Agro

La siembra del maiz pierde atractivo para los agricultores por los bajos precios

  • Desciende la superficie cultivada ante la competencia ucraniana

En el inicio de una nueva campaña de maíz, el optimismo no es el sentimiento predominante entre los cultivadores. A pesar de pequeños repuntes, el precio ronda actualmente los 165,21 euros por tonelada. Los agricultores andaluces han empezado a sembrar los ciclos más largos y también, han iniciado los trabajos de siembra los de la vega del Tajo. Más tarde, se unirán los del Ebro y finalmente los del Duero. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Agro

Mientras unos empezaban, otros acababan. Estos días terminaban de cosechar los últimos agricultores de la provincia de León, que debido a las lluvias han tenido una campaña de recolección especialmente complicada y larga.

La superficie de maíz suele mantenerse estable en torno a las 400.000 hectáreas de media. Según nos comentan fuentes de Asaja, la campaña pasada fue muy dura porque el verano fue muy largo y seco, lo que propició que se disparase el gasto de riego. En 2015, se sembraron unas 394.000 hectáreas que produjeron 4,6 millones de toneladas. Las previsiones para esta campaña son que baje algo más la superficie lastrada por los bajos precios, pero no mucho, porque el agricultor no tiene muchas más alternativas.

El mercado del maíz está muy globalizado y es muy sensible a cualquier cambio político al igual que el petróleo o materias primas como el cobre o el oro. El mero anuncio de China de que estaba pensando cambiar su sistema de aprovechamiento de cereales desató todo tipo de rumores e incertidumbre. Aunque el gigante asiático no explicó lo que iba hacer, el mercado de futuros de Chicago bajó durante tres días.

España es deficitaria en producción de maíz, pero el problema es que nuestros agricultores tienen que competir con un maíz llegado de todas las partes del mundo -principalmente de Ucrania- que puesto en puerto tiene un precio más bajo que el nuestro. Nuestros agricultores no pueden competir en las mismas condiciones que otros países donde las exigencias normativas son más flexibles y el precio de los inputs es sensiblemente inferior.

Poca patata de calidad en Europa

La superficie y producción de patata apunta a que, durante este 2016, se mantendrá dentro de la estabilidad de los últimos años aunque con un ligero descenso a la baja. Tras los primeros arranques de extratemprana en Baleares y las primeras de Andalucía, en Castilla y León se preparan para la siembra. En 2014 se sembraron cerca de 76.000 hectáreas de patata que produjeron alrededor de 2.500.000 toneladas mientras que en 2015 descendió algo la superficie hasta las 72.000 hectáreas y 2.245.000 toneladas. Climatológicamente para la patata el final del año fue bueno; no así los primeros meses de 2016 que se complicaron algo. Aunque es pronto para unas primeras valoraciones, la tónica general es que no se espera una campaña de elevadas producciones.

Así las cosas, las primeras noticias de los mercados son positivas. En Europa hay menos stock de patatas principalmente en Francia y Alemania, dos de los principales operadores. "Tanto Alemania como Reino Unido han empezado a importar patata de calidad nueva porque han ido terminando con sus existencias, lo que es un dato bueno para todos los productores españoles", nos explica Juan Company, presidente de la sectorial de Patata de Asaja.

Este año, también, se sigue confirmando la tendencia de las últimas campañas que, cada vez más, hay dos tipos de precio para este tubérculo en función de la calidad. "Si bien antes la diferencia no era tan acusada y había un precio único, ahora vemos que el mercado selecciona, habiendo buenos precios para los que apuestan por la calidad y no tan bueno, para aquellos que no la buscan en sus producciones", nos apunta Company. Una frontera que hace años no era tan marcada.

Cada vez más contratos

El secretario de Agricultura de UPA, Nacho Senovilla, coincide que este año la superficie de patata estará ligeramente un poco por debajo de la de los últimos años, "entre un 2 y un 5%". Para este agricultor de Ávila, en la patata, cada vez se está apostando más por hacer contratos, "acercándonos cada vez más a que el más del 50% de los productores vendan su producción bajo esta modalidad".

Senovilla, incide una vez más, que el problema de este cultivo lo tenemos con Francia que "nos mete gran cantidad de patata a unos costes muy bajos apoyada en una red de distribución comercial muy potente que dominan gracias a sus supermercados".

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