Agro

COAG denuncia la "uberización" del campo español, que pone "contra las cuerdas" a 345.000 agricultores

Miguel Blanco, durante la rueda de prensa
Madrid

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha denunciado la "uberización" que pone "contra las cuerdas" a los 345.000 agricultores profesionalizados del campo español.

"La brutal reconversión que ya se vislumbra amenaza con convertir a los profesionales autónomos e independientes en asalariados de las grandes corporaciones agroalimentarias, como ya está pasando en sectores como la uva de mesa, con un capítulo especial en este estudio", ha destacado el secretario general de COAG, Miguel Blanco.

Blanco ha señalado que las últimas crisis de precios en el sector del aceite de oliva, frutas y hortalizas, leche o vino, tienen "mucho que ver" con los síntomas de este cambio de modelo.

La organización señala que, mientras que el sector agrario va "viento en popa", con una cifra récord de renta agraria de 30.217 millones de euros en 2018 y un aumento de las exportaciones del 97,5% en los últimos diez años, el cierre de explotaciones por falta de rentabilidad y la ausencia de relevo generacional es "incesante".

Por otro lado, desde COAG critican la concentración de la distribución comercial en el sector, puesto que los seis primeros grupos de distribución comercial concentran el 55,4% de la cuota de mercado en España, según Kantar Worldpanel.

Blanco ha criticado que los agricultores están sufriendo una presión sostenida en el seno de una cadena alimentaria "desequilibrada", que deja "importantes márgenes" en eslabones que no son el agricultor.

Al mismo tiempo, la organización ha clamado contra la explotación familiar tradicional del sector, la concentración de la producción y la riqueza en pocas empresas, la llegada de los fondos de inversión a la industria, la conformación de oligopolios, las cadenas de valor integradas y la especulación.

Los "riesgos" de la digitalización

Por último, COAG ha señalado que la digitalización agraria es un "gran reto" para el sector, con "grandes oportunidades", pero también riesgos y amenazas para el modelo de la agricultura y la alimentación.

"Si no ponemos en valor el papel de relevancia que tenemos en este cambio, tomando conciencia de que ahora no sólo produciremos alimentos sino también datos - que tienen mucho valor - corremos el riesgo de que este tsunami acabe con el modelo de producción familiar y profesional", han concluido.

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