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La millonaria Leona Helmsley será enterrada en Sleepy Hollow

Nueva York, 21 ago (EFECOM).- Leona Helmsley, la multimillonaria neoyorquina conocida como la "reina del mal" y que falleció el lunes, será enterrada en el histórico cementerio de Sleepy Hollow, situado muy cerca de la Gran Manzana y junto a otros ricos y famosos como ella.

Helmsley, que llegó a estar en la cárcel por evasión fiscal y tuvo fama de mujer implacable en los negocios y dura con sus empleados y sus familiares, reposará en el espectacular mausoleo que mandó construir en 2005 para trasladar allí los restos de su esposo y de un hijo, que se asemeja a un templo griego y por el que pagó más de 1,4 millones de dólares.

Propietaria de la cadena de hoteles de lujo Helmsley en la Gran Manzana, Leona falleció a los 87 años de un paro cardiaco en su residencia veraniega en la localidad de Greenwich, en el vecino estado de Connecticut.

Un empleado del cementerio de Sleepy Hollow dijo al diario neoyoquino Journal News que ya el lunes empezó a limpiar un área de unos 400 metros cuadrados, cerca del mausoleo en donde está enterrado Harry Helmsley, para que reposen los restos de la millonaria, probablemente a partir del jueves.

Ese camposanto es conocido internacionalmente porque allí transcurre la acción de una de las novelas de misterio y suspenso más conocida de la literatura estadounidense, "La leyenda de Sleepy Hollow", escrita por Washington Irving (1783-1859), que también está enterrado allí.

El cementerio, que recibe excursiones turísticas, alberga las tumbas de otros estadounidenses famosos como los multimillonarios e industriales como Andrew Carnegie o Walter Chrysler.

Allí mismo está enterrada desde el pasado sábado otra destacada personalidad neoyorquina, la también millonaria y filántropa Brooke Astor, quien falleció el 13 de agosto a los 105 años.

Pero Astor, a diferencia de Helmsley, eligió ser enterrada en la intimidad junto a la tumba de su tercer esposo, Vincent Astor, con un vestido sencillo y con su anillo de la amistad, como dejó escrito en 1992.

El entierro de Brooke Astor fue sencillo e íntimo, solo acudieron algunos familiares y todavía no tiene lápida, aunque sí muchas flores del servicio funerario que aún permanecen.

En contraste con esa sencillez, el lugar que Helmsley eligió para la eternidad tiene doce columnas griegas y unos grandes ventanales oscurecidos, con el "skyline" de Nueva York labrado en sus cristales, y está rodeado de un pequeño bosque con árboles de boj y un arce japonés.

Allí están también los restos de su tercer esposo, Harry Helmsley, ya que el cementerio de Bronx en el que estuvieron hasta 2005 le parecía a la viuda un lugar demasiado ruidoso.

Precisamente la elección de ese lugar le trajo a la multimillonaria problemas con la justicia local, pues carecía de permisos para tan versallesca construcción.

El alcalde de Sleepy Hollow, Philip Zegarelli, dijo al Journal News que Helmsley presentó finalmente todos los documentos requeridos para la construcción y el conflicto terminó "de manera amistosa".

"La muerte nos iguala a todos", comentó Zegarelli al rotativo, al recordar que en ese cementerio, además de ricos y famosos, están enterradas otras 42.000 personas, en su mayoría vecinos del condado.

Leona Helmsley comenzó como secretaria de una agencia inmobiliaria y tras su tercer matrimonio, con Harry Helmsley, llegó a controlar más de 120 edificios de la Gran Manzana.

Poseía una fortuna inmobiliaria valorada en más de 5.000 millones de dólares, que heredó de su esposo y que incluía, además de una cadena hotelera de lujo en Manhattan y Sarasota (Florida), la gestión del emblemático rascacielos Empire State.

En 1989 fue juzgada por un caso de evasión de impuestos, en el que sus agraviados empleados testificaron y en el que salió a relucir la famosa frase que le adjudicaron sobre el pago de impuestos.

"Nosotros no pagamos impuestos. Solo la gente corriente los paga", fue la frase atribuida por una asistenta doméstica a la multimillonaria, que aunque luego negó haberla pronunciado, ha permanecido en la sociedad estadounidense como un reflejo de la falta de compromiso de algunos de sus más enriquecidos componentes. EFECOM

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