Empresas y finanzas

La empresa familiar: el reto del relevo generacional

  • El 30% de estas empresas se consolidan al cambiar los mandos a la siguiente generación

"El abuelo la funda, los hijos la debilitan y los nietos la entierran" este es el lema que persigue desde hace mucho tiempo a las empresas familiares. Pero según el fundador de Family Business Solution, Ricard Agustín, esto "no es cierto" y los datos del Instituto del a Empresa Familiar avalan su afirmación. El organismo asegura que de cada 100 empresas se consolidan en segunda generación más de una treintena. Al final, según el experto, tanto en empresa familiar como no familiar "la mayor tasa de mortandad es al inicio" , por lo que el factor de la familia para nada influye en la línea vital de una compañía.

Según los datos del Instituto de la Empresa Familiar, en nuestro país el 98% de las empresas en 2021 son familiares y suponen el 57% del PIB del sector privado. Y es que el aumento de estas empresas el pasado año ha sido muy exponencial. Aún así, la pandemia fue un duro varapalo para la empresa familiar. Según el Observatorio del propio Instituto el número de empresas familiares que registraron pérdidas en 2020 se multiplicaron por tres con respecto a 2019, pasando de un 4% del total al 12%. Más de la mitad de las 442 empresas encuestadas, concretamente el 57%, vieron descender su facturación pero dos de cada tres empresas consiguieron aguantar el golpe y mantener o aumentar su plantilla.

Pero a veces los reveses y varapalos económicos no son los mayores problemas a los que se tiene que enfrentar una empresa familiar es el relevo. Ricard Agustín lo tiene claro: "a veces cuesta mucho abandonar el barco" y es que las primeras generaciones o las que se llaman fundacionales, les cuesta dejar el relevo.

Si lo que están buscando leyendo esto es que les presentemos una fórmula mágica de cómo dar el relevo a la siguiente generación no lo van a encontrar porque, como un paciente, cada caso es específico y tiene sus características y hay que estudiar todas las aristas. Lo que sí nos recomienda Agustín es "hacerlo ni demasiado tarde ni demasiado pronto" ¿por qué? pues porque así las nuevas generaciones pueden formarse, a ser posible, fuera de la empresa. Eso es algo que tiene claro Natalia Altadill, tercera generación de la empresa Hierros Altadill, una empresa catalana de desguaces y compra de metales: "Para mí debería ser obligatorio irte fuera para luego volver a casa", explica.

El caso de Natalia es uno de esos casos en los que tiene que tomar el relevo por fuerza extrema. La enfermedad de su padre hizo que tuviese que tomar los mandos de la compañía familiar. Aún así, no fue una toma de mandos que le pillase por sorpresa, declara que "ya sabía que algún día los tendría que tomar y me estaba preparando".

Es en casos como estos cuando a veces las empresas familiares no consiguen hacer un buen relevo generacional, Ricard Agustín cuenta que su equipo, que se dedica precisamente a trabajar estos cambios generacionales, se encuentra con que "no hay apego o interés por continuar con el negocio" cuando se hereda "porque no todos los herederos tienen el mismo recorrido profesional y algunos han salido completamente del negocio", asegura. Es en este punto cuando hay que actuar y ver lo que es mejor para la compañía en cuanto al relevo.

Otra de las ocasiones son las dificultades a la hora de encontrarte cara a cara con la relación familia y negocio. "Es una cosa dura, porque te tienes que enfrentar a tus miedos, a las verdades de tu familia, a lo que pensamos unos de los otros y no es agradable", cuenta Natalia Altadil que, tras decir esto concluye que "al final es positivo y un descanso para toda la familia".

Ayuda externa

Como hemos dicho, las fórmulas mágicas para dar el relevo no existen pero una de las técnicas que es que alguien externo ayude a pasar el cetro a las siguientes generaciones. Es en este punto donde entra Ricard Agustín, experto en asesorar a las empresas haciendo planes de traspaso generacional. Agustín comenta que de esta manera "puedes identificar el límite entre lo que es un problema real y lo que es una rencilla familiar", por ejemplo.

Porque trabajar con la familia "no es fácil", dice Natalia Altadill, sobre todo al principio porque "cada uno, aunque seamos familia, tenemos nuestro carácter" y poderse complementar los unos a los otros es una tarea complicada, por eso para esta empresaria es importante ver qué papel puede ejecutar cada uno dentro de la empresa y adecuar sus características a un puesto de trabajo idóneo.

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