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Las fusiones bancarias impulsan la financiación participativa en la pyme

Imagen de Istock

Cuando la sequía del crédito bancario llegó al día a día de nuestras pequeñas y medianas empresas, todas las voces comenzaron a evidenciar el grave problema que amenazaba a las pymes de nuestro país: su excesiva dependencia a la financiación bancaria. Una idea que llevó a alzar la voz sobre la necesidad de que estas compañías diversificasen sus fuentes de crédito. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Pymes, Autónomos y Emprendedores

Fue entonces cuando empezaron a sonar los nombres de algunas formas de financiación alternativa. Así, términos como crowdfunding o crowdlending comenzaron a resonar con más fuerza en el vocabulario financiero. Venían a cubrir un vacío en el mercado que las entidades bancarias habían dejado de arropar.

A día de hoy, parece que el crédito bancario vuelve a brotar desde estas instituciones, aunque la realidad ha dibujado un escenario diferente a la situación precrisis. El proceso de reestructuración del sector financiero es una de estas alteraciones, todavía más evidenciada tras la absorción del Popular por parte de Banco Santander. Esta circunstancia dibuja un nuevo escenario de cara a muchas pymes que tenían líneas de crédito con estas entidades.

Y es que la fusión bancaria puede llevar intrínseco un cambio en la capacidad máxima de crédito de las compañías que tuviesen líneas con ambos bancos. Esto se explica porque las entidades financieras tienen un ratio de riesgo que depende del balance de la empresa. Tras la fusión, la compañía no podría sumar la capacidad de crédito que tenía con una entidad y la segunda si sobrepasase el máximo que tenía aprobado.

Así, por ejemplo, si una pyme tenía una capacidad máxima de crédito de 100.000 euros con Santander y otros 100.000 con Popular, tras la fusión, seguiría teniendo su misma capacidad máxima de crédito -100.000- y no podría sumar ambas líneas.

Alternativas de financiación

Esta situación ha vuelto a poner sobre la mesa alternativas complementarias de financiación a través de las fintech -compañías que usan las tecnologías de la información y la comunicación para ofrecer servicios financieros-. Algunas de ellas comparan esta situación con la que ya se dio tras la fusión de las cajas de ahorro. Así lo asegura Lucas de Mendoza, director de operaciones de Loanbook -plataforma de inversión en crédito a pymes-, quien explica que "los empresarios ven muy de cerca el impacto que hubo con las cajas de ahorros y las fusiones, cuando sufrieron ciertos recortes en las líneas de crédito".

En este sentido, De Mendoza explica que "aunque no hay incertidumbre sobre la posibilidad de que haya un cierrre de grifo del crédito, quienes tienen una parte importante dentro de su pool de financiación con Santander y Popular están previniendo que tengan algún tipo de recorte dentro de lo que le están concediendo". Por su parte, Grégoire de Lestapis, consejero delegado de Lendix España -plataforma europea de préstamos a empresas- añade que "es posible que la calidad del servicio del banco fusión no sea del mismo nivel que el que había en Popular, siempre muy enfocado a la pyme".

Desde Santander niegan que esta situación se vaya a producir. Así, a la pregunta de si habrá un cambio en las líneas de financiación, desde la entidad confirman que "en principio no cambiarán", puesto que el objetivo es "seguir trabajando con ellos, conservar esos clientes y darles confianza. Por tanto, se mantendrán esas líneas, siempre que la empresa lo permita".

Por el momento, lo que sí se está viendo es una actitud más favorable hacia las fintech desde el ámbito legislador. "Todos están abriendo la ventana para oír nuestras preocupaciones, como la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) o el Banco de España", explica De Lestapis.

Banco de pruebas para 'fintech'

La CNMV ha anunciado recientemente su propósito de crear un banco de pruebas, similar al que tienen países como Reino Unido para que estas compañías puedan operar en fases iniciales sin miedo a problemas jurídicos. Por el momento, 20 plataformas cuentan con el sello de la CNMV para operar.

Para ello, la entidad tiene principalmente en cuenta la parte de garantías -como acreditar, por ejemplo, que la financiación no vaya destinada a actividades delictivas-, pero según fuentes consultadas, "no se fija en el modelo de negocio", lo que puede llevar a futuros problemas sobre la viabilidad del mismo en algunos casos. Una situación que pone sobre la mesa la necesidad de seguir avanzando en este tipo de regulación.

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