Empresas y finanzas

El árbitro retrasa a enero el laudo sobre el control de Itínere

  • La disolución de Arecibo es uno de los objetivos legales que tiene Globalvia

La Corte de Arbitraje de Madrid ha decidido ampliar el plazo para emitir el laudo relativo a una de las disputas que enfrenta a los accionistas de la concesionaria de autopistas española Itínere. Se trata de la relativa a la disolución de Arecibo, la sociedad que ostenta la mayoría de la compañía y con la que Citi blindó en 2009 el control de la firma de infraestructuras. El árbitro debía resolver esta semana pero ha alargado la fecha límite hasta el próximo 18 de enero, de acuerdo con fuentes conocedoras del proceso. Este pleito es uno de los cuatro que siguen abiertos en el contexto de la batalla por el control de Itínere que ahora mismo tiene a Globalvia y, de manera indirecta, al fondo de pensiones holandés APG, como principales contendientes.

Arecibo se creó en 2009 cuando Citi se convirtió en accionista de control de Itínere. Fue un vehículo a través del que la firma estadounidense quiso blindar aún más su poder en la concesionaria española al aglutinar en esa sociedad una parte de sus acciones y las de Kutxabank. Así, la entidad americana tenía el 69,92 por ciento de Arecibo y la vasca el 30,08 por ciento. El acuerdo impedía a las partes disolver la sociedad.

En 2013, sin embargo, en el marco de la refinanciación que requirió Itínere para evitar el concurso de acreedores, Gateway, heredera de Citi, admitió, para que Kutxabank aportara fondos, la posibilidad de disgregar Arecibo. Con ello, la entidad vasca tenía la opción de disponer de las acciones de Itínere libremente, siempre y cuando, eso sí, respetara el otro pacto de accionistas vigente por el que Gateway, el vehículo controlado por fondos internacionales y gestionado por Corsair, tenía presuntamente derecho de veto –y también de primera oferta– ante una eventual desinversión del resto de accionistas –Sacyr, Abanca, Liberbank y la propia Kutxabank–.

El problema surgió años más tarde, cuando los accionistas quisieron vender sus participaciones a Globalvia y chocaron con Gateway. Esto provocó un primer arbitraje en la Corte de Ma-drid. En 2018, Kutxabank, por su parte, también reclamó vía arbitraje la disolución de Arecibo. Gateway defiende que el banco vasco había incumplido el pacto de accionistas.

En los últimos meses los dueños de Arecibo han cambiado. Estivo, controlado por el fondo de pensiones holandés APG, compró a Gateway el 69,92 por ciento, y Globalvia hizo lo propio con el 30,08 por ciento de Kutxabank. Los nuevos accionistas han tratado sin éxito de tomar parte en el arbitraje. La concesionaria que preside Juan Béjar quiere que se disuelva Arecibo para así controlar directamente sus acciones en su afán por tomar el control de Itínere al sumar esta participación, el 23,53 por ciento que compró a Abanca y, si los tribunales le dan la razón, el 17,5 por ciento que tenía Sacyr.

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