Empresas y finanzas

La obra pública ya solo aporta un tercio del negocio de las cementeras

  • El sector denuncia el desfase entre la licitación y la ejecución de los proyectos
Foto: Getty

La industria del cemento España está sobreviviendo gracias al tirón de la vivienda y de la edificación no residencial, toda vez que la inversión pública en infraestructuras está, según denuncia la patronal Oficimen, "prácticamente paralizada". Esto ha probado que la obra pública haya ahondado en la pérdida de peso en el negocio de las cementeras españolas, hasta el punto de que ya sólo representa alrededor de una tercera parte de todo el consumo. Aunque el porcentaje exacto de 2019 no se ha hecho público, desde la organización que preside Víctor García Brosa reconocen que con la mejora de la vivienda y la bajada de la obra pública en el último ejercicio empeoró respecto al 36% reportado en 2018.

La inversión pública en infraestructuras en relación al Producto Interior Bruto (PIB) se encuentra en torno al 1%, el nivel más bajo desde 1983, según recuerda Oficimen. "Es urgente que el nuevo Gobierno tome medidas al respecto, nuestro país necesita infraestructuras relacionadas con el transporte y la movilidad, el acceso a las ciudades, la mejora de las redes secundarias; infraestructuras imprescindibles relacionadas con el tratamiento de los residuos o el saneamiento y depuración del agua, una circunstancia esta última, cuyo incumplimiento ya se ha traducido en multas por parte de la UE", apunta García Brosa. "Tras la declaración de Estado de Emergencia Climática y Ambiental, se reconoce además, la necesidad de invertir en un país más seguro y menos vulnerable frente a los impactos y los riesgos del cambio climático", abunda el también director general de Cementos Porland. En este sentido, "el hormigón va a tener un papel imprescindible para la construcción de edificios e infraestructuras más seguras y resilientes", apostilla.

Uno de los problemas que se ha ido acuciando en España es el diferencial existente entre la ejecución y la licitación. Desde Oficicemen indican que efectivamente el ritmo de licitaciones ha mejorado, pero inciden en que hay una parte que responde a contratos que han resuelto y se han vuelto a sacar a concurso, lo que hace "imposible hacer el seguimiento" de lo que realmente termina invirtiéndose. Los datos oficiales de ejecución de los ministerios más inversores se sitúan en el entorno a la mitad de sus Presupuestos. Se trata de un escenario que "se ha convertido en algo permanente" desde hace años, según denuncia la patronal.

La ralentización del inmobiliario llevará a que el consumo de cemento baje el crecimiento al 2%

A la parálisis de la obra pública se suma la ralentización experimentada en el mercado inmobiliario en el segundo semestre de 2019, de manera que en ese periodo el ritmo de crecimiento del consumo de cemento se redujo a la mitad. Así, la demanda nacional ascendió a 14,25 millones de toneladas, un 5,9% más que en 2018. Y para 2020 la expectativa es que el frenazo en el sector inmobiliario continúe, de modo que la previsión es que el consumo de cemento crecerá el 2%.

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