Empresas y finanzas

Repsol contrató a Villarejo tras la salida de Luis del Rivero de Sacyr

  • La constructora destituyó al empresario el 20 de octubre tras fracasar su intento de asalto
Luis del Rivero, expresidente del grupo Sacyr

El magistrado Manuel García Castellón señala en el auto de imputación de Repsol, emitido la pasada semana, que lo hizo para espiar a Luis del Rivero. Sin embargo, los directores de Seguridad de la petrolera, Rafael Araujo, y de la entidad financiera, Miguel Ángel Fernández Rancaño, mantuvieron su primera reunión con el comisario Villarejo el 2 de noviembre de 2011. Es decir, 12 días después de la salida de Del Rivero de la presidencia de la constructora y tiempo después de que el ex presidente de Sacyr hubiese mantenido hasta tres encuentros para analizar la contratación del comisario para espiar a Repsol, tal y como él mismo declaró en la Audiencia Nacional.

El primer contacto entre Villarejo y Araujo se produjo el 2 de octubre en la fiesta del patrón de la Policía Nacional. Según figura en las investigaciones, el director de seguridad accedió a estudiar la contratación de Cenyt para evitar que la empresa trabajase para Luis del Rivero. El acuerdo entre Sacyr y Pemex se había firmado y la tensión era máxima entre las partes.

Prueba de todo esto se recoge en la investigación elaborada por Enrique Hernández, Chief Compliance Officer de Repsol, que no ha sido citado a declarar para explicar el informe pese a la reiteradas peticiones realizadas por las partes.

Tras este primer contacto, la primera reunión entre Araujo, Rancaño y el comisario se produce el 2 de noviembre, es decir, después de la decisión del consejo de Sacyr (el 20 de octubre) de destituir a Luis del Rivero por la guerra abierta entre ambas partes y el estancamiento en el proceso de refinanciación.

El ex presidente de Sacyr, además, tuvo que ser expulsado del consejo de Repsol el 26 de octubre tras negarse a dimitir para ser sustituido por Manuel Manrique. Una decisión que fue ratificada posteriormente por el propio consejo de Sacyr al no haberse producido tampoco las dimisiones en las respectivas filiales de la compañía.

La tensión entre Repsol y Sacyr era tal que el propio Del Rivero pidió en el consejo celebrado en agosto de 2011 para aprobar el acuerdo con Pemex la retirada de todos los teléfonos móviles y un incremento de los niveles de seguridad, tal y como consta en las actas de los propios consejos a las que tuvo acceso elEconomista.

Del Rivero, de hecho, se había renido ya con Villarejo que le había ofrecido trabajar para él y aseguró que estaba siendo espiado desde septiembre, un extremo que tampoco encajaría con las fechas en las que Villarejo contactó con el responsable de seguridad de Repsol , es decir, el 2 de octubre.

La situación de Sacyr, no obstante, no mejoraba con el acuerdo con la mexicana sino que entró en una posición de mayor debilidad para la refinanciación de los 5.000 millones tras conocerse los planes ocultos de Pemex para la española.

Tras la firma del pacto, Del Rivero opta por abrir una batalla con la petrolera. El consejo, con la oposición de varios de sus miembros, envía sendas cartas por vía notarial -un extremo que nunca había sucedido- a todos los consejeros de Repsol en las que reclamaba que se abandonase la petición de análisis de la llamada Función 14 a la CNE, que había solicitado la petrolera, y otra en la que pedían que se detallasen todos los contratos de asesores firmados por la petrolera ante las sospechas de Del Rivero de que estaba siendo espiado, tal y como afirmó en el juzgado.

El consejo de Repsol, posteriormente, rechazaría ambas peticiones de Sacyr. La primera por tratarse de un proceso formal para dar mayores garantías (la CNE rechazaría posteriormente el estudio por 4 votos en contra frente a 3) y en el segundo caso por tratarse de un interés de parte.

Sacyr se encontraba completamente bloqueada por la gestión de Luis del Rivero. Las diferencias entre sus principales accionistas se agrandaban conforme se acercaba la fecha límite para refinanciar los 5.000 millones de crédito que la empresa utilizó para hacerse con el 20% del capital de Repsol.

A lo largo de todo el año 2011, Del Rivero fue trasladando mensajes confusos a su consejo sobre los avances en la refinanciación y la confianza de su consejo comenzó a resentirse a partir del 23 de septiembre donde se explicitó la división existente en la compañía.

Las actas del consejo de Sacyr, aportadas a la causa, son además muy claras: "se hace constar que el Presidente de La Caixa no ha contestado a nuestras llamadas ni a las de Pemex". "Todos nos jugamos mucho y tenemos que hacer todas las gestiones necesarias para conseguir la refinanciación", aseguraban. "Los mexicanos nos están ayudando en la búsqueda de bancos para conseguir la refinanciación" pero todos estos movimientos no fueron suficientes para conseguir el dinero y tuvo que ser Repsol quién finalmente rescatara a Sacyr.

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