Empresas y finanzas

¿Por qué tiene sentido ahora la concentración de operadores?

Acceso principal del Mobile World Congress 2019 de Barcelona. GETTY

La reciente OPA sobre MásMovil, apenas unos días después de la publicación de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la frustrada fusión de la filial británica de Telefónica UK (O2) y Hutchinson 3G UK (Three) ha agitado el apacible mercado de las telecomunicaciones en España y en Europa, mientras se van conociendo diversos planes de los operadores para competir con más ahínco, si cabe, en un sector con una oferta variadísima, ahora enriquecida con el lanzamiento de Virgin Telco, la apuesta de Euskaltel para vender paquetes de banda ancha, de móvil y convergentes, más allá de las zonas en las que dispone de red fija propia (País Vasco, Asturias y Galicia).

La coincidencia del cambio de propiedad del operador que viene creciendo más, a costa de los demás, en los últimos tiempos, la probable disposición a futuro de la CE de considerar que no es imprescindible la existencia en un Estado miembro con al menos cuatro operadores con red propia y la irrupción de un nuevo operador virtual con una marca de servicio reconocida, apoyado en una regulación y acuerdos para el acceso a infraestructuras de competidores... puede llevar a pensar que hay nuevas perspectivas de rentabilidad, especialmente si llega la esperada consolidación, entre otros al mercado español, calificado recientemente por el corresponsal de Financial Times, Nic Fildes, como el más competitivo de Europa. Y todo lo anterior sucede en contra de las apariencias, que muestran un mercado saturado, con constantes guerras de precios (el precio del GB en España es ahora, en media, apenas un 30% del vigente a comienzos de 2018) y una creciente adopción de tarifas planas móviles.

¿Por qué tiene sentido ahora la concentración de operadores? Con un tamaño de mercado estancado -previsiblemente hasta la multiplicación esperada de dispositivos conectados asociados al "Internet de las Cosas"-, la madurez de las ofertas convergentes (fijo+móvil+banda ancha+TV), la notable capacidad de discernimiento entre ofertas de los consumidores, combinada con la extrema facilidad para el cambio de operador y los fuertes desembolsos en equipamientos y terminales que se anticipan para 5G, ha llegado el momento en el que el cumplimiento de las expectativas de clientes, gobiernos y accionistas solo requiere de una mejora sustancial de la generación de caja, que sólo pueda lograrse si se facilita o incluso se propicia la fusión de operadores, preferiblemente en el mismo mercado pero también a escala paneuropea.

La sentencia de la Corte de Luxemburgo, que contiene una serie de juicios prospectivos, considera que sólo debe impedirse la reducción del número de operadores, incluso cuando uno de los participantes en la concentración es el líder de mercado o incumbente, cuando tal reducción implique, acumulativamente, un incremento apreciable de precios de los servicios y un deterioro de la calidad de los mismos servicios, por una conjunción de restricciones a la competencia efectiva y un recorte de las inversiones y gastos para la prestación adecuada de los servicios. Es decir, que la sola consecuencia de la concentración de operadores sea la reducción de la presión competitiva sobre el resto de operadores no basta para demostrar que de la primera se deriva un impedimento significativo a la concurrencia efectiva de ofertas no mediando coordinación alguna, no obstante el carácter oligopolístico del mercado de telecomunicaciones en este caso en el Reino Unido.

La mejora sustancial del negocio se impulsará con las fusiones de operadores

Adicionalmente, es interesante constatar que el TJUE emite un juicio sobre la presumible insuficiencia de la probabilidad de que como consecuencia de la concentración de operadores pudiese producirse un incremento significativo de los precios. Es decir, se asume que sólo debiera impedirse dicha concentración si de ello pudiera derivarse una inversión de la tendencia de los últimos doce trimestres desde el rechazo por la Comisión a la operación, de bajada continua de precios unitarios en un entorno muy competitivo.

Por otro lado, el TJUE manifiesta su escepticismo en relación con el posible impacto en los acuerdos de compartición de redes y en las inversiones en infraestructuras necesarias para la prestación de los servicios de telecomunicaciones móviles. En el caso concreto del Reino Unido, que no difiere de otros países, como España, en la práctica coexisten diversos acuerdos entre las diferentes operadores de red, de manera que las redes, tanto de transporte como de acceso, son habitualmente menos que el número de operadores, especialmente en las zonas rurales y particularmente para las últimas tecnologías (4G y 5G). De hecho, los operadores trabajan cada vez con más convicción en la compartición de redes, persiguiendo ahorros en los despliegues, en la explotación y en el mantenimiento de las mismas. En este sentido, las iniciativa "Beacon" de Telefónica UK y Vodafone en Reino Unido, a través de su empresa conjunta "CTIL" y, por su parte, "MBNL" de EE y Hutchinson 3G UK, supusieron hitos exitosos en la gestión eficiente de las redes móviles que ciertamente podrían mantenerse sin afectar a la competencia en la oferta de servicios, incluso mediante la separación de su propiedad, que encajaría por la predecibilidad de ingresos y rendimientos con el perfil de riesgo de inversores privados de capitalización a largo plazo, como los fondos de pensiones o compañías aseguradoras.

También en lo que concierne a las redes, en el escenario descrito, el TJUE considera que no podrían derivarse consecuencias perniciosas para la competencia por atenuarse el riesgo de producirse un daño producido por la actuación independiente de los operadores que planteaban su integración, ni siquiera en el supuesto de Telefónica UK y Hutchinson 3G UK hubiese optado por vincular su tráfico a uno de los dos consorcios de redes móviles, en detrimento del otro, toda vez que la CE no pudo probar cuál sería la reacción de los otros dos operadores ante un eventual incremento de costes de red por las decisiones de Telefónica UK y Hutchinson 3G UK.

La sentencia sobre la fusión de O2-Three abre el camino a la consolidación

Finalmente, el TJUE consideró que de la concentración de operadores propuesta no se derivarían impedimentos significativos para la concurrencia de ofertas en el mercado mayorista. Tal es el caso, en el Reino Unido, por ejemplo de Virgin Media, con quien Telefónica UK ha anunciado su proyecto de integración y que en la actualidad es cliente en régimen mayorista de Vodafone, sin que cupiese atribuir a Hutchinson más importancia en su capacidad de dinamizar la oferta mayorista que la asociada a su cuota efectiva en dicho mercado, o sea, reducida. A toro pasado parece claro que, en 2016, la Comisión se dejó llevar de un celo contrario a la concentración de operadores en el Reino Unido que además de trastocar las expectativas de rentabilidad por el aprovechamiento de sinergias entre las marcas O2 y Three" acentuó las diferentes trayectorias de ambos operadores, Telefónica UK con constante y creciente pujanza y Hutchinson 3G UK, languideciendo en la cuarta posición entre los operadores con red en un mercado de precios de servicios envilecidos y todavía necesitado del reclamo de cambio de terminal para aumentar la base de clientes. Esa situación ha permitido que con una cuota del 26%, tres veces la de Hutchinson 3G UK, según Statista, Telefónica UK haya podido plantearse una operación tan atrevida como la integración con Virgin Media, creando un operador convergente, similar a BT, que en su negocio móvil agrupa a las antiguas filiales británicas de Orange y de Deutsche Telekom, siendo que la propia Telefónica UK es la antigua filial móvil ("Cellnet") de la mismísima BT. Nada nuevo en el baile de operadores que inevitablemente verán tras la sentencia comentada de la Corte de Luxemburgo más expedito el camino de su concentración.

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