Empresas y finanzas

Grupo Sushita democratiza la alta gastronomía japonesa

  • El 'buque insignia' son los restaurantes, pero la firma es también un gigante de la distribución
  • Cuenta con una fábrica que sirve sushi a las principales cadenas hoteles y supermercados de España
  • Con una facturación de 18 millones, la compañía espera dar el salto internacional en 2021
José Manuel Segimón, socio fundador de Grupo Sushita

Cuando los tres fundadores de Sushita decidieron apostar por el negocio de la comida japonesa en España, apenas unos pocos valientes se atrevían a probar el pescado crudo. Ahora casi la mitad de la población consume este tipo de comida al menos una vez al mes.

El boom del sushi en nuestro país ha impulsado todavía más el negocio que arrancaron en 1999 los hermanos José Manuel y Sandra Segimón y Natacha Apolinario.

"Nuestro primer contacto con el mundo de la alimentación fue en el año 94, cuando arrancamos un negocio de Take Away pionero en ese momento. Ofrecíamos un catálogo de comida a través de mailing", explica José Manuel Segimón, que asegura que en ese momento "el sushi apenas se conocía en España, sólo la gente que viajaba mucho fuera entendía bien este concepto".

La apertura de restaurantes a partir de 2014 despegó el negocio del grupo que multiplicó por 15 su facturación

Tras un viaje a Nueva York, los hermanos y su socia decidieron lanzarse a la piscina creando una fábrica que distribuyera bandejas de sushi fresco. "Empezamos ofreciendo nuestro producto en los restaurantes de la cadena VIPS y poco a poco fuimos ganando clientes. Arrancamos en un local pequeño y enseguida pasamos a una fábrica de 450 m2. Ahora tenemos una de 3.500 m2. Nos hemos ido quedando con los locales de al lado de nuestra fábrica, pero ya no quedan más", bromea el empresario.

El rumbo de la compañía cambió cuando uno de sus principales clientes dejó de trabajar con ellos. "Este fue un punto de inflexión que nos llevó a lanzarnos al negocio de la restauración en 2014 con la apertura de Sushita Café, en la calle Alberto Aguilera, en Madrid, y esto fue lo que nos hizo despuntar. Nuestra facturación se ha multiplicado por 15 desde entonces", explica Segimón, que apunta que el negocio genera unos ingresos de 18 millones de euros, de los que el 80% procede de los seis restaurantes que han abierto desde entonces. "Lanzamos uno al año y el secreto de nuestro éxito es que somos unos locos de la salud, de lo ecológico y de lo orgánico y para eso tenemos que sacrificar margen por calidad".

Su oferta en la capital es imbatible. "Tenemos un precio súper competitivo. Nuestros locales son buenos, bonitos y baratos. Nuestro proveedor de atún es el mismo que el de Kabuki, pero nuestros precios no tienen absolutamente nada que ver. El ticket medio de nuestros restaurantes se mueve entre los 24-30 euros, mientras que en Kabuki es de unos 100 euros". De forma paralela al crecimiento de su cartera de restaurantes, el negocio de distribución también fue creciendo, y actualmente Sushita se ha convertido en un gigante dentro de su sector, siendo el suministrador de sushi de la mayor parte de cadenas de supermercados y hoteles en nuestro país.

"Destinamos una partida muy importante a I+D+i, lo que nos ha permitido diferenciarnos del resto", apunta Segimón, que asegura que el talón de aquiles era el sushi congelado. "Tras dos años de estudio conseguimos desarrollar un producto congelado que es increible y ahora se lo vendemos a cadenas hoteleras como Barceló, Meliá, Vincci Hoteles, NH, Iberostar o Sercotel Hotels". Pero la huella de Sushita se va más allá y se encuentra también en numerosos supermercados de Carrefour, ALDI, Alcampo, Ahorramas o Bonarea, entre otros, lo que le lleva a una producción en su fábrica de más de 4.000 bandejas al día.

"Llega un momento que el negocio tiene tal volumen que para optimizarlo tienes que fabricar determinados productos con alta demanda mediante máquinas", explica Segimón. "Compramos tecnología japonesa o de Taiwan. Son máquinas muy especializas que copian la artesanía de la manualidad y nos sirven para las gyozas o los dim sum, ya que hay otras piezas como los nigiris que son imposibles de hacer con máquinas".

Salto internacional

Su apuesta por la innovación y la fórmula de congelación les ha permitido también distribuir a nivel internacional. "Estamos negociando con distintos supermercados en Italia y Francia y también hemos trabajado ya en Latinoamérica", explica Segimón, que apunta que probablemente, a finales de este año o principios de 2021 darán el salto también con los restaurantes.

A lo largo de estos años la compañía ha ido creciendo en Madrid, "instalándonos en distintos barrios para no canibalizarnos. Únicamente nos quedaría pendiente una apertura en una zona concreta del barrio de Chamartín y también en el Centro, pero este último lo veo difícil, ya que no estoy dispuesto a pagar una tasa de esfuerzo tan alta", explica el empresario. Una vez consolidados en la capital, Segimón ha marcado en el mapa ciudades como Málaga, Marbella o Palma de Mallorca. "También estamos analizando Lisboa, París, Roma o Munich. Todos estos destinos me gustan para implantar fuera de España el sello de Sushita".

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