Empresas y finanzas

Hacienda busca un presunto fraude de 500 millones en las casas de apuestas por Internet

No va más. El Gobierno está dispuesto a actuar con todas las armas de las que dispone contra las casas de apuestas en Internet. Según ha confirmado el Ministerio de Hacienda, la Agencia Tributaria ha abierto ya una investigación para estudiar un posible caso de fraude fiscal que, según las primeras estimaciones, podría alcanzar los 500 millones de euros y superar los 1.000 millones en 2010.

Un portavoz de la Agencia Tributaria ha confirmado que "se está trabajando conjuntamente con la Fiscalía Anticorrupción para estudiar la situación jurídica de estas compañías". El proceso se ha abierto tras una petición formal de la Once y la presentación de varias denuncias por parte de las empresas de juego tradicional, agrupadas en Femara, la Federación Nacional de Operadores de Máquinas Recreativas y de Azar.

La Once ha presentado un informe ante los ministerios de Hacienda, Interior y Trabajo en el que alerta ya de que "dado que hasta la fecha todas las empresas de juego y apuestas por Internet tienen su residencia fuera de España, el Estado se ve privado de unos importantes ingresos derivados de las tasas de juego, el IVA, el IRPF y el Impuesto de Sociedades".

Un negocio en alza

Según sus datos, en España se han disparado en los últimos años el número de operadores online, que tienen sus oficinas y servidores en paraísos fiscales como Gibraltar, las Antillas Holandesas, Barbados o Antigua. Su crecimiento ha sido tan fuerte que se han lanzado incluso a patrocinar a los equipos de fútbol de primera división.

El grupo austriaco Bwin ha firmado un contrato con el Real Madrid y 888.com tiene otro con el Sevilla. Ninguno de los dos tiene licencia para operar en España, aunque Bwin sí que está tramitando ya la autorización en la Comunidad de Madrid, la única que ha regulado hasta ahora este mercado. Aunque la compañía ha declinado hacer ningún comentario, fuentes del sector sí que explican que "a todos nos gustaría poder pagar impuestos, pero el problema es que al no haber una regulación específica no podemos hacerlo como en otros países".

Aunque no hay cifras oficiales, se calcula que en 2006 los españoles realizaron apuestas deportivas online por valor de 413 millones de euros y las proyecciones para cuando finalice 2007 superan los 600 millones. Pero lo más importante no son las cifras absolutas, sino la velocidad a la que crecen, entre el 40 y el 60% anual y sin freno a la vista.

Vacío legal

El juego en Internet se ha convertido así en un negocio que factura ya, una vez descontados los premios, 15.200 millones de dólares, acaparando una cuota de mercado del 5,4% y sumando en todo el mundo entre 2.000 y 2.500 portales de ventas. El problema es que, al contrario de lo que ocurre en otros países, el sector se encuentra en España ante un vacío legal.

"Lo que hace falta es voluntad política y actuar de una vez por todas, porque una empresa no puede operar de forma alegal. O tienen licencia administrativa para operar o no la tienen y el problema es que estas firmas no cuentan con ningún tipo de autorización", asegura Miguel García Campos, secretario general de Femara.

Esta organización ha denunciado al sector del juego online ante el Defensor del Pueblo, la Fiscalía General del Estado, el Ministerio del Interior, Loterías y Apuestas del Estado, las Comunidades Autónomas y los distintos grupos parlamentarios.

La Liga también ha actuado

Pero las empresas de juego tradicional no han sido las únicas que han actuado. En los últimos tres años, la Liga de Fútbol Profesional ha presentado hasta 27 demandas contra los operadores online tras la preocupante caída de los ingresos derivados de las quinielas. Los clubes, que reciben el 10% del total de las ventas, han sufrido una merma significativa en sus ingresos y no están dispuestos a permitir que las casas de apuestas en la Red usen su imagen sin autorización.

Los clubes exigen que las empresas que trabajan en la Red paguen, como mínimo, el mismo porcentaje a la Liga que abona el Estado a través de las quinielas. Si los datos que manejan desde el organismo que regula el funcionamiento de los equipos de primera y segunda son ciertos, eso supondría un pellizco de unos 50 millones.

Los clubes creen que con ese dinero se podría financiar, por ejemplo, un programa para impulsar el fútbol base español, que tantos éxitos está dando a las categorías inferiores de la Selección.

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