Empresas y finanzas

Aviones, cargueros de cemento, camiones vacíos y mejores sueldos: así está derrotando Amazon a la crisis de contenedores

  • Invierte 4.000 millones de dólares para superar el colapso del transporte
  • Su mercancía aprovecha el espacio libre en cargueros de materias primas
  • Los fletes que gestiona para sus clientes valen tres veces menos
Bloomberg.

Amazon debería estar temblando con la mayor crisis del transporte de mercancías de la historia. Pero lejos de sufrir, la compañía fundada por Jeff Bezos ha desplegado toda una estrategia para salir reforzada de la actual situación. El objetivo es seguir creciendo, ganar clientes y cuota de mercado, a costa de que sus competidores se queden varados en cualquier puerto. Ningún cliente se quedará sin entrega a domicilio con este plan.

En el puerto de Everett, en Washington, se descarga cemento, madera o aluminio, materiales básicos para la construcción. Para sorpresa de muchos el carguero Olive Bay con bandera de Hong Kong llegó con su mercancía habitual, pero, además, en su cubierta había más de 180 contenedores con el logo de Amazon. La mayoría de ellos estaba vacío, pero rápidamente se llenó de artículos procedentes de un almacén cercano del gigante del comercio electrónico. Cajas de fundas para portátiles, muñecos, árboles de Navidad o peluches, cualquier producto que puede ser fabricado en China a un precio ajustado.

El Olive Bay retomó su ruta y, contra pronóstico, no iba a ser una larga travesía para cruzar el Pacífico. Su próximo destino era el puerto de Seattle a mu pocos kilómetros. Amazon está esquivado el colapso que sufre el puerto de Los Ángeles. El carguero no fue la única parada que hizo. También descargó en Houston. Mientras muchas compañías de distribución se enfrentan a la peor crisis de stock del siglo, Amazon está preparada para batir nuevos récords en Navidad.

Además de fletar cargueros como Olive Bay, aprovechando el espacio libre, Amazon ha contratado a 150.000 trabajadores para reforzar la cadena logística de la compañía, con incremento de salarios y ofreciendo prestaciones sociales de hasta 3.000 dólares. El gigante del comercio electrónico ha puesto encima de la mesa 4.000 millones de dólares para soportar la actual crisis de suministro. Un colchón que le debe permitir asumir que sus camiones emprenderán su ruta medio vacíos, pero con el convencimiento de que los pedidos llegarán a tiempo a sus destinatarios. El objetivo de Amazon es demostrar que está muy por encima de sus rivales. Durante la pandemia, demostró que a pesar de las dificultades Amazon, llega donde otros se quedan a mitad de camino.

La auténtica ventaja competitiva de Amazon es la capacidad de distribución. "Tiene su propia red de transporte, con sus camioneros, sus barcos y sus fábricas propias en Asia", explica un antiguo trabajador. Su poder logístico ha terminado por convencer a pequeños comerciantes que se mostraban reticentes a utilizar la plataforma de Amazon para vender sus productos. Supone compartir información de clientes y proveedores con la compañía que se está quedando con todo el retail. Pero cuando faltan cargueros y contenedores, Amazon tiene el hueco que necesitan muchas pequeñas empresas que viven de la importación de productos.  "Amazon tenía espacio en los barcos y no podía decirle que no a mis clientes", explica David Knopfler propietario de Lights.com, dedicada a vender accesorios de iluminación y decoración para el hogar. "Si Kim Jong UN tuviera un contenedor, yo lo utilizaría".

Encima, lejos de abusar de la situación, el precio de los fletes de Amazon son razonables. Knopfler asegura, a Bloomberg, que pagó 4.000 dólares por un contenedor procedente de China, muy lejos de los 12.000 dólares que se ha llegado a pagar por flete. Amazon se encarga de todo simplificando el proceso y haciéndose cargo del envío desde China a EEUU. Lo habitual en el sector es que la carga pase por muchas manos, generando problemas y retrasos. "Es una ventanilla única desde Asia hasta Amazon", destaca Walter González que vende varios productos en la web de Amazon, incluido el limpiador anti vaho para gafas. El cliente asegura que tiene alrededor del 95% del inventario que necesita para satisfacer la demanda navideña.

La estrategia de la anticipación

Amazon no es la única compañía que cuenta con sus propios cargueros o han utilizado el espacio vacío de los supercargueros de materias a granel. Desde 2005, la compañía fundada por Jeff Bezos lleva engrasando la maquinaria de transporte marítimo para prepararse para un momento de colapso como este. Steve Ferreira, un consultor de transporte, calcula que Amazon gestiona alrededor de 10.000 cargueros. Y el año pasado, entró en el negocio del transporte aéreo, la salvación para muchas empresas en la actual crisis.

Cuando se desató el covid en EEUU, la tecnológica contaba con una flota de 85 aviones de carga, que le permitió mover mercancía con rapidez por todo el país. Ya ha expandido el negocio a Europa, con Alemania como base de operaciones. Bernie Thompson de Plugable Technologies es cliente habitual de este servicio de Amazon y lo utiliza para recibir componentes informáticos desde China a EEUU, evitando los puertos saturados. Antes de la pandemia, el principal problema del transporte por avión era su coste. Era diez veces más caro que por agua. El encarecimiento de los fletes marítimos lo ha hecho más competitivo. Todavía cuesta cuatro veces más, pero Thompson está dispuesto a pagar la diferencia. "Siempre es mucho mejor, que tener la mercancía varada en un puerto", comenta.

El desafío de Amazon es doble. No solo debe superar el colapso de los puertos marítimos, también debe superar la crisis de mano de obra que sufre en EEUU. La compañía ha mejorado los salarios. Han subido a 15 dólares la hora en los almacenes y las horas extras se pagan muy bien. Ante las dificultades para encontrar conductores para sus furgonetas de reparto, la compañía ha mejorado la remuneración de Amazon Flex, el sistema diseñado para que autónomos con coche propio lleven los paquetes. Pueden ganar entre 40 y 50 dólares la hora, frente a los 18 dólares habituales. Amazon está dispuesto a pagar lo que sea necesario para que lleguen sus paquetes, haya crisis de suministros o colapso en los puertos.

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