Empresas y finanzas

Saracho abre las declaraciones por Banco Popular con los peritos en su contra

  • El informe le acusa de potenciar la salida de depósitos y generar desconfianza
En la imagen, Emilio Saracho, el último presidente de Banco Popular.

El último presidente del Banco Popular antes de su caída, Emilio Saracho, declarará por primera vez ante la Audiencia Nacional para explicar los motivos que llevaron al declive de la entidad el próximo 2 de octubre. El testimonio del banquero abrirá la ronda de comparecencias de los investigados en el caso, tras más de dos años del fin del banco.

Su antecesor, Ángel Ron, está citado para el 30 de octubre; el empresario mexicano Antonio del Valle, para el 27 de diciembre, y los dos últimos exconsejeros delegados, Ignacio Sánchez Asiaín y Pedro Larena, para el 11 de diciembre.

Saracho, imputado por el presunto delito de  manipulación de mercado, tiene las conclusiones de los peritos judiciales en su contra. El informe pericial de 299 páginas apunta a que el expresidente del banco alentó la fuga de depósitos, no tenía una estrategia clara para mantener la solvencia de la entidad o no comunicó las bondades del Popular al Banco Central Europeo (BCE) para instar a una venta privada y evitar una resolución. Estas son las acusaciones de los peritos, de las que Saracho se tendrá que defender ante el juez José Luis Calama.

1. Fuga de depósitos. El Banco Popular perdió 16.158 millones de euros en depósitos entre abril y junio de 2017. Los peritos reconocen en su informe que las declaraciones, "relativamente imprecisas" de Emilio Saracho en la Junta de Accionistas del 10 de abril de ese año, advirtiendo que el banco podía requerir un aumento de capital o incluso ser vendido tuvieron un "impacto" en la fuga de depósitos de la entidad, después de que en el mes de marzo "la situación se había superado" y la alerta interna "desapareció". Por otro lado, el documento también destaca que la entrevista que un mes después dio la presidenta de la Junta Única de Resolución (JUR), Elke König, a Bloomberg, en la que dijo que el organismo estaba "siguiendo" al Popular también "produjo un impacto en depósitos".

2. Solvencia perjudicada. El informe asegura que, a diciembre de 2016, la situación de solvencia del banco era peor de la prevista en mayo, por lo que no era descartable que se incumplieran los colchones de capital, lo que restringiría el reparto de dividendo y podría suponer una crisis de confianza en la entidad. No obstante, los peritos apuntan que el banco mantenía mecanismos para general el capital necesario, como activar la venta de ladrillo. Sin embargo, Saracho dio marcha atrás al plan de su antecesor, Ángel Ron, de limpieza de activos improductivos, perjudicando esta generación de capital.

3. Marcha atrás a la limpieza del 'ladrillo'. El proyecto Sunrise, ideado por el equipo de Ron, consistía en la venta de activos inmobiliarios para desconsolidar del balance entre 5.000 millones y 6.000 millones de euros. Saracho descartó ponerlo en marcha. Según los peritos, la operación posibilitaba la consecución de los objetivos de reducción de activos improductivos anunciados en la ampliación, a la vez que se daba respuesta a la presión del BCE por reducir el ladrillo. "Finalmente, este proyecto se abandonó, sin que hayamos visto justificación de los motivos de tal decisión aunque, suponemos, están vinculados al cambio de dirección de la entidad", remarcan.

4. Incertidumbre, mala comunicación y desconfianza. El informe remitido al juez de la Audiencia Nacional señala que la política de comunicación del Banco Popular en su última etapa "no contribuyó a la reconstrucción de la confianza" en la entidad y sus gestores "como pudo verse en la Junta de Accionistas", lo que pudo llevar a una caída de la acción. Asimismo, apuntan a que el cambio de presidente, al implicar también un cambio en la estrategia en el delicado momento del banco, pudo contribuir a su desestabilización y generó un significativo riesgo reputacional. "En nuestra opinión, en este caso, la sucesión del presidente generó incertidumbres sobre la entidad en un momento en el que parece que ya estaba muy expuesta en los medios", aseveran. Finalmente, los peritos añaden que en el momento de la contratación de Saracho había una diferencia entre la estrategia que se esperaba con su llegada (mantener la independencia del banco) y la visión del nuevo presidente, que apostó por la venta desde el primer momento.

5. Se obviaron las bondades de la entidad. El documento destaca que en la carta que Saracho remitió al BCE, en la que comunicó la inviabilidad del banco, lo que llevó a su resolución, "se echa de menos la inclusión en esta comunicación de algunos aspectos positivos, que podrían ser considerados por los supervisores y evaluados como medidas de solución privada antes de declarar la resolución, como se indica en el propio consejo de administración del 6 de junio".

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