Empresas y finanzas

China vence a la peste porcina y amenaza a las granjas españolas: 2.700 millones en juego

  • El país asiático ha reducido ya un 13% sus compras al sector cárnico español
  • Una de cada dos ventas son a este país
  • La peste porcina acabó con el 60% de su producción nacional

El sector cárnico español, área clave en la balanza comercial del país, se enfrenta a un punto de inflexión único en su historia: el fin de la peste porcina en China. La enfermedad diezmó las granjas asiáticas, obligando a que el mayor consumidor del mundo tenga que salir al exterior a comprar carne. España ha sido el gran beneficiado de este proceso, el país ibérico se ha convertido en el principal proveedor de cerdo para el país que más demanda este producto de todo el globo, multiplicando exponencialmente sus ventas al exterior en el proceso. Ahora, la enfermedad está remitiendo y China acelera su producción interna. Se avecinan tiempos de cambio para las empresas y granjas exportadoras.

Según los últimos datos de la Cámara de Comercio, España aumentará levemente (apenas un 1,2%) los ingresos derivados de la exportación de carne de cerdo. Sin embargo, los envíos a China se han reducido de forma drástica. En 2021 se facturó en ventas al gigante asiático 2.702 millones de euros, un 13,4% menos que el año anterior, cuando se alcanzó el máximo histórico y se superaron los 3.000 millones. En aquel momento, las ventas China supusieron más de la mitad de las exportaciones totales que España realizó a todo el mundo en términos de ingresos.

Además, el arranque de 2022 se presenta en la misma línea. Según datos publicados por la Administración de Aduanas de China, los dos primeros meses del año el país importó 'solo' 1.07 millones de toneladas de carne, un 33% menos de lo que se realizó el año pasado. El Gobierno del país ha anunciado que el número de cabezas de cerdos alcanzó los 42,9 millones en enero, aumentando un 2% y manteniendo un aumento constante en la 'reconstrucción' de su 'cabaña' tras la peste porcina.

La propia Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha avisado de que el país producirá 83 millones de toneladas en 2021 y en consecuencia ya han empezado a revisar a la baja sus previsiones sobre la demanda de compras al exterior. Para 2021 han bajado la misma un 2,2%, pero aseguran que el resurgimiento de las granjas chinas es una realidad y consolida esta tendencia a la baja.

Desde China ya han hecho público que su idea es centrar todos sus esfuerzos en incrementar sus rebaños y están tomando medidas que afectan directamente a las empresas españolas, como poner aranceles a los productos extranjeros para favorecer la producción nacional. Además, el fuerte aumento de la oferta está provocando que en el país los precios bajen con fuerza. 

Los ganaderos españoles se encuentran ante un desafío histórico. Deben encontrar nuevos clientes para su oferta cárnica para mantener sus ingresos. En 2020, España fue el quinto país en exportación cárnica con unos ingresos de 8.541 millones de euros. Este área económica es una de las más relevantes, con una facturación total de 27.000 millones, más de 1000.000 trabajadores, representa el 2,4% del PIB total español y el 24% de toda la industria alimentaria. Además, el 45% de las empresas cárnicas están ubicadas en el medio rural, por ello, la patronal del sector avisa de que una caída de la producción de carne y los ingresos puede derivar en aumento de la despoblación de la 'España Vaciada'.

Un cambio de rumbo

El sector cárnico, de momento, ha sabido paliar el golpe mediante la expansión en otros mercados, aunque las empresas reconocen la preocupación por la situación en China. Desde la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Porcino de Capa Blanca (Interporc), explican que el nuevo panorama supondrá un desafío porque "China ha decidido subir ligeramente sus aranceles y hay una recuperación y estabilización de su granja". Sin embargo defienden que ya venían trabajando en este escenario, que más pronto o tarde, llegaría. "Estos años han servido para ganar un importante posicionamiento en el país que ofrece una situación de ventaja", afirma Daniel de Miguel Director de Internacional de la asociación.

Aunque la estrategia no pasa solo por 'salvar' la mayor parte posible de su producción en Pekín. De Miguel afirma que la solución pasa por expandir su negocio por todo Asia, región clave por "su gran población, consumo de carne masivo y gran expansión de sus clases medias". En ese sentido remarca que "hemos incrementado de forma notable los envíos a Filipinas, Japón y Corea del Sur". En Corea del Sur España facturó el año pasado más de 390 millones de euros, más de 500 millones en Japón y 143 millones en Filipinas, siendo esta una de las regiones con un mayor incremento.

Latinoamérica también es una región al alza, en particular México. España exporta el 64 % de todas las compras porcinas aztecas y desde Interporc defienden  que "a pesar de que no cuenta con los volúmenes de Asia, también hay una ventana de oportunidades muy importantes y el sector las está aprovechando". También los países vecinos como Francia y Portugal están aumentando los pedidos, en especial por la bajada de producción de Alemania, que debido a varios brotes ha visto comprometida su producción, situación que ha derivado en que España la adelante como productora y se consagre como la tercera de todo el mundo.

Sin embargo, el 'desafío chino' llega en un momento en el que el sector también tiene problemas en el horizonte. "La guerra y la crisis de suministro han influido bastante" comenta De Miguel. "Hay mucha incertidumbre con las materias primas como el cereal y, sobre todo, hay un problema industrial con la subida generalizada de la luz, que está teniendo un importante impacto".

Pese a todo, el sector confía en mantener unas cifras a este nivel en el plano exportador y, especialmente, poder posicionar sus mejores productos, como el jamón curado, en los mercados asiáticos de mayor potencial. En China están consiguiendo avances en la venta de estos productos, que generan una mayor rentabilidad. En cualquier caso, la industria española se enfrenta a un punto de inflexión.

Un boom sin precedentes

España en 2018 apenas generaba 3.400 millones de euros en el total de sus exportaciones. En solo un año las ventas se dispararon a 4.575 millones, pasando de vender 300 millones a China, a más de 1.000 millones de euros en un solo año. Un año después, en plena pandemia, sus ventas al gigante asiático crecieron aún más, disparándose hasta los 2.534 millones. Todo ello en un mercado cada vez más favorable, en el que el precio de la cabeza de cerdo no paraba de subir por los estragos de una enfermedad que estaba destruyendo los ganados.

El motivo por el que un país de más de 1.400 millones de habitantes eligió a España en aquel entonces como su principal socio comercial es la capacidad de producción del país en un momento en el que además, se encontraba en una guerra comercial abierta contra Estados Unidos. En aquel entonces (2018), se cerró en buena medida el acceso al segundo mayor productor del mundo (el primero  es la propia China). España, siendo el cuarto productor, comenzó a recibir cada vez más encargos, llegando al hito histórico de ser el principal proveedor de porcino para China en 2020, siendo el emisor del 22,5% de sus importaciones.

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