Empresas y finanzas

La nueva vida del emblemático Lhardy de la mano de Pescaderías Coruñesas

  • El futuro del icónico restaurante madrileño y sus 40 empleados está asegurado
Foto: Europa Press.

Nada hacía pensar antes de la llegada de la pandemia del coronavirus que el futuro de dos negocios centenarios de restauración se iba a cruzar para siempre. Lhardy, el emblemático restaurante de la capital madrileña, se vió obligado a solicitar el preconcurso de acreedores a principios del mes de marzo, agotando el último recurso que le quedaba para ganar tiempo con el que renegociar sus deudas tras perder en torno al 70% de su facturación a causa de la pandemia. Una situación inesperada para el rey del cocido, que con más de cien años a sus espaldas, había contado con ilustres comensales entre sus cuatro paredes como la reina Isabel II, los escritores Federico García Lorca y Benito Pérez Galdós, o al filósofo José Ortega y Gasset.

Sin embargo, en poco más de un mes ha encontrado la salvación de la mano de otro conocido experto en el mundo de la distribución y restauración: Pescaderías Coruñesas. Otro negocio centenario que nació para dedicarse a la pesca y a su explotación, pero que hace 46 años decidió dar sus primeros pinitos en el mundo de la restauración hasta hacerse con un puesto destacado entre los paladares más exquisitos y poner en marcha uno de los restaurantes de moda en Madrid: Filandón, que exige casi un mes de espera para poder reservar en sus mesas ante la elevada demanda de sus clientes.

Con 200.000 pesetas

La historia de esta compañía se remonta a 1911 en Coruña, cuando los empresarios Manuel Jové y Luis Lamigueiro montaron el germen de la actual Pescaderías Coruñesas con apenas 200.000 pesetas. Seis años más tarde, el rey Alfonso XIII inauguró su sede en Madrid, monarca que –casualidades de la vida– también acudía de incógnito, según recogen testimonios de la época, a Lhardy. La compañía gallega creció exponencialmente hasta despertar el interés de Norberto García, que compró el negocio que más tarde pasaría a manos de su hijo Evaristo, el encargado de llevar la compañía al siguiente nivel hasta su fallecimiento el pasado año.

Fue él quien transformó esta empresa de distribución de pescado y marisco, que se anunciaba como "el mejor puerto de mar en la capital de España", en el exitoso negocio que es actualmente. Tal fue su éxito que pronto comenzaron a recibir pedidos de multitud de lugares de España por teléfono, marcando incluso pautas en el ámbito de las exportaciones. Un modelo que empezaron a replicar en el año 2008, pero esta vez adaptándose a la nueva realidad tecnológica del momento: primero, con el lanzamiento de una página web en 2008, que amplió con éxito en 2011 con la posibilidad de comprar sus productos de forma online. Una opción que a día de hoy utilizan miles de clientes.

En 1975 arrancaron su primera aventura en el negocio de la restauración con la compra del restaurante El Pescador. Seis años más tarde ampliaron con la adquisición de O'Pazo. Fue ya de la mano de sus hijos cuando en 2011 montaron su tercer negocio de restauración, el conocido Filandón, El campo en la ciudad. En 2014 ampliaron el negocio con el Catering Albada, con su Finca El Monje. Oferta que será ampliada con el lanzamiento de 'Desde 1911', su nuevo restaurante que verá la luz este año, y con Lhardy. El futuro del icónico restaurante madrileño y de sus 40 empleados está asegurado gracias a Pescaderías Coruñesas, que mantendrán la esencia de Lhardy tras la compra.

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Lacalagamur
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El sábado estuve almorzando allí y aún mantiene mucha de la magia y encanto de antaño. Le hace falta un remozado y beneficiarse de la materia prima que le aporten los nuevos dueños en materia pescados y mariscos, así como una adecuada campaña de marketing cuando la pandemia pase, pero es de agradecer que Pescaderías Coruñesas se vaya a implicar en la salvación de un icono como Lhardy.

Puntuación 6
#1