevar a cabo otro tipo de actividades para evitar la penalización. El cerrajón de los mercados mayoristas no les permitía entonces, como tampoco lo hace ahora, que se financiaran en condiciones aceptables, por lo que el recurso más extendido fue la emisión de deuda y la colocación, en buena parte, a través de las sucursales. Para los clientes, la opción de comprar pagarés, convertibles, o deuda senior tiene la ventaja de tener una rentabilidad más alta que los depósitos y para la banca, la de conseguir recursos a un precio muy inferior al que tendría que haber ofrecido en el mercado.

Esta práctica explica, en parte, que a mediados del año pasado la captación se haya ralentizado a un ritmo mayor, mientras se multiplicaban las ofertas de deuda de la banca. Así, mientras la media mensual de captación de depósitos entre las familias se situaba en unos 37.000 millones de euros en los primeros siete meses del año, a partir de julio, la media desciende a 27.700 millones de euros.

En total, bancos y cajas captaron 95.291 millones menos que en 2010.

El descenso en la captación de fondos entre las empresas también presenta una tendencia similar, pero menos acusada. Durante el año pasado, la reducción de recursos fue de 13.400 millones de euros, lo que supone un descenso del 4%. Desde el año 2008, en el que también se alcanza máximo, el sector acumula una caída del 15,5%.

El desplome del crédito

Si en la captación de pasivo, el sector financiero sufre el descenso de actividad por la crisis económica, en los créditos el efecto es aún más acusado. La concesión de créditos hipotecarios a las familias cayó el año pasado el 46%, ya que para este fin las entidades solo concedieron un volumen de préstamos de 37.525 millones, mientras un año antes esta cifra había sido de 69.479 millones.

En este caso, la acusada contracción del volumen de préstamos a la vivienda se debe, por un lado, a la bajada del precio de la vivienda en los últimos años, al menor porcentaje de crédito concedido sobre el valor de la vivienda y, sobre todo, al menor número de hipotecas.

En solo cinco años, el volumen de crédito concedido para financiación de vivienda ha bajado el 78%: en 2006 se prestaron más de 170.000 millones para hipotecas.

El crédito al consumo, por su parte, cayó el 34% el año pasado, cuando solo se concedieron algo más de 15.000 millones.

Y las empresas sufren una sequía parecida: para los créditos cuyo importe es inferior a un millón de euros, los que solicitan pequeñas y medianas empresas, el recorte en 2011 fue del 16,8%. En el caso de los superiores al millón de euros, la contracción alcanzó el 22,4%.

Las previsiones sobre la evolución del crédito son pesimistas. El sector solo espera recortes adicionales durante este año. A pesar de las bienintencionadas iniciativas de Economía, sus dos medidas estrella, la reforma financiera y el código de buenas prácticas, tendrán efectos adversos para la expansión de los préstamos, por lo que los expertos y el sector solo esperan que la escasez de crédito se agudice en el corto plazo.

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