Empresas y finanzas

El veto de Vivendi a la fusión puede 'costarle' a Mediaset 923 millones

  • El grupo francés votará en contra de la fusión, aunque no podrá bloquearla
  • El italiano está obligado a buscar otro socio o a comprar su participación del 28,8%
  • Berlusconi no espera que el grupo se quede en el capital tras el nacimiento de MFE
Mediaset.

Vivendi ha confirmado que votará en contra de la fusión en Holanda de Mediaset Italia y España después de que un tribunal de Milán le reconociera el derecho a participar en la Junta del próximo 4 de septiembre y a pronunciarse sobre la operación. Pese a este giro (el grupo francés está vetado desde abril por "comportamiento desleal"), el camino hacia la integración parece estar despejado, aunque puede llegar a pasarle una factura de más de 900 millones a la cadena de la familia Berlusconi.

Y es que, la Justicia italiana solo permite que Vivendi vote con el 9,9% de los derechos de voto que ostenta directamente, mientras que ha dejado fuera al fideicomiso Simon Fiduciaria que atesora su 19,9% restante. La compañía francesa es el segundo accionista de Mediaset con el 28,8% del capital, por detrás de los Berlusconi, que poseen el 45,9%, pero su participación está dividida en dos bloques por temas de competencia.

Aunque el grupo de medios de la familia Bolloré ha recurrido la sentencia y, según Reuters, el fideicomiso ha registrado sus acciones para tratar de votar, con el reparto actual de derechos Vivendi tiene imposible bloquear la fusión y ésta queda en manos de los accionistas con participaciones más pequeñas, ya que necesita una mayoría de dos tercios para ver la luz. Una fusión que, según denuncia la firma de Bolloré, solo busca reforzar el poder de la familia Berlusconi y perjudicar a Vivendi y a los accionistas minoritarios.

Bolloré denuncia que la fusión solo busca reforzar el poder de la familia Berlusconi y perjudicar a Vivendi

No en vano, tras la fusión, Fininvest, el grupo del ex primer ministro italiano, tendrá el 47,8% de los derechos de voto con el 35,3% de las acciones, mientras que Vivendi ostentará el 10,4% con el 7,6% de los títulos. A su vez, la firma ha creado un sistema de "lealtad" para dar más derechos de voto a los accionistas que más años se queden en el capital, lo que beneficia a Berlusconi.

"Vivendi puede ejercer su derecho de desistimiento pero no comentamos lo que hará", asegura la firma francesa

Así, una vez la fusión sea una realidad, el grupo francés tiene dos opciones, quedarse en el capital de una compañía donde cada vez tiene menos peso, o aprovechar la puerta de salida recogida en el folleto de integración y dejar el grupo con 922,4 millones o vender las nuevas acciones en el mercado. "Vivendi puede ejercer su derecho de desistimiento pero no comentamos lo que hará", asegura la firma. En este punto, Berlusconi dijo en julio que no esperaba que Vivendi fuese a retener su participación en Mediaset tras el nacimiento de MFE.

El informe de fusión señala que los accionistas de Mediaset que no participen en la Junta o que voten en contra de la propuesta "podrán ejercer su derecho de separación durante los 15 días siguientes a la inscripción del acta de la junta extraordinaria en el registro mercantil".

Es decir, que todo aquel que esté en contra de la operación podrá dejar el grupo y éste estará obligado a pagar por las acciones 2,77 euros en el caso de que sean títulos de Mediaset Italia y 6,54 euros en el caso de España. Aunque en el folleto de la fusión la dueña de Telecinco establece que el importe en efectivo a pagar a los accionistas que ejerciten su derecho de retiro no puede superar los 180 millones para que la fusión salga adelante (es una de las condiciones suspensivas), lo cierto es que su posible incumplimiento ya está contemplado y matizado para que la operación vea la luz aunque Vivendi se vaya.

Y es que, el importe de los derechos de separación y oposición se calculará neto del efectivo que paguen otros accionistas de Mediaset o terceros por la compra de dichas acciones ya que, una vez se comunica la marcha, la firma puede ofrecer los títulos a otros accionistas del grupo, buscar un tercer socio o quedárselas. Además, en el que caso de todo falle y que la factura supere los 180 millones, la sociedad se reserva el derecho a renunciar a esta condición suspensiva.

Tener que desembolsar 922 millones o verse obligado a buscar un tercer socio pondría a Mediaset en una situación de debilidad, pero no es motivo suficiente para abortar la fusión con la que busca "crear un grupo de medios y entretenimiento paneuropeo, con una posición de liderazgo en sus mercados domésticos y una mayor dimensión para competir, y potencial para expandirse a determinados países de toda Europa".

Aunque ISS señala que la fusión no genera sinergias financieras y que se ha creado para asegurar que la familia Berlusconi mantiene el control de la cadena en un proceso de expansión por Europa mediante compras, lo cierto que el objetivo de reforzarse para plantar cara a plataformas como Netflix o Disney y hacerse un hueco en el pago tiene bastante sentido y las peleas con Vivendi, al que ha acusado de querer lastrar el precio de la acción en plena fusión, solo restan.

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