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La ansiedad eléctrica en la movilidad

En estos tiempos de miedo al dolor, inmadurez social y personal, y escasa tolerancia a la frustración, en los que a toda sensación incomoda se le atribuye una patología, ya se empieza a hablar de "ansiedad eléctrica", como el desasosiego que produce la aún reducida autonomía de la mayoría de los coches eléctricos y la escasez de puntos de recarga donde recuperarla.

Esa ansiedad crece por la forma de indicar la autonomía en la instrumentación de a bordo, y la ausencia de electrolineras, en contraste con el hábito de movernos en un vehículo de combustión, preparado para hacer cientos de kilómetros con un solo depósito y, sobre todo, la facilidad de repostar en gasolineras convencionales.

España arroja una media de 7,5 vehículos enchufables por cada punto de recarga público

En relación a dichas redes de suministro, el reciente informe monográfico sobre movilidad urbana del Observatorio de Trasportes y Logística de España (OTLE), ofrece datos de 5.187 puntos de recarga eléctrica públicos de todas las potencias en 3.085 estaciones de recarga, mientras los datos del parque de vehículos señalan que -en septiembre de 2019- en nuestro país había 21.601 turismos eléctricos puros, 15.299 híbridos enchufables y solo 1.354 turismos eléctricos de autonomía extendida. España arroja una media de 7,5 vehículos enchufables por cada punto de recarga público, algo superior a la europea, que roza los siete vehículos.

Aunque se evidencia que España no se encuentra rezagada en movilidad sostenible, también se advierte que resulta necesario incrementar el número de puntos de recarga para poder atender, sin ansiedad eléctrica, la demanda de vehículos eléctricos que espera el mercado. Habría que acelerar la implantación de estas infraestructuras a corto plazo, aspecto que ya se preveía para 2021 en el borrador de Ley de Cambio Climático y Transición Energética.

Aunque el parón legislativo por la situación político-electoral hace poco creíbles estos plazos, aún es posible promover para este año, con voluntad política y consenso, que cualquier nueva instalación de suministro de combustibles y carburantes, disponga de infraestructuras de recarga eléctrica de, al menos, 50 kW. En el ámbito urbano la necesidad de reducir las emisiones de gases contaminantes invita a los responsables de la movilidad urbana a incorporar vehículos de cero emisiones en sus flotas, por lo que la movilidad eléctrica comienza a ser la ganadora en las ciudades con gran presencia en autobuses y taxis, sobre todo mediante vehículos híbridos.

A finales de 2018, según datos del referido OTLE, en España existen solo 158 autobuses eléctricos (100 eléctricos puros -BEV-), ocho autobuses eléctricos de autonomía extendida (EREV) y 50 híbridos enchufables (PHEV). Ciudades como Badajoz o San Sebastián, Pamplona, Bilbao o el proyecto Zero Emission Urban Bus System (ZeUSS) de Barcelona, se encuentran entre los mejores ejemplos de los progresos del autobús en este ámbito, en el que Madrid también destaca en sostenibilidad con 20 autobuses eléctricos, 791 de GNC y 1.092 de biodiesel, pero la electrificación es aún muy tenue. En cuanto al taxi, Madrid cuenta con 4.295 taxis híbridos (27,62%), 2.784 propulsados por GLP (17,89%) y 8.135 (52%) con motor diésel, mientras que los eléctricos puros (BEV) apenas alcanzan 20 vehículos.

El Área Municipal de Barcelona dispone de 3.221 vehículos híbridos (30,71%), 797 de GLP (7,60%) y 6.201 (59,12%) diésel. El desarrollo de la electrificación y la disminución de la ansiedad eléctrica también debe venir, lógicamente, de la mano de la empresa privada realizando el despliegue de las citadas infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos. El plan Smart Mobility de Iberdrola o el plan Endesa X pretenden instalar millares de puntos de recarga en los próximos años, para acabar con la ansiedad y abrir definitivamente el mercado de los turismos eléctricos.

"El servicio de taxi constituye un excelente banco de pruebas para la electrificación de los servicios públicos"

El servicio de taxi constituye un excelente banco de pruebas para la electrificación de los servicios públicos de movilidad. La reducción de emisiones en la circulación en vacío y la posibilidad de ampliación de la red de puestos de recargas en paradas y bolsas de aeropuerto y estaciones ferroviarias facilitaría esta transición a una movilidad sostenible con enorme incidencia en los trayectos de los centros urbanos, que además son escaparate para el resto de conductores de las ciudades. Los usuarios del servicio también demandan cada vez más una "transición al verde", y las ayudas públicas a la renovación de flotas cero emisiones se agotan cada vez más pronto, revelando el acierto de las inversiones públicas en estas políticas y su repercusión en la calidad de vida de las ciudades.

Los vehículos eléctricos puros (BEV) y los híbridos enchufables (PHEV), disponen de baterías recargables por conexión a la red eléctrica mediante infraestructuras que van desde los puntos particulares de recarga, -situados en un garaje o vivienda privada-, hasta los postes de recarga públicos, y sobre todo las electrolineras, que son las que más satisfacen la ansiedad eléctrica, al consistir en puntos de recarga rápida o semirrápida situados en estaciones o áreas de servicio en los que poder recargar hasta el 80% de las baterías en apenas 20 minutos, en el caso de recarga rápida y en un par de horas en la semirrápida.

"La electrificación del servicio de taxi, bien puede ser la avanzadilla del despliegue masivo del vehículo eléctrico en las ciudades"

La electrificación del servicio de taxi, bien puede ser la avanzadilla del despliegue masivo del vehículo eléctrico en las ciudades, que está vinculado y muy condicionado por el desarrollo de esa infraestructura de carga pública -postes de recarga públicos y electrolineras-, a la que se pueden añadir puntos de recarga en instalaciones propias para flotas de taxis. Incluso, como incentivo, podría subordinarse la autorización para prestar servicios de taxi compartido -carpooling o contratación por plaza- a la electrificación de los vehículos que hayan de realizarlos, de modo que también se avance en la implantación de este nuevo servicio público que administraciones como la Comunidad de Madrid y la Junta de Andalucía ya se encuentran regulando. En consecuencia, y por una movilidad más verde y sostenible, animamos desde aquí, a Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y Ministerio de Transportes a promover la electrificación del taxi como vanguardia y modelo de transporte público, limpio, sostenible, conectado y eficiente. Sin ansiedad.

Emilio Domínguez Valles es abogado experto en movilidad y transporte

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