Empresas y finanzas

El agua y la salud sufrirán el mayor impacto del cambio climático en España

  • El Gobierno identifica 73 riesgos en 10 sectores y sistemas naturales
  • Las infraestructuras son el tercer ámbito más afectado por el calentamiento
  • Desaparecerán los deportes de nieve, aun en los escenarios más moderados
Tierra cuarteada por efecto de la sequía. Foto: Archivo

Los recursos hídricos y la salud, seguidos por las infraestructuras, son los ámbitos que sufrirán más en España como resultado del cambio climático y el previsto aumento de la temperatura media del país entre 2 y 6,4 grados centígrados en el presente siglo; son tres elementos transversales para muchos de los 73 riesgos identificados por el Gobierno en sectores tan dispares como el turismo, los ecosistemas marinos o la energía.

Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, destacaba esta mañana, en una cita telemática con la prensa, los problemas que afrontan las políticas para mitigar el impacto del cambio climático, sobre todo en dos ámbitos: la ocupación urbanística de la primera línea de las costas y el ahorro de agua en la agricultura. "Las encuestas revelan que tenemos una elevado nivel de conciencia climática, y que es reivindicativa, de exigencia de acción frente al calentamiento global, pero seguimos teniendo pendiente esa asignatura de la traducción de la conciencia global al ámbito de la conciencia local".

Hugo Morán: "Tenemos pendiente esa asignatura de la traducción de la conciencia climática global, exigente y reivindicativa, al ámbito de la conciencia local"

En este sentido, Morán alabó el informe Impactos y riesgos derivados del cambio climático en España, fruto del Proyecto LIFE Shara, promovido por la Oficina Española de Cambio Climático, con la colaboración del Basque Centre for Climate Change (BC3), autor de los análisis macroeconómicos recogidos en Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), la planificación energética del país hasta 2030.

El documento, elaborado para apoyar los Planes Nacionales de Adaptación al Cambio Climático, identifica 73 riesgos provocados por el calentamiento global en 10 categorías: recursos hídricos, el medio marino, la salud, el turismo, los ecosistemas terrestres, las costas, la energía, la agricultura y la ganadería, las áreas urbanas y el transporte. De ellos, 34 riesgos requieren una actuación urgente, aplicando nuevas medidas o impulsando la investigación para identificar soluciones.

Así, en el ámbito del turismo, se alerta de la desaparición de los deportes de nieve, incluso en los escenarios climáticos más moderados; en el ámbito del transporte advierte de la disminución de la operatividad de los puertos por el aumento de los fallos en los diques; en energía vaticina una reducción de la producción hidroeléctrica; en las costas es tajante al señalar el riesgo para viviendas, infraestructuras y servicios asociados a la subida del nivel del mar; en el medio marino, identifica las pérdidas en la pesca por el desplazamiento de las especies a otras aguas....

Tres elementos transversales

Pero sobre todos esos riesgos hay tres elementos que son transversales: la alteración de los recursos hídricos, la salud humana y las infraestructuras.

Sobre los recursos hídricos se espera un aumento generalizado en la intensidad y magnitud de las sequías -ya se ha observado una reducción del caudal de los ríos- que afectará a todos los usos, así como un aumento de otros fenómenos extremos, como las inundaciones, que cuestan 5.300 millones de euros al año a escala europea.

Con relación a la salud, destacan los riesgos asociados a las temperaturas excesivas y a las inundaciones, asociadas a morbilidad y mortalidad por causas cardiovasculares y respiratorias, estrés térmico, agravamiento de enfermedades crónicas y lesiones. Mención especial merecen las enfermedades emergentes, importadas desde otras latitudes, como sucede con la aparición del mosquito tigre asiático, que transmite dengue, chikungunya y zika.

Y en cuando a las infraestructuras, se prevén impactos negativos en las redes troncales de transporte terrestre (red vial y ferroviaria), especialmente por los fenómenos climáticos extremos, como las precipitaciones torrenciales, aunque también se pueden experimentar impactos positivos si disminuyen las nevadas y heladas.

Los autores del informe no reclaman una mayor financiación para avanzar en los trabajos que permitan identificar riesgos y soluciones con más concreción; antes bien, piden "un marco que articule el esfuerzo colectivo para evitar solapamientos y medios para hacer síntesis de los trabajos regularmente", en palabras de María José Sanz, directora científica del BC3.

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