Empresas y finanzas

Almirall estrena en Europa su medicamento con potencial de 250 millones

  • Entra en los mercados de Alemania y Reino Unido
  • La compañía compró Klisyri hace tres años a Athenex

Almirall comienza la comercialización de su nueva promesa terapéutica en Europa. Klisyri, la innovación de la farmacéutica catalana para la queratosis actínica tópica se podrá recetar tanto en Alemania como en Reino Unido, siendo los primeros países del Viejo Continente donde se vende el producto. La compañía espera que este medicamento alcance unas ventas máximas de 250 millones de euros cuando complete su lanzamiento en el resto de países europeos.

El fármaco comenzó a comercializarse en Estados Unidos a principios de 2021. Durante el primer semestre del año, según los resultados de la firma catalana, vendió 1,3 millones de euros durante sus primeros compases en el mercado. Ahora, y hasta que finalice el presente año, Almirall tiene previsto ir añadiendo países a su red comercial, entre ellos España. Según las estimaciones, se cree que en Alemania existen 1,7 millones de pacientes anuales que podrían necesitar el medicamento, mientras que en el Reino Unido las previsiones son similares.

"Tenemos el privilegio de aportar un medicamento nuevo e innovador con el potencial de ayudar a millones de pacientes en toda Europa; la cómoda pauta de administración de 5 días debería aliviar de forma significativa la carga de las terapias convencionales", declaró Gianfranco Nazzi, Chief Executive Officer de Almirall.

La historia de este medicamento comenzó hace ahora tres años. Fue entonces cuando la farmacéutica catalana suscribió un acuerdo con la biotecnológica Athenex para la adquisición de esta molécula, por entonces en ensayos clínicos.

Tras hacer un pago inicial de hasta 55 millones de euros, la compañía americana se encargó de su desarrollo en Estados Unidos y Almirall en Europa. Tras el sí de la FDA, la comercialización pasó a manos totalmente de la firma española, si bien Athenex recibirá hasta 65 millones por hito. Además, el contrato también contemplaba el pago de royalties escalonados a partir del 15% en función de las ventas netas anuales, que se incrementarán en caso de conseguir mayores ingresos.

Este medicamento supone, junto a Seysara, las dos grandes bazas para el futuro de la compañía en el área dermatológica, la principal de la farmacéutica. Ambos deberán cubrir el vacío que irá dejando paulatinamente Aczone, que tras el fin de la patente y la aparición de genéricos está perdiendo peso en las cuentas de la compañía.

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