Empresas y finanzas

Cultura alertó de irregularidades en la entidad que competirá con la SGAE pero la autorizó a operar

  • Asegura que vulnera la Ley de Propiedad Intelectual y no acredita su viabilidad
  • Los estatutos omitían la regulación mínima que establece la Ley
  • La nueva sociedad asegura que está subsanado y corregido
José Manuel Rodríguez Uribes, ministro de Cultura
Madrid

El Ministerio de Cultura detectó numerosas irregularidades en SEDA, la Sociedad Española de Derechos de Autor, la nueva entidad que competirá con la SGAE. Aunque el ministro José Manuel Rodríguez Uribe le concedió la autorización el pasado 31 de agosto para operar un informe previo del propio ministerio fechado el día 3 alertaba que los estatutos de la firma vulneran varios artículos de la Ley de Propiedad Intelectual, pone en entredicho su modelo y asegura que no hay garantías suficientes sobre su viabilidad. SEDA asegura, sin embargo, que todo se corrigió y los estatutos se adaptaron a las exigencias del ministerio.

En el informe, que está firmado por Carlos Guervós Maillo, subdirector general de Propiedad Intelectual, se aseguraba, por ejemplo, que frente a lo que establece el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (TRLPI), "los estatutos de Seda no contienen el contenido mínimo obligatorio exigido" sobre la constitución de órganos de gobierno y representación, omitiendo además el derecho de los socios "a recibir información sobre las actas de la asamblea general de la entidad".

Y frente a lo que marcan los estatutos de la entidad, que establecen que "los socios fundadores y los que adquieran la condición de socio durante el primer ejercicio de SEDA y que confieran la gestión de todos los derechos que la misma gestiona, obtendrán un voto", Cultura entiende que "esta atribución de un voto adicional es discriminatoria para los futuros miembros".

Asimismo, los estatutos de SEDA también omiten la regulación mínima que establece la Ley respecto al "procedimiento de tratamiento y resolución de reclamaciones y quejas planteadas por los miembros". Además, y aunque el TRLPI establece que la gestión de derechos encomendada a una entidad de gestión no debe impedir a su titular conceder autorizaciones no exclusivas para el ejercicio no comercial de los mismos, los estatutos de SEDA no regulan las condiciones del ejercicio derecho.

El subdirector general de Propiedad Intelectual recuerda, por otro lado, que la Ley recoge que los estatutos de una entidad de gestión deben de regular el régimen disciplinario y avisa de que en el caso de los de SEDA "no puede considerarse suficiente, pues deja sin concretar aspectos tan básicos como los plazos del procedimiento". Y por si fuera poco, "los estatutos omiten indicar expresamente, como indica el TRPLI, que en la votación por la asamblea general de sanciones de exclusión de miembros deberá aplicarse el régimen de voto igualitario".

Desde SEDA insisten en que todos estos puntos se han corregido en los estatutos, pero fuentes próximas al ministerio niegan que haya un nuevo informe favorable y una portavoz del mismo confirma, de hecho, que "lo que hay y lo que vale es la resolución del ministro".

El crecimiento no está garantizado

Según Cultura, "en la documentación aportada por Seda no consta el repertorio de autores y editores que la han fundado ni tampoco el de las personas que han asegurado haber apoyado el proyecto", por lo que "es imposible contrastar la fiabilidad de las cuantificaciones de cuotas de mercado" previstas por la entidad. Además, sus previsiones de crecimiento y viabilidad no se basan en ningún estudio, sino solo "en criterios meramente voluntaristas". El Ministerio pone en duda también su plan de externalización de la gestión.

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VIO
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Tanto la SGAE como la SEDA son entidades decimonónicas que se abrogan el privilegio de detentar los derechos de autor durante los siguientes 90 años a contar desde el fallecimiento del mismo. Ninguna patente en la actualidad sobrepasa los 15 años. Es el plazo en el que el descubridor que patenta una vacuna, un chip, un diseño de bicicleta o un carburador de coche, por poner unos ejemplos, tiene de plazo para explotar su propiedad intelectual de inventor o creador. A partir de esa fecha son libres. Por tanto, los derechos de la SGAE o de SEDA se han de modernizar y adaptar a estas condiciones actuales de mercado, y no mantenerse anacrónicamente en esos 90 años que están completamente fuera de época. El Ministerio de Cultura debería actuar modernizando estos aspectos, y no lo que está haciendo, al fin y al cabo es la misma propiedad intelectual componer una canción que desarrollar un nuevo tipo de batería o de teléfono móvil. Ya es hora que se adapten y actualicen a la ley de patentes como todo el mundo.

Puntuación 4
#1
Juanjo
A Favor
En Contra

La SGAE y la TEDA llevan en sus entrañas la semilla del fraude y del trinque

Cultura debiera suprimirlas, claro que si nuestros políticos no fueran unos parásitos indecentes, debieran suprimir a la propia cultura también y si me apuras a sí mismos

Puntuación 5
#2