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Economía

El problema de Andalucía: el doble de temporalidad y de paro que Madrid

Además, el empleo que se genera es de peor calidad que la mayoría de regiones.

La brecha económica entre norte y sur de España es abismal (diferencias de paro, temporalidad o renta per cápita). La precariedad laboral lleva años instaurada en las comunidades del sur del país donde no sólo soportan unas tasas de paro que duplican a las de las comunidades del norte o Madrid, sino que además el empleo que se genera es de peor calidad. Andalucía y Extremadura se llevan la peor parte, mientras que la Comunidad de Madrid, Cataluña o Navarra se encuentran en el polo opuesto.

Unos 4,35 millones de ocupados tenían un contrato temporal en España en 2018, según muestra la Fundación BBVA junto con el Ivie en un documento. Esto supone que la tasa de temporalidad en España sobre el total de trabajadores es del 26,8 por ciento, duplicando la tasa de la Unión Europea. Según los datos de la agencia de estadística de Comisión Europea, sólo Polonia con un 28 por ciento supera la tasa de temporalidad de España.

La brecha en España

El análisis por regiones de la tasa de temporalidad muestra importantes diferencias. Así, en 2018 la tasa de temporalidad más baja (por debajo del 20 por ciento pero lejos del 14,2 por ciento de la UE) se observa en Madrid. Le siguen, por debajo del 25 por ciento, Cataluña, Navarra y Asturias.

En el extremo opuesto se sitúan Andalucía y Extremadura, ambas por encima del 35 por ciento y con tasas 2,5 veces superiores a las del promedio de la UE y casi 16 puntos porcentuales por encima de Madrid. Las comunidades situadas en la mitad sur y sureste, junto con las islas, muestran tasas de temporalidad por encima del promedio nacional.

Además, las comunidades que presentan una mayor tasa de temporalidad soportan mayores tasas de paro que la media nacional. En Extremadura el desempleo roza el 26 por ciento, mientras que en Andalucía es del 24,7 por ciento. Por el contrario, en la Comunidad de Madrid el paro está por debajo del 13,5 por ciento, en Cataluña en el 12,2 por ciento y en Navarra en el 10,5 por ciento.

Sectores

Un factor clave que podría estar determinando estas diferencias es el peso de la agricultura en el empleo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en el 9,8 por ciento de los ocupados andaluces trabajan en la agricultura, mientras que en Extremadura es el 13,8 por ciento y en Murcia el 13,1 por ciento.

La agricultura y la construcción suelen ser los sectores que presentan un uso más intensivo de la temporalidad por las características particulares de estas dos ramas de actividad. Al caso de Murcia y Andalucía también se podría sumar la contribución del turismo, otro sector donde la temporalidad es más habitual, sobre todo en las regiones del sur y este peninsular.

De modo que la orientación de los sistemas productividad de cada CCAA podrían estar detrás de esta brecha en la precariedad laboral, también relacionada con la diferencia de renta per cápita entre autonomías.

Extremadura y Andalucía son las dos comunidades con menor renta per cápita (18.174 y 19.132 euros respectivamente), mientras que la Comunidad de Madrid presenta una renta de casi 35.000 euros, Cataluña de 30.769 euros y Navarra 31.809 euros por persona.

Formación

Por niveles de estudios, las tasas de temporalidad más altas, tanto en España y en la UE, se registran en los asalariados con estudios básicos (hasta enseñanza secundaria obligatoria), seguidos de los medios (secundaria posobligatoria) y los superiores.

El documento de la Fundación BBVA y el Ivie destaca que un aspecto característico del caso español es que la caída de la tasa de temporalidad durante la crisis no se debió a una mejora en la calidad de los contratos de trabajo, sino a que fueron los trabajos temporales los que sufrieron en mayor medida la destrucción de empleo, debido a la menor protección relativa de este tipo de contratos. Si la tasa de temporalidad es elevada, se corre el riesgo de segmentar a los asalariados en dos grupos: los que tienen un contrato indefinido, y los temporales, que tienen una mayor probabilidad de perder su empleo dado el menor coste del despido.

"La crisis contribuyó a reducir la temporalidad, pero la recuperación del empleo de los últimos años la ha vuelto a situar en una ratio elevada. Es conveniente reducirla cuanto antes, ya que una alta y prolongada tasa de temporalidad tiene efectos negativos sobre la productividad, ya que ni las empresas ni los empleados tienen incentivos a invertir en formación específica", según rezan los autores del informe.

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